viernes, 2 de julio de 2010
Vocacionalidad
Todos tenemos unas actitudes, facultades y gustos concretos definidos de forma innata y que se manifiestan inconscientemente. ¿No sería una mejora importantísima que el trabajo que desarrollamos este íntimamente ligado con nuestra vocación? ¿No se debería fomentar institucionalmente esta relación?
Pregunta a responder...
¿Como se le puede negar ni un segundo a quienes queremos?... que otra manera hay de contestar al amor de las personas amadas. Pero ¿como no vamos a negárselo sin dejar de ser nosotros para pasar a ser ellos?
domingo, 20 de junio de 2010
Eres la parte de mi que no soy yo
Quiero escuchar mi corazón en tu pecho,
moviendo mi sangre.
Quiero mirarte tan fuerte, con tus ojos,
que a oscuras te vea.
Quiero darte mi mano y que con ella acaricies,
debajo de tu piel.
Quiero juntar nuestras frentes y que pensemos juntos,
como hacemos siempre.
Eres la parte de mi que no soy yo... 3
moviendo mi sangre.
Quiero mirarte tan fuerte, con tus ojos,
que a oscuras te vea.
Quiero darte mi mano y que con ella acaricies,
debajo de tu piel.
Quiero juntar nuestras frentes y que pensemos juntos,
como hacemos siempre.
Eres la parte de mi que no soy yo... 3
lunes, 7 de junio de 2010
Media vida
La vida es lo que tenemos, lo que somos.
La vida es nosotros, y nosotros somos nuestra vida.
Hemos compartido ya, media vida.
El tiempo pasa, los días caen, los segundos se suceden.
Los instantes permanecen como pesadas fotos imposibles de dejar de mirar.
Hemos compartido ya, media vida.
El amor nos unió cuesta arriba, tuvimos mucho que subir,
desde entonces el sendero baja ligero, suave, como río cansado de dar contra rocas.
Hemos compartido ya, media vida.
Ahora nuestras miradas no se cruzan, nuestros ojos hacia abajo,
cuidan su futuro, pequeños retoños de suave carne.
Hemos compartido ya, media vida.
Los ojos subirán, las miradas se cruzarán,
volveremos algún día a coincidir, y recordaremos que...
Hemos compartido ya, media vida.
3
La vida es nosotros, y nosotros somos nuestra vida.
Hemos compartido ya, media vida.
El tiempo pasa, los días caen, los segundos se suceden.
Los instantes permanecen como pesadas fotos imposibles de dejar de mirar.
Hemos compartido ya, media vida.
El amor nos unió cuesta arriba, tuvimos mucho que subir,
desde entonces el sendero baja ligero, suave, como río cansado de dar contra rocas.
Hemos compartido ya, media vida.
Ahora nuestras miradas no se cruzan, nuestros ojos hacia abajo,
cuidan su futuro, pequeños retoños de suave carne.
Hemos compartido ya, media vida.
Los ojos subirán, las miradas se cruzarán,
volveremos algún día a coincidir, y recordaremos que...
Hemos compartido ya, media vida.
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miércoles, 26 de mayo de 2010
Ley de leyes
Estamos en un universo con dos características muy llamativas. La primera de ellas es que las cosas suceden siguiendo leyes, normas invariables que rigen lo que ocurre. La otra es que esas leyes han permitido que estemos aquí nosotros para observarlas.
Voy a hacer el intento de simplificar todo lo que contiene el universo y traducirlo a información con la ambiciosa intención de dar una explicación al origen y naturaleza de la inteligencia dejando ver que el trasfondo de todo es la ley de leyes, la evolución del señor Charles Darwin.
Empecemos por abajo, por la física. Las actuales teorías, desde la teoría M [menos probada y por terminar] y la cuántica [mucho mas probada y establecida] nos hablan de 6 quarks (y sus antiquarks) que forman la materia, y se unen e intercambian partículas energéticas para formar átomos. Cuantos quarks formen las partículas subatómicas que componen un átomo determinan las características del mismo. Estas características son una forma de información, que dota de personalidad propia al átomo y le hacen comportarse de una u otra manera. El conjunto de ellos, lo que llamamos tabla periódica, forma el segundo nivel informativo, conteniendo las palabras del alfabeto atómico. El primer nivel, el de las letras, lo constituyen los quarks, con sus formas y propiedades.
