miércoles, 18 de febrero de 2015

Dos amigos, una medicina.

Era el primer día de cole para Salviati. Estaba nervioso entre tanto alborotado niño desconocido. Tímido, se sentó en la primera silla que encontró. Todos se tranquilizaron cuando un señor muy alto entró en la clase y se presentó como "el profe". El niño que estaba a su lado enseguida le preguntó ¿Quieres ser mi amigo?, me llamo Simplicio. Claro! -contestó- yo Salviati.

Así empezó una amistad que les mantenía juntos todo el tiempo que podían, que entonces era mucho. Salviati era introvertido, distraído, curioso y encontraba un complemento ideal en Simplicio, que era extrovertido, fuerte y deportista.

- Sabes que si pusiéramos los vasos sanguíneos de un cuerpo humano seguidos darían 7 vueltas a la tierra -le decía Salviati.
- Qué cosas más raras dices, para que vas a hacer algo así... anda... vamos a jugar al futbol.

La infancia dio paso a la adolescencia y los dos amigos siguieron caminos muy diferentes. Simplicio pronto empezó a repetir cursos y en cuanto pudo dejó de trabajar. Sus padres tenían dinero y sentía su futuro a salvo. Además, no le gustaba nada estudiar. Salviati, en contra, se aplicaba mucho en sus estudios. Tenía claro que su camino estaba en la ciencia, y dedicaba todos sus esfuerzos en sacar buenas notas para poder optar a seguir estudiando. Su familia no tenía recursos, y sabía que dependía de las becas.

Cada vez se veían menos, aunque siempre que podían lo hacían y era como si lo hicieran todos los días. Simplicio le contó a su amigo que había dejado los estudios y que estaba trabajando en la empresa de su padre, que se dedicaba a la producción de cosméticos. Salviati para entonces ya estaba en la universidad estudiando biología, y destacando en sus calificaciones.

Era tan buen estudiante que pronto sus profesores se fijaron en él. Le concedieron una beca especial para poder doctorarse y seguir estudiando biofísica en California. De esta manera perdió contacto con su amigo, con quien ya no hablaba ni por su cumpleaños.

El final de su doctorado se mezcló con el comienzo de sus trabajos estudiando la arteriopatía periférica, una dolencia que afecta a la circulación de la sangre sobre todo en las piernas. Pasó cinco años en un grupo de trabajo en el que se atacaba desde distintas disciplinas de la ciencia las causas y el funcionamiento de esta enfermedad. Tras este periodo y teniendo un conocimiento preciso sobre la misma, llegó a una idea original sobre un posible tratamiento. Dedicó un año entero de duro trabajo para presentar su idea en el CSIC, el consejo superior de investigaciones científicas, con idea de poder desarrollar su tratamiento en España.

Después de una dura lucha consiguió que se aprobara su proyecto. Gracias a esto volvió a España donde dedicó otros dos años a confirmar que su idea alcanzaba el objetivo fijado y que era posible llegar a un medicamento. Después otro año más confirmando que era seguro para la salud de una persona, que no tenía efectos secundarios y los que se observaban no eran de gravedad.

La financiación del proyecto corría peligro de desaparecer. Salviati ya no podía renunciar a su enjuto sueldo y luchaba tratando con posibles inversores privados de farmacéuticas. A duras penas consiguió que se comenzaran los ensayos preclínicos, en los que durante otros cuatro años se probó su fármaco en modelos animales. Se confirmó cómo actuaba el fármaco sobre el organismo, como actuaba a su vez en organismo sobre el fármaco y si era seguro para la salud. Todo fue bien y se aseguró su viabilidad como medicamento.

La única empresa farmacéutica que se interesó por el fármaco habló con Salviati. Si quería seguir adelante con ensayos clínicos debía renunciar a cualquier tipo de patente. Así lo hizo, para él su trabajo era mucho más que dinero, así que empezaron las pruebas con personas, para determinar la dosis correcta, los efectos en humanos y las reacciones adversas. Otros cinco años de duro trabajo que terminaron con pruebas suficientes para avalar la eficacia de su, ahora ya si, nuevo medicamento para combatir eficazmente la arteriopatía periférica.

Él se sentía orgulloso. 21 años de duro trabajo ahora valdrían para que las personas con esta dolencia pudieran dejar de sufrir dolores y recuperaran el ritmo de sus vidas. Le había dado calidad de vida a otras personas ¿Qué mayor recompensa puede haber?

Un día despertó con un insoportable dolor de cabeza. No tenía ningún antiinflamatorio en casa, así que se acercó a la farmacia de su barrio. Mientras le atendían no pudo evitar que le absorbiera la conversación de otra clienta, que precisamente estaba solicitando el medicamento que él había conseguido hacer. Toda su alegría y orgullo contenido se volvió oscura sombra cuando la farmacéutica le ofreció un "medicamento homeopático", que aunque más caro, la gente está muy contenta con su resultado.

