lunes, 19 de abril de 2010

Calificación personal

A menudo pienso sobre qué debemos hacer dentro de algo tan absurdo como es esta vida, y he llegado a una conclusión. Se nos puede otorgar una calificación, cuantitativa y cualitativa, a cada persona en función de que ha aportado a los demás, es decir, si restamos sus influencias negativas sobre otras personas a las positivas obtenemos un valor que califica cuantitativamente al individuo. Para la calificación cualitativa tendríamos que fijarnos en qué áreas se sitúan estas influencias.

No es necesario que las influencias se produzcan sobre personas coetáneas, ya que se puede hacer sin ningún problema sobre personas del pasado o del futuro. Un historiador que rescata un documento que otorga prestigio a alguien del pasado lo está beneficiando, al igual que ese alguien puede estar enseñado a otra persona de su futuro.

Para diferenciar que es influir negativa o positivamente, sin querer entrar en el eterno debate del bien y el mal, podemos fijarnos en la respuesta subjetiva del receptor.

miércoles, 14 de abril de 2010

¿la osmosis demuestra que la inteligencia no existe?

Tenemos un recipiente que contiene un disolvente, por ejemplo agua. Lo dividimos en dos mediante una membrana semipermeable [permite que el disolvente pase de una mitad a la otra, pero no permite el paso a otras substancias]. Añadimos sal común solo en una de las mitades... y qué ocurre... pues que parte del agua de la mitad no salada se pasa al lado salado, creándose un desnivel en la superficie. Este es el fenómeno conocido como presión osmótica, es decir, cuanta mayor concentración de una substancia a un lado de una membrana semipermeable mayor atracción de disolvente hacia ese lado.

Evidentemente este es un proceso químico con una explicación a este nivel, pero visto desde más arriba, parece que las moléculas de agua tuvieran su propia consciencia, fueran capaces de percibir el mundo que las rodea, y hubieran aprendido a contar moléculas de sal para saber si tienen o no que irse a un lado o al otro de la membrana. ¿Acaso no se puede hablar de un comportamiento que cumple cierto grado de inteligencia en las moléculas de agua en este esquema?

Con nosotros puede ocurrir lo mismo. Parecemos inteligentes si nos fijamos en nuestro proceder visto desde alto nivel, pero si bajamos a nivel atómico-molecular-proteínico-celular todo lo que ocurre tiene una explicación fisicoquímica. ¿Este paralelismo entre el sencillo esquema de la ósmosis y el complicado proceder de nuestro cerebro demuestra que la inteligencia no existe? ¿La inteligencia que nosotros desarrollamos es cuantitativamente mucho más compleja que la que se puede observar en el agua aunque cualitativamente igual?

martes, 13 de abril de 2010

De gran hermano a Darwin.

Gran hermano, ese ente que supervisa, vigila y gestiona todo lo que ocurre en nuestras sociedades y sus individuos.

Al principio me di cuenta, asustado, de su existencia. Pasé mucho tiempo lamentando su omnipresente y malévolo poder. Sorprendiéndome de lo inadvertido que pasaba para todo el mundo estando delante de sus narices. Ahora sé que me equivoque. Gracias a él todo funciona. Él es la piedra angular que sostiene el delicado equilibrio que permite que podamos vivir unos junto a otros. Si no fuera porque solo nos deja ver parte de la realidad y nos obliga a su voluntad fracasaríamos estrepitosamente hasta reducir nuestras actuales grandes sociedades a los pequeños grupos sociales de los que procedemos. En definitiva, una vez más encontramos la respuesta en la ley de leyes [la evolución de Darwin]. Él es la solución que ha planteado la evolución para mejorar cuantitativa y cualitativamente la forma en la que nos relacionamos, generando sociedades de millones de individuos que somos capaces de ponernos de acuerdo para vivir.

lunes, 29 de marzo de 2010

La información es belleza

La belleza es existir, o intentarlo.
La belleza es ser, o parecerlo.
La belleza es vivir, o creerlo.
La belleza es estar formado, constituido, integrado.
La belleza es información que todo esto permite, intenta, parece, forma.
Todo es información, incluso el ser.
La belleza es información, y la información es bella.

A mayor concentración de información, mayor belleza. ¿Dónde hay más información, en todo nuestro universo, por ahora, conocido, que en nuestros propios cerebros?

Yottabytes...

A cada momento, en cada pequeño instante, se esta perdiendo, desvaneciendo, un inmenso y basto grueso de información. Con cada cambio de posición de cada una de las partículas del universo en cada minúsculo paso del tiempo desaparece información que jamás volverá. Incertidumbre implacable. Quisiera hacer backup, hacer copia para poder recordar todo lo que pasa. Conservar cientos de yottabytes de realidad y poder recordarlos.

viernes, 26 de marzo de 2010

Circulo...

Cómo llamarle tierra al planeta,
tierra que en tantos otros mundos está,
llamémosle planeta agua.

El agua es el camino a la vida,
la vida es el camino al amor,
el amor es el camino al sufrimiento,
sufrimiento hasta llegar al fin. Fin.

sábado, 13 de marzo de 2010

Dejar la moto

Escribo este texto para explicar tranquilamente por que voy a dejar de montar en moto.