Subimos un escalón cualitativo hasta la química, la relación y unión que se establece entre átomos, formando moléculas, ofrece muchísimas posibilidades produciendo multitud de substancias con el consiguiente enriquecimiento en la variedad de comportamientos y cualidades de las mismas. Una gran cantidad de información contenida en estos comportamientos y cualidades, que tienen su origen exclusivamente en los niveles inferiores de información, forman la tercera capa, la de las frases.
Un peldaño más arriba, en la cuarta capa, encontramos un caso especial dentro de la química. Los átomos de carbono, el único con 6 protones en su núcleo, es una palabra muy especial dentro del alfabeto atómico, porque entre sus características está la de que le gusta mucho juntarse con otros átomos de carbono, formando frases muy largas. La química orgánica es nuestro cuarto nivel informativo, con sus largas frases que forman sencillos pero multitudinarios recursos, capaces de ofrecer unas propiedades muy especiales.
Otro salto más para llegar a las proteínas. La combinación inteligente de moléculas orgánicas forma pequeños robots con funciones muy concretas y complejas. Sus funcionalidades tienen su origen en las grandes frases de los recursos de las moléculas orgánicas que lo componen, y estas a su vez en las palabras de sus átomos, y estos en las letras de sus quarks, pero al microscopio se comportan inteligentemente realizando labores biológicas, frases con sentido. Estas funcionalidades son nuestro quinto estrato informativo.
El sexto nivel, muy fácil de distinguir cualitativamente, es el de las células. Entramos en el terreno de la biología. Una legión de proteínas, encimas, y demás nanorobots naturales, sistemática e inteligentemente generadas por el código del ADN, se reúnen para formar la unidad básica de la vida, trabajando unos para otros, que alcanza altos niveles de inteligencia y concentra mucha información, siendo capaz de desenvolverse y sobrevivir en un mundo analógico y cambiante. Sobre este nivel se puede hablar de infinidad de delicados y exquisitos comportamientos, tantos que algunos de ellos siguen siendo un misterio. Una célula sería un largo texto formado por frases, en el que se traduce de implícita a explícita la ley de leyes, ya que es esta ley la que ha permitido su formación constituyendo todo en lo que se basa y es esta ley la que la proyecta hacia el futuro forzándola a mejorar, a cambiar para evolucionar y sobrevivir.
La unión, relación, política, apoyo mutuo y especialización de células da como resultado a los seres pluricelulares. Responden a un espacio en el conjunto de la biodiversidad, pero no reemplazan a los anteriores, que aún hoy en día siguen siendo mayoría. Ya no solo hay especialización por dentro de las células, a nivel proteínico y de orgánulos, sino que ahora son ellas mismas las que se especializan en realizar ciertas funciones hacia su exterior, hacia las demás del individuo, generándose información a este nivel. Séptima capa, los grandes textos se unen para contar grandes historias, que van extendiéndose y complicándose, contando cada vez ideas más complejas.
En la carrera por mejorar, marcada por la ley de leyes, las nuevas tecnologías biológicas naturales son bienvenidas, de tal forma que el primer ser que mejoró la percepción de su entorno obtuvo una gran ventaja. De esta forma las células que se encargaban de esta percepción se fueron especializando profundamente en la captación, transmisión y recopilación de información del exterior, que pasaba al interior de la célula. La culminación de esta especialización dio como resultado a las neuronas, siempre promovidas por la ley de leyes. Octava capa, los seres con sistema nervioso, historias muy interesantes cargadas de información y con ilustraciones a todo color.
Los sistemas nerviosos se hacen cada vez más complejos cuantitativamente y cualitativamente, en individuos que seguían patrocinados por la ley de leyes, que ideó un nuevo hito tecnológico: el sistema nervioso central, alcanzándose más y más niveles de inteligencia y complicación informativa. La novena capa está integrada por todos estos seres, con sus incontables comportamientos, que tienden a ser cada vez más sociales al ofrecer el número una ventaja evolutiva, grandes bibliotecas de libros.