Salviati no pudo aguantar la rabia. -¡Cómo puede usted decir algo así!! Recriminó duramente a la farmacéutica que permaneció impasible, ante la atónita clienta. Salió de la farmacia sin su antiinflamatorio, pero ya no le hacían falta. La adrenalina hacía bien su trabajo. Subió rápidamente a su casa y buscó en internet el contacto de la empresa que fabricaba aquel burdo intento de fármaco, y aporreó un correo de agria protesta contra ellos. Quedó exhausto tras el visceral esfuerzo, y continuó con su día a día con mal sabor de boca.

Tanto tiempo luchando para conseguir algo que ahora se despreciaba de esa forma tan incomprensible. Se puso en contacto con sus conocidos en CSIC que coincidían al decirle que nada se podía hacer, ya que el negocio de la homeopatía, como el de tantas otras "no medicinas" era legal, pues aunque no han demostrado que sean eficaces como medicina, no causaban daños a la salud, y se vendían libremente.

Le habían dado donde más dolía, así que se presentó en persona en las oficinas de aquella empresa. Eran ciertamente intimidantes, por el lujo que derrochaban por todos lados. Preguntó en recepción por el director y explicó quién era y porqué estaba allí. El recepcionista, intentando no alterar más a aquel desconocido que parecía tan rotundo, le pasó el recado al director, que coincidía ese día había ido a trabajar. -Enseguida le recibirá, por favor espere aquí.

Poco después le indicaron que ya podía pasar. Nunca en su vida podría haber imaginado lo que le iba a pasar, ni en sus peores pesadillas ocurría nunca nada tan estremecedor. Al abrir aquella gran puerta de madera noble, sentado en un sillón opulento, estaba su amigo Simplicio, a quien hacía ya 22 años que no veía.

El rostro de Simplicio pasó de expresar tensión a la más sincera de las incredulidades. Salviati tomó asiento sin poder retirar la mirada de su amigo y sin poder cerrar completamente su boca.

- Sim: Pero.... ¿Qué haces aquí? ¿Cómo me has encontrado?
- Salv: No!.. si es que yo.. no sabía que trabajabas aquí.. ha sido una casualidad.
- Sim: No me digas.. increible.. no puede ser...

Se hizo un eterno silencio de apenas dos segundos.

- Sim: Estas muy viejo -reaccionó diciendo mientras esbozaba media sonrisa-
- Salv: Ja!.. cierto, han pasado muchos años.
- Sim: Bueno, cuéntame qué tal te ha ido.
- Salv: Peor que a ti por lo que veo. Desde que me fui a California he estado trabajando en un nuevo fármaco para la arteriopatía periférica. Hace ya muchos años que conseguí volver a España y convertirlo en un nuevo medicamento. Cuál es mi sorpresa cuando descubro que tu empresa comercializa un ungüento que asegura conseguir los mismos efectos.
- Sim: Hee... je... ya sabes cómo es esto. El negocio de los cosméticos se ha visto muy afectado por la crisis y homeopatía nos está reflotando. Creo que para la arteriooo esa que has dicho vendemos algo, sí. Pero no hace daño a nadie, de verdad.
- Salv: ¿De verdad crees que las personas que no sigan el tratamiento y se den tu crema no van a tener ningún perjuicio?
- Sim: Esta medicina tiene su antigüedad, sabes, y a mucha gente le va bien. Además nadie ha demostrado que no funcione.
- Salv: ¿QuÉ??? No, este universo no funciona así. No hay que demostrar que las cosas no funcionan y mientras creer que si lo harán. O lo haces al revés, o lo único que consigues es engañarte. ¿Yo puedo decir que soy dios, ya que nadie ha demostrado que no lo sea? ¿Crees que el agua con azúcar puede curar alguna enfermedad solo porque nadie haya tomado la molestia de demostrar que no funciona? Es totalmente negligente. ¿Eres capaz de comparar 21 años de estudios científicos metodológicos con un "nadie ha demostrado que no funcione"?
- Sim: Mira, yo no pongo las normas, solo intento mantener una empresa. Ya veo que sigues igual que siempre.
- Salv: Sí. Tú también estás igual. Siempre por el camino fácil.

Salviati se levantó de su silla. Comprendió que se había equivocado yendo allí.

- Sim: No te pongas así quédate y charlamos tranquilamente tomando un café
- Salv: No, lo siento. Vendré a verte cuando esté más calmado. Me alegro de haberte encontrado.

Salió a la calle como de vuelta de un viaje a otro planeta. Por su cabeza pasaba cada día de trabajo y sacrificio, cada muralla que había tenido que superar, cada euro al que había renunciado...

Comprendió que su trabajo no había terminado.




jueves, 22 de enero de 2015

Masoquismo inteligente

¿Masoquismo inteligente? El masoquismo se podría definir como obtener placer al maltratarte ¿Puede ser eso inteligente? ¿Puede este título tener algún sentido?... yo creo que sí... a ver si consigo convencerte.

Nuestro cerebro es una máquina increíble. No hay duda de que todo su trabajo es fascinante, pero vamos a fijarnos en una de sus propiedades, que es la de ahorrar energía.