Si me conoces sabes que la moto es algo que forma parte de mí, y llevo usando mis dos ciclomotores, y mis cuatro motos a diario desde hace más de 13 años, con unos 200.000 Km recorridos… se dice pronto… 200 millones de metros en los que no había sufrido percances importantes, restando una caída por pinchazo que no nos trajo apenas consecuencias, y en los que me he repetido a mi mismo constantemente que a mi no me iba a pasar nada malo porque se lo que hago, porque respeto el miedo y porque se donde está el límite.

El pasado día 11 de Febrero 2010 esa ilusión desapareció, ya que bajo buenas condiciones meteorológicas, con el ánimo sosegado y utilizando mi CBR que tiene un embrague muy dulce, en la salida de una glorieta normal y corriente sin que segundas personas hicieran nada, he derrapado y me he caído irremediablemente. Esto me ha demostrado, a la fuerza, que montar en moto y caerse son dos cosas inseparables, y que auque tomes todas las medidas de precaución de mundo (de lo que yo no puedo presumir) el riesgo antes o después se transforma en realidad.

También he podido ver demasiado de cerca las consecuencias de un accidente de moto. En mi caso un accidente a una velocidad mínima (< 50 Km/h) sin haberme chocado ni golpeado con nada, en el que la moto fue por su lado y yo por el mío, vestido con ropa y protecciones adecuadas y que fui atendido inmediatamente por los conductores que fueron testigos del accidente. He vivido lo que es que un desconocido te tape con su abrigo mientras te pide que no te muevas del suelo, he visto lo que es que te monten en una ambulancia y te despidas torpemente de quienes te han ayudado tanto cuando más lo necesitabas sin obtener nada a cambio, he tenido miedo de perder la vida cuando me quitaron el casco, me he sentido solo y desamparado en un hospital en el que fui bien atendido, en el que el tiempo no transcurría con tanto dolor y dudas sobre el alcance de mis heridas, he temido el momento de contar lo que me había pasado a mi mujer, a mis hijos, al resto de mi familia y a mis seres queridos.

Su resultado, para mi, dos semanas durmiendo sentado sin poder tumbarme, un hombro luxado que seguramente nunca será el mismo, mes y medio sin poder toser del dolor de costillas, un mes cojeando, tener que ver mi moto limada por el asfalto, contribuir a la mala fama de las motos, eso que tanto me ha molestado desde siempre.

Todo esto no es nada comparado con lo que ha sido para los demás. El susto inicial por el que tuvo que pasar mi mujer, mis padres, hermanas y amigos cuando se enteraron. No poder coger en brazos a mis hijos durante semanas, ni atenderles, ni achucharles. Ver impotente como mi mujer se tiene que encargar de todas mis obligaciones, sin poder ayudarla, y encima tener que cuidar de mí. Ver preocupados a mis padres y hermanas, ninguno de los cuales se ha permitido decirme el más mínimo comentario negativo relacionado con las motos, a pesar de que estoy seguro que por dentro las han maldecido. Y todo esto teniendo en cuenta que mis lesiones son muy leves y recuperables. ¿Qué habría pasado si el accidente es más grave? Teniendo en cuanta que ha quedado demostrado que estadísticamente voy a tener más accidentes ¿Será más grave el próximo? ¿Quedaré impedido para siempre? ¿Sobreviviré?
No puedo dejar de ser motorista, porque es algo subconsciente que forma, irremediable y arraigadamente, parte de mi, pero si puedo dejar de montar en moto, no saciando mi hambre de adrenalina, no respirando mi felicidad al montar, no desfogando esas ganas de acelerar. Me siento engañado por mi mismo al haber caído en esta posesión sin haber aceptado sus consecuencias reales. Aun así no me arrepiento, lo volvería a hacer, porque me ha dado mucho. Muchos recuerdos que nadie me puede quitar… el viaje a Bilbao, las bajadas a Jerez, las rutas por la sierra. Puedo decir orgulloso que he conducido bajo todas las condiciones meteorológicas, por todos los terrenos, a todas las velocidades, con una constancia y tesón que solo el amor por la moto puede permitir.

En un lado de la balanza está la moto y en el otro está todo lo demás. Se ha confirmado que tengo que elegir, porque no puedo seguir negando el riesgo real que significa montar en moto. La elección está clara.

Aprovecho para pedir perdón y dar las gracias, a todos vosotros que os habéis preocupado alguna vez por mi al montar en moto. No puedo dejar de pedirte perdón a ti, Antonio, que has crecido en el mundo de las motos junto a mi, y que tan unidos hemos estado en esto. Y sobre todo a ti, Irene, que me has apoyado incondicionalmente sin poner ni una sola pega durante tantos años, por tantos gastos, tantos caprichos, tantas preocupaciones, tantas veces que te habrás mordido la lengua sabiendo que ponía en juego tu felicidad y la de nuestros hijos. Nunca más.

lunes, 8 de marzo de 2010

Homenaje Charles Darwin


Su ley de leyes, la evolución de las especies, es la respuesta a todas las preguntas, y el comienzo y el final de todas las cuestiones