Por último, y sin pretender resistirme al antropocentrismo, llega el homo. La ley de leyes se interesa en los seres sociales que no forman superorganismos, parecen ser una buena baza, potenciando la representación interna en el cerebro del mundo exterior, la política entre individuos y la inteligencia. Promueve cerebros más capaces y sin darse cuenta da un salto cualitativo, el individuo toma consciencia, es decir, hace una representación interna del mundo y de él mismo junto con los demás individuos, otorgándose la característica de existir. Esa técnica y sus derivados mentales dan, hoy por hoy, su máxima expresión en el homo sapiens. La decima y última capa de nivel informativo la formamos nosotros, los seres humanos, que somos libros capaces de leer libros, leer frases, fijarnos en las palabras en las que están escritas e incluso en sus letras, preguntarnos porque esas letras y no otras y escribir libros contándolo.
Quiero resaltar que la diferencia entre una capa de información y la siguiente es exclusivamente cuantitativa, pero la ley de leyes la convierte, con su inconmensurable poder, en diferencia cualitativa, no limitándose a recopilar y combinar la información de la capa anterior, sino formando un NUEVO TIPO de información. De esta manera lo que nosotros llamamos inteligencia, no es más que la complicada herencia y la culminación del escalado que ha promovido la ley de leyes con origen en las características de los quarks y evolución según su aplastante y fundamental lógica.
Es pues, la ley de leyes, junto con el principio antrópico, la respuesta a todas las preguntas de la física, la química, la bioquímica, la biología, la biodiversidad [esta por supuesto], la psicología, la política, la poesía, la filosofía… todo.
Quizá algún día la teoría M deje de ser teoría, y nos demuestre que el principio antrópico no es necesario, ya que los quarks tienen las formas que tienen porque son las únicas posibles, y que incluso su forma responde a una información más básica, las vibraciones que admiten las cuerdas de las que están formados. Esto dejaría a nuestro universo constituido por una sola ley, la ley de leyes.
Voy a hacer el intento de simplificar todo lo que contiene el universo y traducirlo a información con la ambiciosa intención de dar una explicación al origen y naturaleza de la inteligencia dejando ver que el trasfondo de todo es la ley de leyes, la evolución del señor Charles Darwin.
Empecemos por abajo, por la física. Las actuales teorías, desde la teoría M [menos probada y por terminar] y la cuántica [mucho mas probada y establecida] nos hablan de 6 quarks (y sus antiquarks) que forman la materia, y se unen e intercambian partículas energéticas para formar átomos. Cuantos quarks formen las partículas subatómicas que componen un átomo determinan las características del mismo. Estas características son una forma de información, que dota de personalidad propia al átomo y le hacen comportarse de una u otra manera. El conjunto de ellos, lo que llamamos tabla periódica, forma el segundo nivel informativo, conteniendo las palabras del alfabeto atómico. El primer nivel, el de las letras, lo constituyen los quarks, con sus formas y propiedades.
Subimos un escalón cualitativo hasta la química, la relación y unión que se establece entre átomos, formando moléculas, ofrece muchísimas posibilidades produciendo multitud de substancias con el consiguiente enriquecimiento en la variedad de comportamientos y cualidades de las mismas. Una gran cantidad de información contenida en estos comportamientos y cualidades, que tienen su origen exclusivamente en los niveles inferiores de información, forman la tercera capa, la de las frases.
Un peldaño más arriba, en la cuarta capa, encontramos un caso especial dentro de la química. Los átomos de carbono, el único con 6 protones en su núcleo, es una palabra muy especial dentro del alfabeto atómico, porque entre sus características está la de que le gusta mucho juntarse con otros átomos de carbono, formando frases muy largas. La química orgánica es nuestro cuarto nivel informativo, con sus largas frases que forman sencillos pero multitudinarios recursos, capaces de ofrecer unas propiedades muy especiales.
Otro salto más para llegar a las proteínas. La combinación inteligente de moléculas orgánicas forma pequeños robots con funciones muy concretas y complejas. Sus funcionalidades tienen su origen en las grandes frases de los recursos de las moléculas orgánicas que lo componen, y estas a su vez en las palabras de sus átomos, y estos en las letras de sus quarks, pero al microscopio se comportan inteligentemente realizando labores biológicas, frases con sentido. Estas funcionalidades son nuestro quinto estrato informativo.