Toda operación a ejecutar por nuestro cerebro tiene un objetivo, pero la maquinaria del propio cerebro esconde otro: hacer todo lo posible por realizar el trabajo, pero establecer todos los mecanismos posibles para poder hacerlo con la mínima energía.

En su afán economizador las tareas parecidas o repetidas son rápidamente automatizadas, y ejecutadas subconscientemente para no cargar de este trabajo al consciente.

De esta forma conseguimos conducir, sacar un café de una máquina o coger las llaves antes de salir de casa robóticamente, sin pensar en ello.

Es sin duda una maravilla evolutiva más de esa gran máquina que es nuestro cerebro, pero tiene un lado negativo. Un cerebro que gaste menos energía es un individuo que lo tiene más fácil para sobrevivir, pero esta estrategia esconde un fantasma que nos impide ser todo lo felices que deberíamos ser ¿cómo pasa esto?

En nuestra vida diaria, en nuestro día a día, disfrutamos de muchos mini-placeres cotidianos. Abrir un grifo y que salga agua, sentarnos sobre una silla cómoda, poder abrigarnos cuando tenemos frío, tener un váter a mano, dormir en una cama y muchas cosas más, que son realmente importantes y vitales para nosotros, pero que al ser terriblemente frecuentes y cotidianas pasan totalmente desapercibidas para nosotros.

Es un mal que tiene difícil cura, luchar contra esta tendencia es realmente duro e insostenible a largo plazo.

Bien, pues como casi todos los Enero desde hace 17 años he asistido a Pingüinos (motauros), una concentración motera que se celebra en Tordesillas, Valladolid, junto al río Duero. Es un fin de semana para estar de fiesta con los amigos, pero es un fin de semana en el que paso frío, duermo incómodo sobre el suelo, me crujo las costillas cargando leña y trabajo alimentando un fuego que no parece tener fin. Vivo momentos mágicos (y no me refiero a nada místico) frente a ese fuego, y me ayuda mucho a pensar. Este año me pregunté el porqué de todo aquello una vez más, y llegué a una nueva respuesta: El masoquismo inteligente. Privarme durante 24 horas de todas las comodidades cotidianas, echar de menos una simple silla durante horas, darme cuenta muy vivamente de lo bien que se duerme en una cama, echar muy fuertemente de menos a mi familia, y el reencuentro con mi váter no son la cura definitiva, pero si efectiva para volver a poner a 0 el contador de la rutina y poder ser justos con la felicidad que nos deben proporcionar todos estos grandes pequeños placeres.



viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 0 del podcast La agOra de Salviati

Desde que me recuerdo he estado interesado por la ciencia, sorprendido por lo cotidiano, curioso y escéptico… pero creo que estaba encerrado dentro de mí mismo, tímido del mundo. En Octubre de 2009 fui al cine a ver la película agOra, de Alejandro Amenabar. El terremoto emocional que me causó esta película, la reivindicación tan grande y tan clara de la ciencia que se hace en ella destapó la tapa de mi olla.

Había probado tímidamente a discutir vía correo con algunos familiares y amigos de temas científicos, pero necesitaba más. Comencé a escribir el blog “la agOra de Salviati”, en blogspot, y descubrí que cuantos más post hacía, más feliz estaba, y más aprendía de lo que yo mismo escribía. Descubrí que pensar, y hacer pensar podía ser mi pasatiempo preferido, y que la filosofía de la ciencia era una parte importante de mí.

Salviati, el personaje en el que Galileo Galilei encarnaba su propia opinión en sus libros escritos en forma de diálogos pasaba a ser mi seudónimo, y relacionando la película y las ganas de formar un círculo sobre el que hablar de ciencia, llegué al nombre para el blog.

Facebook fue el siguiente salto, pues las verdaderas maratones de discusiones se han dado allí.

Hace unos meses, gracias a mi amigo Rafa Reina, he descubierto la potencia comunicativa de los podcast de ciencia, a los que rápidamente he sucumbido como adicto. A hombros de gigantes, cienciaes, la buhardilla 2.0, la mecánica del caracol, 100x100 ciencia y muchos otros están en mi oído a cada oportunidad. El siguiente paso estaba claro.

No soy escritor pero escribo, no soy científico ni filósofo pero mi ignorancia es atrevida y me permito opinar sobre ciencia y filosofía, no soy divulgador pero no renuncio a intentar hacerte pensar. No tengo ni una sola actitud que me relacione con la radio, pero me he puesto a prueba y he conseguido hacer unos cuantos podcast y me ha encantado… así que ya no voy a parar.

He decidido hacer este capítulo 0 para presentarme y explicar origen y contenido de la agOra. Si te quedas conmigo eliges la pastilla roja, te quedas en el país de las maravillas e intentaré enseñarte mi modesta y particular madriguera de conejos. Hal 9000 te preguntará si soñará una y otra vez. Intentaré sorprenderte con lo cotidiano, tal como me pasa a mí, como un niño buscaré la pregunta y como el principito la repetiré las veces que haga falta. No estoy solo, Sagan, Tesla, Galileo, Giordano, Hypatia, Darwin, Alhacen y tantos otros me acompañan. Mis respuestas no tienen miedo a las preguntas porque son ellas las primeras que han dudado de sí mismas, con escepticismo. Pero tienen sus pies en el camino de la ciencia, que si bien es incierto como todos los caminos, es el único que se puede llegar a acercar al espejismo de la realidad.

Te prometo un pequeño viaje para el pensamiento en cada podcast, con una temática tan variada como permite la propia ciencia, siempre subjetivada y autóctona. Una vuelta por cada pensamiento que me ha abierto una puerta a algo interesante. Un momento para montar a Rucio y alucinar con las locuras de un modesto Quijote, que a lomos de su ignorancia no le tiene miedo a las aspas de la realidad. Si quieres ser mi Sancho Panza y poner un poco de cordura puedes dejar comentarios, opiniones o insultos en el blog o en Facebook.
Pensar y hacer pensar.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

El serio y rico hombre de negocios.

Érase una vez un rico hombre de negocios. Trabajaba como asesor en la junta directiva de una gran empresa farmacéutica, gracias a ser también, uno de los principales accionistas de la misma.

Un día se celebró una importante reunión: Se discutía sobre la estrategia de la empresa para los próximos años. La decisión más importante era sin duda la cantidad de dinero que se iba a destinar a la investigación de medicamentos para enfermedades de corta duración con respecto a las más rentables que son las enfermedades que se vuelven crónicas.

Otro orden del día era si se iba a destinar, aunque fuera poco, a la investigación de enfermedades "raras", que afectaban a pocas personas y por lo tanto de escasa o nula rentabilidad.

También se tenía que dejar claro si la empresa iba a luchar por curar las enfermedades crónicas o si iba a limitarse a fabricar los tratamientos para los síntomas de estos enfermos.

Él era un hombre serio [como diría el principito], y estaba más que convencido que cuales son las cosas importantes, así que no dudó ni un momento a la hora de la votación final. Todas las decisiones estaban en el aire porque había mucha igualdad entre los que se decantaban por unas opciones y por otras, pero gracias al voto final de nuestro rico hombre de negocios, la empresa se limitaría los próximos años a las investigaciones más rentables. No se invertiría nada en enfermedades de corta duración, ni un solo euro para enfermedades "raras" y nada de buscar curas para enfermedades crónicas, solo tratamientos sintomáticos.

Así pasaron unos años, hasta que nuestro rico hombre de negocios dejó su trabajo activo en la empresa y se quedó solo como accionista. Iba a tener a su primer nieto y había pasado tanto tiempo trabajando en su vida que apenas había disfrutado de estar con su mujer y su única hija.

Su sorpresa empezó al nacer su nieto, ya que fue diagnosticado rápidamente de progeria de Hutchinson-Gilford, una enfermedad "rara" que afecta a muy poca población y que provoca envejecimiento prematuro. Al mes siguiente su mujer tuvo que ser ingresada: Una gripe que no terminaba de curarse se convirtió en neumonía. Está se complicó con insuficiencia respiratoria y derrame pleural. Cuando quisieron darla cuidados intensivos era demasiado tarde. Su mujer había fallecido. Su hija estaba totalmente hundida: Su madre había muerto y su hijo viviría poco tiempo, y con mala salud. Del disgusto nuestro serio y rico hombre de negocios sufrió un desmayo. Al despertar los médicos le informaron que había sufrido un shock insulínico, y que sería diabético insulinodependiente para el resto de su vida.

Tras el entierro fue a su casa, que parecía más grande, silenciosa e impersonal que nunca. Tenía una carta de su banco, y casi por inercia la abrió y comenzó a leerla. Se cumplían cinco años desde el cambio de rumbo de la empresa y tras cerrar el año fiscal estaban repartiendo los jugosos beneficios entre sus accionistas. Se alegraban mucho de ingresarle 101 millones de euros en su cuenta de Suiza.

Nuestro rico hombre de negocios era un hombre muy serio, sabía lo que era importante. Ahora miraba aquellos ceros en el extracto de su cuenta corriente.


jueves, 20 de noviembre de 2014

¿Qué le dice una neurona a otra?

Con este título parece que voy a contar un chiste... ; - )

A menudo utilizo mis neuronas para pensar sobre las neuronas.

He hecho algunas actividades y leído algunos libros que hablan sobre el gran misterio de funcionamiento cerebral, y me he dado cuenta de que a pesar que estamos solo empezando se sabe mucho más de lo que en principio se puede suponer.

Desde que el gran Cajal consiguiera teñir y observar la primera neurona que fuimos capaces de ver nítidamente se han hecho avances que nos han permitido saber que existen un ingente número de neuronas que se interconectan creando circuitos. Nos han permitido saber que son capaces de crear pequeñas diferencias de potencial que desencadenan corrientes eléctricas a través de las cuales se envía la información de una neurona a otra. Sabemos que las neuronas no se tocan... en el espacio de unión de una con otra se segregan y captan sustancias químicas neurotransmisoras. Los estudios sobre anatomía cerebral son impresionantes, y revelan una de las mayores potencias con las que cuentan nuestros sistemas nerviosos centrales: su plasticidad. Los diferentes órganos que se encargan de funciones específicas han sido localizados, y una vez más nos sorprendemos al darnos cuenta de la gran deslocalización de la actividad ante acciones cotidianas. La comunicación con el resto del cuerpo, la espina dorsal, la posición tan especial que ocupa como órgano dentro de nuestro propio cuerpo, etc... tantas y tantas cosas con las que quedarnos atónitos. Incluso está en marcha el proyecto brain para conseguir el conectoma, el mapa completo de las conexiones neuronales.