El sexto nivel, muy fácil de distinguir cualitativamente, es el de las células. Entramos en el terreno de la biología. Una legión de proteínas, encimas, y demás nanorobots naturales, sistemática e inteligentemente generadas por el código del ADN, se reúnen para formar la unidad básica de la vida, trabajando unos para otros, que alcanza altos niveles de inteligencia y concentra mucha información, siendo capaz de desenvolverse y sobrevivir en un mundo analógico y cambiante. Sobre este nivel se puede hablar de infinidad de delicados y exquisitos comportamientos, tantos que algunos de ellos siguen siendo un misterio. Una célula sería un largo texto formado por frases, en el que se traduce de implícita a explícita la ley de leyes, ya que es esta ley la que ha permitido su formación constituyendo todo en lo que se basa y es esta ley la que la proyecta hacia el futuro forzándola a mejorar, a cambiar para evolucionar y sobrevivir.
La unión, relación, política, apoyo mutuo y especialización de células da como resultado a los seres pluricelulares. Responden a un espacio en el conjunto de la biodiversidad, pero no reemplazan a los anteriores, que aún hoy en día siguen siendo mayoría. Ya no solo hay especialización por dentro de las células, a nivel proteínico y de orgánulos, sino que ahora son ellas mismas las que se especializan en realizar ciertas funciones hacia su exterior, hacia las demás del individuo, generándose información a este nivel. Séptima capa, los grandes textos se unen para contar grandes historias, que van extendiéndose y complicándose, contando cada vez ideas más complejas.
En la carrera por mejorar, marcada por la ley de leyes, las nuevas tecnologías biológicas naturales son bienvenidas, de tal forma que el primer ser que mejoró la percepción de su entorno obtuvo una gran ventaja. De esta forma las células que se encargaban de esta percepción se fueron especializando profundamente en la captación, transmisión y recopilación de información del exterior, que pasaba al interior de la célula. La culminación de esta especialización dio como resultado a las neuronas, siempre promovidas por la ley de leyes. Octava capa, los seres con sistema nervioso, historias muy interesantes cargadas de información y con ilustraciones a todo color.
Los sistemas nerviosos se hacen cada vez más complejos cuantitativamente y cualitativamente, en individuos que seguían patrocinados por la ley de leyes, que ideó un nuevo hito tecnológico: el sistema nervioso central, alcanzándose más y más niveles de inteligencia y complicación informativa. La novena capa está integrada por todos estos seres, con sus incontables comportamientos, que tienden a ser cada vez más sociales al ofrecer el número una ventaja evolutiva, grandes bibliotecas de libros.
Por último, y sin pretender resistirme al antropocentrismo, llega el homo. La ley de leyes se interesa en los seres sociales que no forman superorganismos, parecen ser una buena baza, potenciando la representación interna en el cerebro del mundo exterior, la política entre individuos y la inteligencia. Promueve cerebros más capaces y sin darse cuenta da un salto cualitativo, el individuo toma consciencia, es decir, hace una representación interna del mundo y de él mismo junto con los demás individuos, otorgándose la característica de existir. Esa técnica y sus derivados mentales dan, hoy por hoy, su máxima expresión en el homo sapiens. La decima y última capa de nivel informativo la formamos nosotros, los seres humanos, que somos libros capaces de leer libros, leer frases, fijarnos en las palabras en las que están escritas e incluso en sus letras, preguntarnos porque esas letras y no otras y escribir libros contándolo.
Quiero resaltar que la diferencia entre una capa de información y la siguiente es exclusivamente cuantitativa, pero la ley de leyes la convierte, con su inconmensurable poder, en diferencia cualitativa, no limitándose a recopilar y combinar la información de la capa anterior, sino formando un NUEVO TIPO de información. De esta manera lo que nosotros llamamos inteligencia, no es más que la complicada herencia y la culminación del escalado que ha promovido la ley de leyes con origen en las características de los quarks y evolución según su aplastante y fundamental lógica.
Es pues, la ley de leyes, junto con el principio antrópico, la respuesta a todas las preguntas de la física, la química, la bioquímica, la biología, la biodiversidad [esta por supuesto], la psicología, la política, la poesía, la filosofía… todo.
Quizá algún día la teoría M deje de ser teoría, y nos demuestre que el principio antrópico no es necesario, ya que los quarks tienen las formas que tienen porque son las únicas posibles, y que incluso su forma responde a una información más básica, las vibraciones que admiten las cuerdas de las que están formados. Esto dejaría a nuestro universo constituido por una sola ley, la ley de leyes.
jueves, 20 de mayo de 2010
Duda...