Ante todo este panorama surgido de innumerables estudios e investigaciones he caído en una cuenta: Todo lo que se estudia hace referencia a cómo suceden las cosas: Cómo habla una neurona con otra, cómo ocurre tal cosa o tal otra, etc. Sabemos bastante sobre los procesos físico-químicos que contestan a estas preguntas, pero yo tengo otra ¿Qué se dicen las neuronas?

Potencial de acción, canales de calcio, sinapsis... todo habla sobre cómo hablan las neuronas, pero yo creo que debería haber una especialidad en el estudio del cerebro que buscara el lenguaje que usan estas para representar información, qué se preocuparan de qué se están diciendo y como se codifica una idea o un recuerdo en ese sistema lógico de representación de información.

Solo investigamos el hardware de nuestro cerebro, pero deberíamos preocuparnos por saber más acerca de su software.

No creo que sea pronto para esta labor. Yo mismo en mi absoluta y atrevida ignorancia puedo intentar formular alguna hipótesis aunque sea heurística: Todas las neuronas aparentan trabajar con el mismo esquema químico, luego parece que todas ellas hablan el mismo idioma. Aunque solo a bajo nivel, es decir, todas las máquinas informáticas del mundo hablan el mismo idioma, el binario, pero a partir de ahí todo el software que crece sobre ese idioma puede ser muy muy distinto de una máquina a otra. Quizá suceda igual.

Una vez un amigo me dijo que se puede hacer tantos símiles entre informática y nuestros sistemas nerviosos porque estos están diseñados por nosotros a su imagen y semejanza... pero sigo pensando que hay más. Pretendemos un objetivo común, el de manejar información y lo conseguimos con sistemas diferentes, pero que sospechosamente cada vez se parecen más (sí, es cierto que estamos aún lejos de poder compararlos en algunos aspectos).

Seguiré pensado en neuronas usando neuronas... y en el lenguaje que usan las neuronas, precisamente utilizándolo... ¡¡qué paradoja!!!


viernes, 8 de agosto de 2014

Remake de COSMOS, capítulo 13.

COSMOS fue una serie que recuerdo de muy pequeño, y cada vez que la volvía a ver cobraba una nuevo sentido, al ser yo diferente. Ahora, con el genial remake que han hecho, el impacto de esta serie ha sido definitivo ya que la ciencia es una parte muy importante de mí mismo.

El diálogo final del último capítulo me pone los pelos de punta cada vez que lo veo, me humedece los ojos al escuchar lo que mi interior ha gritado en silencio tantas veces.

Aquí transcribo ese diálogo, porque creo que debe formar parte de esta mi pequeña agOra:


"¿Cómo es posible que siendo una criaturas tan pequeñas y viviendo en una mota de polvo, hayamos conseguido averiguar cómo enviar naves que recorran las estrellas de la vía láctea? Hace solo un par de siglos, o unos meros segundos en nuestro tiempo cósmico, no sabíamos nada sobre donde o en qué momento estábamos. Ignorantes sobre el resto del cosmos, vivíamos en una especie de prisión, en un diminuto universo limitado por una cáscara de nuez.

¿Cómo conseguimos escaparnos de aquella cárcel? Fue gracias al trabajo de generaciones de investigadores que siguieron a rajatabla cinco sencillas normas:

• Cuestionar la autoridad. Ninguna idea es cierta solo porque alguien lo diga, incluyéndome a mí. Pensar por uno mismo. Cuestionarse a uno mismo.
• No creer algo solo porque queramos hacerlo, creer en algo no lo convierte en realidad.
• Demostrar las ideas con pruebas obtenidas a través de la observación y la experimentación. Si una idea no pasa un experimento bien diseñado es errónea. Asumámoslo.
• Seguir las pruebas allá donde nos lleven. En caso de no tener prueba reservarnos los juicios.
• Y quizás la norma más importante de todas: Recordar que uno puede estar equivocado. Incluso los mejores científicos se han equivocado en algunas cosas. Newton, Einstein y otros grandes científicos de la historia. Todos han cometido errores. Claro que sí, eran humanos. La ciencia es una forma de evitar engañarnos a nosotros mismos y a los demás.

¿Pero algún científico ha actuado mal? Por supuesto. Hemos utilizado la ciencia de forma incorrecta, igual que cualquier herramienta a nuestra disposición, y por eso no podemos permitirnos dejarla en manos de una minoría poderosa. Cuanto más nos pertenezca la ciencia a todos menos probabilidades habrá de que se le dé un uso incorrecto.

Estos valores debilitan el atractivo del fanatismo y la ignorancia, y en resumidas cuentas, el universo es sobre todo oscuro salpicado por pequeñas islas de luz. Averiguar la edad de la tierra, la distancia a las estrellas, o cómo evoluciona la vida… ¿Qué diferencia hay? Bueno, parte de ello depende de lo grande que sea el universo en el que estamos dispuestos a vivir. A algunos les gusta pequeño, y no pasa nada, es comprensible. Pero a mí me gusta grande y cuando asumo todo esto en mi corazón y mi cabeza me siento reconfortado. Y cuando me siento así quiero saber que es real, que no es solo algo que está pasando en el interior de mi cabeza. Porque importa lo que sea cierto. Nuestra imaginación no es nada comparada con la increíble realidad de la naturaleza.

Quiero saber qué hay en esos lugares oscuros y qué ocurrió antes del big bang. Quiero saber que hay más allá del horizonte cósmico, cómo surgió la vida. ¿Hay otros lugares en el universo donde la materia y la energía hayan cobrado vida, y sean conscientes? Quiero conocer a mis antepasados… a todos ellos. Quiero ser un eslabón bueno y fuerte en la cadena de las generaciones. Quiero proteger a mis hijos y a los niños del futuro.

Nosotros, que representamos la vista, el oído, los pensamientos y los sentimientos locales del cosmos, hemos empezado a conocer la historia de nuestros orígenes. Polvo de estrellas contemplando la evolución de la materia, trazando ese largo camino gracias al cual hemos tomado conciencia. Nosotros y el resto de seres vivos del planeta llevamos un legado de evolución cósmica que abarca miles de millones de años. Si nos tomamos ese conocimiento en serio, si conocemos y amamos la naturaleza tal y como es en realidad seremos recordados como eslabones buenos y fuertes en la cadena de la vida, y nuestros hijos continuarán esta sagrada búsqueda viendo por nosotros igual que nosotros hemos visto por aquellos que llegaron antes que nosotros, y descubriendo maravillas con las que aún ni hemos soñado en el COSMOS."

Gracias Carl Sagan. Gracias Neil deGrasse.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Un fallo en la supervivencia.

No tenemos los detalles de cómo comenzó la vida en nuestro planeta, pero sí podemos imaginar un proceso de acumulación de información química que dio como resultado moléculas que podían reproducirse a sí mismas y estructuras vesiculares que imponían una diferencia entre el exterior y el interior de ellas. ARN y protomembranas celulares dieron lugar (junto con todo un ejército de maravillas biológicas), con el suficiente tiempo, a la biodiversidad que hoy día empapa nuestro planeta hasta límites que aún estamos descubriendo.

La lucha de la vida por perpetuarse siempre fue la misma: Había un problema. Las moléculas que sustentan la vida tienen un alto nivel de orden interno. Su sofisticada tecnología solo funcionaba si había un número de átomos concreto y su posición debía ser precisa. Esto es lo mismo que decir que contienen información, y como toda información de este universo estaba expuesta a la segunda ley de la termodinámica. Como existen muchas disposiciones de esos átomos que no forman una molécula biológica y solo una que sí, los cambios naturales o el simple paso del tiempo y la relación química con el entorno llevan a la molécula biológica a romperse y dejar de serlo, por pura estadística.

¿Qué solución tomó la vida para sobrevivir? La única que podía permitirse: la duplicación. Ya que tenía fecha de caducidad, toda forma de vida se las ingeniaba para reunir la información biológica que la componía y hacer una copia de sí misma. Una vez muerta, su vida continuaría en la siguiente generación. Si no conseguía reproducirse a tiempo se extinguía, de tal forma que la siguiente generación solo estaba compuesta por quienes sí habían sido capaces. La selección natural estaba en marcha.

El método funcionó a la perfección, y durante millones de años mantuvo la vida sobre nuestro planeta, pero la información que se legaba de una generación a otra era siempre pura información química sobre morfología, el detalle de la forma del ser vivo.

Mucho después surgió un tipo de célula muy especial. Se encargaba de recoger información sobre lo que sucedía en uno de sus extremos y hacerlo llegar al otro mediante un mensaje electro-químico. Cuando toda una red de estas células se unía, el ser vivo era capaz de sentir mejor su entorno y por lo tanto estar más preparado ante peligros o conseguir su alimento más fácilmente. Esto le hacía sobrevivir más y por lo tanto llegaba en mayor número a la siguiente generación. De esta forma, y siempre por selección natural, surgimos los seres vivos con sistema nervioso.

Aquí empezó lo que verdaderamente quiero escribir en este post, algo sin duda polémico y que me va a costar encontrar quien esté de acuerdo conmigo.

Las neuronas tenían un nuevo tipo de información que no pasaba a la siguiente generación. Al principio no fue un problema, solo se trataba de información sensorial básica y sin importancia, pero según se complicaron los sistemas nerviosos, y definitivamente con la aparición de sistemas nerviosos centrales (cerebros), la información que acumulaba un individuo durante su vida no pasaba a la siguiente generación, muriendo junto con él. El sistema de duplicación para mantener la vida falló, ya que fue creado para individuos más sencillos.