Eres la puerta entreabierta
que quiero empujar,
el camino que despierta
mis ganas de llegar,
ansiedad que acierta
a mis latidos arrancar.
que quiero empujar,
el camino que despierta
mis ganas de llegar,
ansiedad que acierta
a mis latidos arrancar.
miércoles, 12 de mayo de 2010
IR (Relato corto)
Subía al tren como a menudo, tranquilo pero deseando acomodarse para poder comenzar. El cansancio habitual no conseguía que su mente se detuviera. Que lastima que nadie se diera cuenta, y encontró una prueba más de que las cosas no son de ninguna manera, sino como tu las interpretas. Podía disfrutar de lo mismo que aquellas personas percibían como un mal trago. El que pierde el tiempo no es un loco, es un suicida, se repetía, y una frase apareció en su mente clara como el sol que amanecía, el fin no es llegar, el fin es ir.
viernes, 30 de abril de 2010
Abril
Empuja rugiente la vida bajo la tierra,
rompiendo exuberante las piedras y las rocas.
Derrocha verdor creciendo imparable
clorofila olorosa.
Explota generosa, en colores, en rosa,
inundando la vista, el verso y la prosa.
rompiendo exuberante las piedras y las rocas.
Derrocha verdor creciendo imparable
clorofila olorosa.
Explota generosa, en colores, en rosa,
inundando la vista, el verso y la prosa.
martes, 27 de abril de 2010
Paseando ¿tranquilamente?
Salviati recorría lentamente la avenida. Le gusta mucho hacerlo tranquilamente, sin pensar en nada, sin ir a ningún lado. Se conforma con respirar tranquilo y sentir el mordisco del sol sobre su espalda. Aquella pareja le llamó rápidamente la atención. Vestían de un modo peculiar, arreglados pero demasiado sobrios para ser domingo por la mañana. Intentó pasar desapercibido jugando a mirar hacia otro lado, como si de pronto tuviera algo que hacer, pero era demasiado tarde:
- Buenos días. Mi nombre es Simplicio. ¿Puedo preguntarte que es para ti la familia?
Forzó un gesto entre sonrisa y dolor de tripa para intentar disimular la repentina violencia de la situación, pero no le salió muy bien.
- Salviati: (Para que preguntará si puede preguntarme si ya me ha preguntado) Bueno… pues… algo muy importante.
- Simplicio: nos gustaría entregarte este folleto en que puedes descubrir que dios te ama.
- Salviati: (tierra trágame) Es que yo no… esto…
- Simplicio: Dios te muestra el camino.
- Salviati: (no puedoooo…) Mira, es que yo ya veo el camino.
- Simplicio: O... disculpa… solo queríamos acercarte la palabra de dios, en la que puedes encontrar la respuesta.
- Salviati: Yo prefiero buscar las preguntas y las respuestas en la ciencia.
- Simplicio: ¿No has leído la Biblia?
- Salviati: No
- Simplicio: Pues en ella está la verdad.
- Salviati: No creo que se pueda escribir la verdad. La ciencia y su hijo el conocimiento es lo único que puede acercarnos a ella.
La señora que acompañaba a Simplicio, y que aún no había pronunciado palabra empezó a torcer el rostro.
- Simplicio: Pero sin dios no hay amor, y sin el amor de dios los hombres estaríamos perdidos y nos mataríamos unos a otros. Gracias a dios somos todos hermanos y nos ayudamos los unos a los otros.
- Salviati: (Será por guerras santas...) El amor es el sentimiento subconsciente que se encarga de que nos comportemos en contra de la lógica y a favor de la especie. Es la solución que dio la evolución de las especies al problema de cómo crear seres sociales pero que no formaran un superorganismo.
- Simplicio: Se nota que no has leído la Biblia porque el amor tiene su origen en dios, que nos provee de él. Las almas de los hombres se corromperían sin él.
- Salviati: No se que es el alma.
Los ojos de la acompañante anónima se abrieron como si un elefante acabara de pisarle los pies.
- Simplicio: Pero hermano… te hace falta mucha ayuda… veo que estas perdido. Tu alma es inmortal, y cuando mueras pervivirá. Es tu espíritu.
- Salviati: No lo veo así. Yo soy la actividad y la información que contiene mi cerebro.
- Simplicio: Tu alma está en tu sangre hermano, tal como dicen las sagradas escrituras.
- Salviati: No. En mi sangre no hay nada de eso. La física vista desde arriba se convierte en la química, que vista más arriba aún se convierte en la medicina, y desde las tres alturas se puede ver lo que hay en la sangre: glóbulos, sustancias nutritivas y plasma entre otras. Se ha conseguido saber, también, para que sirven cada uno de ellos, que funciones cumplen y que se renuevan constantemente. Cada 120 días todo lo que compone tu sangre ha sido renovado. Si tu alma estuviera ahí cambiaríamos de alma cada cuatro meses. No hablo de lo que dice un libro o de una opinión. Es un hecho probado por cientos de especialistas que trabajan a diario apoyándose en estos conocimientos para salvar vidas. Y las salvan.
- Simplicio: Estas equivocado. La Biblia lo dice bien claro: “Porque el alma de la carne está en la sangre, Levítico 17:10-12”.
Hizo un gesto elevando la mano señalando con el dedo hacia el cielo, como si quisiera tocar con él el dedo del mismo dios a modo del pasaje central de la capilla sixtina.
- Salviati: ¿Quieres decir que la Biblia tiene razón y todos los médicos se equivocan? ¿Si un médico te pudiera salvar la vida con una transfusión tu te negarías porque lo dice la Biblia?
- Anónima: Pues claro que si. No podemos mezclar nuestras sangres ni comerla. Está escrito.
- Salviati: Perdona… ¿Tienes hijos?
- Anónima: Si. Tengo tres, ya mayorcitos.
- Salviati: Si la vida de uno de ellos dependiera de hacer o no hacer una transfusión, ¿Te negarías?
- Anónima: La vida de mi hijo estaría en manos de dios, no de los médicos que se creen que saben algo, como te pasa a ti. Lo que tenéis que hacer es leeros la Biblia, escuchar más misa y aprender la verdad de la palabra de dios.
- Salviati: Bueno… creo que no vamos a ningún lado. Si no os importa…
- Simplicio: Toma esto y léelo. Aun puedes salvar tu alma.
- Salviati: No. No te lo voy a coger. No tengo remedio.
La mujer intentó despedirse con una sonrisa, pero está quedo en algo de tensión en la comisura de sus labios.
Siguió sus pasos en un primer momento algo más acelerados, ya que la tensión que acumulaba no le dejaba recordar que estaba paseando sin prisa, aunque poco a poco recobró la serenidad y continuó su lento camino.
No podía dejar de darle vueltas en la cabeza a lo que había pasado. Se preguntaba una y otra vez como puede ser que existan personas a las que por más que se les demuestre algo prefieren una mentira. Sentía ganas de poder entrar en sus cerebros para borrarlos y reconfigurarlos como si de un PC con el Windows estropeado se tratara. Todos somos supersticiosos por naturaleza, se decía para intentar excusarles y así poder sentirse un poco más cómodo con su relación de parentesco con Simplicio y compañía, pero no lo conseguía.
Continuó así el resto del camino y de la mañana, sin que nada remediara su malestar. Cuando llegó a casa, al abrir la puerta, su hija pequeña se encontraba justo enfrente, aunque algo alejada. Ella se limito a sonreírle ampliamente, como solo los niños saben hacer. La intranquilidad de Salviati salió despedida de su cabeza para dejar paso a un sentimiento que la ocupó por completo. Una frase brotó, entonces, y sus ojos se humedecieron sutilmente: yo se lo que es el amor, yo se lo que es la ignorancia y me alegro mucho de poder defenderte de ella.
- Buenos días. Mi nombre es Simplicio. ¿Puedo preguntarte que es para ti la familia?
Forzó un gesto entre sonrisa y dolor de tripa para intentar disimular la repentina violencia de la situación, pero no le salió muy bien.
- Salviati: (Para que preguntará si puede preguntarme si ya me ha preguntado) Bueno… pues… algo muy importante.
- Simplicio: nos gustaría entregarte este folleto en que puedes descubrir que dios te ama.
- Salviati: (tierra trágame) Es que yo no… esto…
- Simplicio: Dios te muestra el camino.
- Salviati: (no puedoooo…) Mira, es que yo ya veo el camino.
- Simplicio: O... disculpa… solo queríamos acercarte la palabra de dios, en la que puedes encontrar la respuesta.
- Salviati: Yo prefiero buscar las preguntas y las respuestas en la ciencia.