Los animales con cerebros más capaces, en lo que para mí es un intento desesperado e insatisfactorio para solventar este fallo inventaron la cultura. Enseñaban a sus hijos algunas de las cosas que habían aprendido en sus vidas para que ellos tuvieran esa información. Así, algo de su experiencia sobrevivía, pero ni mucho menos todo lo que ellos eran.

Nosotros los Sapiens seguimos sufriendo este fallo. Nos morimos sin ser capaces de legar toda la información que alberga nuestro cerebro a nuestros hijos, que se ven obligados a dedicar gran parte de sus vidas solo a intentar acumular una ínfima parte de información de todo lo vivido por cada uno de nosotros.

¿No es hora ya de darnos cuenta de que estamos muriendo por un fallo de la reproducción, que fue inventada para individuos sin cerebro? ¿No es hora de que dediquemos sin complejos nuestros esfuerzos tecnológicos a sobrevivir de verdad, con toda nuestra información acumulada durante nuestras vidas? Estamos acostumbrados a nacer y morir, a envejecer diciendo "es ley de vida". A llorar a nuestros muertos y saber que antes o después también desapareceremos.

Sé que es duro leer estas palabras, que lo que estoy diciendo es como poco impopular, pero creo que envejecer es una enfermedad, que nacer y morir son lacras evolutivas que no nos mantienen con vida, tan solo hacen que sigamos existiendo como especie, por el simple hecho de que como técnica de supervivencia han quedado anticuadas.

Necesitamos inventar nuestro propia técnica de supervivencia, pasar a vida 2.0, alcanzar una forma para nosotros mismos que nos permita vivir de verdad, sin muerte, sin necesidad de reproducción, sin envejecimiento sino todo lo contrario, enriquecimiento acumulando todo lo que vivimos para siempre ¿Hasta dónde llegaríamos si consiguiéramos vivir así? Porqué conformarnos con menos.


miércoles, 30 de julio de 2014

El extraterrestre que cometió un error.

Historia leída por ahí...

Érase una vez un extraterrestre que llegó a nuestro planeta tierra. Era muy simpático y enseguida fue bien acogido por la comunidad internacional. Todos nos maravillábamos del insólito encuentro.

Nuestro nuevo amigo solo pidió una cosa: Por favor, dadme todo el conocimiento que podáis de todas las culturas de vuestro planeta. Su deseo fue cumplido y miles de libros, con la parte más significativa del conocimiento humano, fueron regalados al extraterrestre. Nadie se explicaba para qué los podía querer, si no le cabían en su pequeño platillo volante (no podía ser otro tipo de nave espacial, claro... para eso es un extraterrestre)

Él, asignó un número a cada letra o símbolo de puntuación que aparecía en cada uno de los libros. Después, apuntó (era un extraterrestre muy trabajador y con mucha paciencia) cada uno de los números que correspondían a cada una de las letras de los libros uno detrás de otro, formando una enorme fila de números. Una vez había terminado le puso un cero delante y una coma, formando así un número entre 0 y 1 con muuuuuuuchos decimales (cualquier número entero al que le pongas delante 0, forma un número entre 0 y 1)

Sacó de su platillo volante una barra larga de algún metal muy pulido y fijándose en el número que había conseguido hizo una única marca sobre la barra de metal, que representaba la posición del número decimal, considerando un lado de la barra como el cero y el otro lado como el uno.

¡¡Gracias humanos!!!, aquí llevo conmigo todo el conocimiento que me habéis proporcionado. Y colgó la barra de metal junto con otras cientos que ya llevaba expuestas en el interior de su platillo, cada una de ellas con una sola marca.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

¿Qué error cometió el extraterrestre? ¿Es posible codificar una cantidad inmensa de información en una sola marca que representa un número entre 0 y 1?

martes, 29 de julio de 2014

Al otro lado del universo. Sustancia información.

Viendo el estupendo remake de COSMOS no puedo evitar pensar sobre el terrible (por inimaginable) tamaño del universo que habitamos, y que, a pesar de dicho tamaño, las pobres artes de las que disponemos los pequeños humanos nos permiten hacer hipótesis sobre lugares que están al otro lado del universo (si es que se puede hablar de "el otro lado" tratándose del universo).

¿Podemos saber realmente algo sobre estos sitios? ¿Es nuestro sentido de la realidad suficiente como para acometer una tarea especulativa semejante? Quizá lo que trato de hacer sea osado, pero no me resisto a intentarlo , - ) Ya el genio de Carl Sagan y su equipo ideó un mensaje capaz de ser leído por cualquier civilización inteligente.

La información es una sustancia curiosa. Es imposible acabar con ella... mientras exista el universo contendrá información. Cada átomo, cada partícula tiene una naturaleza, una posición y una velocidad. Sin pretender entrar en incertidumbres (guiño, guiño), cada uno de ellos contiene, al menos, esta información básica (seguro que muchas, muchas otras).

Aquí viene el precioso juego que existe sobre la sustancia información, la guerra de las galaxias más antigua y que se mantendrá mientras el universo sea tal. Las que para mí son las dos leyes fundamentales de la naturaleza pelean entre sí, la una para crear sustancia información y la otra para destruirla. La primera sería la que me gusta llamar ley de leyes. La agrupación de cualquier elemento crea un nuevo tipo de información que tiene origen en la relación que establecen los elementos sencillos, creando una capa de información cualitativamente diferente. Nace información solo por agrupar elementos con información, y la nueva sustancia creada es diferente de la que contenían los elementos agrupados.

Un ejemplo de esto somos nosotros mismos. ¿Qué somos? ¿Somos átomos? ¿Somos moléculas? ¿Somos células? ¿Somos tejidos? ¿Somos órganos? ¿Somos nuestro cuerpo?. No a todas y si a todas. Si porque es cierto que estamos compuestos por todas estas cosas, pero no porque no somos solo esas cosas, sino la innegable necesidad de que estén agrupadas con tremenda precisión todas ellas formándonos. Si dudas de esto intenta vivir sin tu hígado , - ) La información que surge al agrupar nuestros átomos, moléculas, células, tejidos y órganos (que están renovándose constantemente) dan lugar a nosotros, no como la suma de todos los elementos agrupados, sino como un nuevo tipo de información, un ser vivo cantante y pensante , - )

Bueno, y qué ley de la naturaleza es esa que destruye información (que por cierto es la que nos hace tener que comer y morir). La mala de la película es la segunda ley de la termodinámica. Tiene definiciones difíciles de entender, pero para explicarla mal y pronto podríamos decir que el desorden aumenta con el tiempo. Cada instante, en todas partes, la información es destruida y diluida y no existe mecanismo que pueda detener tal destrucción. Incluso nuestra amiga la ley de leyes está sometida a su mandato, y para crear información siempre tiene que consumir aún más información de la que crea... así que ¡¡tenemos la guerra perdida desde el principio!!!

Se podría pensar que el universo nos odia o que una maldición de algún dios inventado nos mata poco a poco con esta ley, pero su origen es bien sencillo. Por cada estado de cualquier elemento que contenga información, existen muchos más estados de esos mismos elementos que suponen que ya no exista esa información. Por ejemplo: Un libro. Un ejemplar del Don Quijote de la Mancha puede tener unas 2.034.611 letras. ¿De cuantas maneras se pueden colocar estas letras? mmm... 27 letras + unos 10 símbolos de puntuación, ordenados de 2.034.611 en 2.034.611 son... 37 elevado a la 2.034.611 potencia.. es un número tan grande que mi Excel me ha mandado a paseo. Pues bien, ante esta abrumadora cantidad de posibilidades de combinar las letras que forman el Quijote, solo una de ellas da lugar a la historia auténtica y un pequeñísimo porcentaje mantendría con vida a nuestros simpáticos Sancho y Quijote. La segunda ley de la termodinámica, lo que viene a hacer, es dejar cambiar a los sistemas naturalmente, de tal manera, que como existen muchos más estados desordenados que ordenados, la información que contiene siempre va a menos, por pura estadística. Esto es lo que hace que todo se estropeé con el tiempo, que envejezcamos y muramos, que tengamos que comer y que tu PC no funcione si no lo enchufas.

Aquí viene nuestro viaje espacial instantáneo. Creo que al otro lado del universo existe información. Aunque el campo electromagnético y de higgs no estén vigentes, aunque los quarks no formen protones ni neutrones, aunque las leyes cuánticas superen el colapso de función de onda y alcancen el mundo macroscópico, el que sea una parte del universo, por definición de universo, implica que ha de contener sustancia información.

jueves, 10 de julio de 2014

¿Qué está pasando?

¿Qué está pasando?

Parece una pregunta simple y llana, sencilla de contestar. Hoy intenté hacerlo filosóficamente en un sueño, y terminé de hacerlo justo después, al despertar... Ahí va mi respuesta:

Lo que está pasando comienza en la que podríamos llamar realidad neta. Empezamos a tener sospechas de que es una inmensa sopa de cuerdas vibrantes que interactúan entre ellas, superponiéndose y anulándose.

Por encima de esta realidad neta está la física. Un universo de partículas que forman átomos incrustados en los distintos campos, siguiendo rigurosas y a veces alocadas leyes.

Del mundo físico nos llega solo lo que somos capaces de captar con nuestros sentidos. Aquí tendríamos el siguiente filtro. Oímos vibraciones en la atmósfera, vemos perturbaciones electromagnéticas de cierta longitud de onda, olemos y saboreamos distintas moléculas que entran en contacto con nosotros, sentimos temperatura y presión sobre nuestra piel. Poco más.

Y por fin llega lo que de verdad está pasando... que no es la realidad neta, ni la física, ni lo que nuestros sentidos son capaces de transmitir... Nuestro cerebro construye una realidad en el mundo de las ideas al que incorpora lo que es capaz de abstraer de lo sentido. Solo en este contexto tiene respuesta nuestra pregunta: ¿Qué está pasando? Están pasando ideas que construimos desde lo que sentimos de lo que sucede en el inmenso mundo físico que sospechamos es un reflejo de lo que es la realidad neta.