- Simplicio: ¿No has leído la Biblia?
- Salviati: No
- Simplicio: Pues en ella está la verdad.
- Salviati: No creo que se pueda escribir la verdad. La ciencia y su hijo el conocimiento es lo único que puede acercarnos a ella.
La señora que acompañaba a Simplicio, y que aún no había pronunciado palabra empezó a torcer el rostro.
- Simplicio: Pero sin dios no hay amor, y sin el amor de dios los hombres estaríamos perdidos y nos mataríamos unos a otros. Gracias a dios somos todos hermanos y nos ayudamos los unos a los otros.
- Salviati: (Será por guerras santas...) El amor es el sentimiento subconsciente que se encarga de que nos comportemos en contra de la lógica y a favor de la especie. Es la solución que dio la evolución de las especies al problema de cómo crear seres sociales pero que no formaran un superorganismo.
- Simplicio: Se nota que no has leído la Biblia porque el amor tiene su origen en dios, que nos provee de él. Las almas de los hombres se corromperían sin él.
- Salviati: No se que es el alma.
Los ojos de la acompañante anónima se abrieron como si un elefante acabara de pisarle los pies.
- Simplicio: Pero hermano… te hace falta mucha ayuda… veo que estas perdido. Tu alma es inmortal, y cuando mueras pervivirá. Es tu espíritu.
- Salviati: No lo veo así. Yo soy la actividad y la información que contiene mi cerebro.
- Simplicio: Tu alma está en tu sangre hermano, tal como dicen las sagradas escrituras.
- Salviati: No. En mi sangre no hay nada de eso. La física vista desde arriba se convierte en la química, que vista más arriba aún se convierte en la medicina, y desde las tres alturas se puede ver lo que hay en la sangre: glóbulos, sustancias nutritivas y plasma entre otras. Se ha conseguido saber, también, para que sirven cada uno de ellos, que funciones cumplen y que se renuevan constantemente. Cada 120 días todo lo que compone tu sangre ha sido renovado. Si tu alma estuviera ahí cambiaríamos de alma cada cuatro meses. No hablo de lo que dice un libro o de una opinión. Es un hecho probado por cientos de especialistas que trabajan a diario apoyándose en estos conocimientos para salvar vidas. Y las salvan.
- Simplicio: Estas equivocado. La Biblia lo dice bien claro: “Porque el alma de la carne está en la sangre, Levítico 17:10-12”.
Hizo un gesto elevando la mano señalando con el dedo hacia el cielo, como si quisiera tocar con él el dedo del mismo dios a modo del pasaje central de la capilla sixtina.
- Salviati: ¿Quieres decir que la Biblia tiene razón y todos los médicos se equivocan? ¿Si un médico te pudiera salvar la vida con una transfusión tu te negarías porque lo dice la Biblia?
- Anónima: Pues claro que si. No podemos mezclar nuestras sangres ni comerla. Está escrito.
- Salviati: Perdona… ¿Tienes hijos?
- Anónima: Si. Tengo tres, ya mayorcitos.
- Salviati: Si la vida de uno de ellos dependiera de hacer o no hacer una transfusión, ¿Te negarías?
- Anónima: La vida de mi hijo estaría en manos de dios, no de los médicos que se creen que saben algo, como te pasa a ti. Lo que tenéis que hacer es leeros la Biblia, escuchar más misa y aprender la verdad de la palabra de dios.
- Salviati: Bueno… creo que no vamos a ningún lado. Si no os importa…
- Simplicio: Toma esto y léelo. Aun puedes salvar tu alma.
- Salviati: No. No te lo voy a coger. No tengo remedio.
La mujer intentó despedirse con una sonrisa, pero está quedo en algo de tensión en la comisura de sus labios.
Siguió sus pasos en un primer momento algo más acelerados, ya que la tensión que acumulaba no le dejaba recordar que estaba paseando sin prisa, aunque poco a poco recobró la serenidad y continuó su lento camino.
No podía dejar de darle vueltas en la cabeza a lo que había pasado. Se preguntaba una y otra vez como puede ser que existan personas a las que por más que se les demuestre algo prefieren una mentira. Sentía ganas de poder entrar en sus cerebros para borrarlos y reconfigurarlos como si de un PC con el Windows estropeado se tratara. Todos somos supersticiosos por naturaleza, se decía para intentar excusarles y así poder sentirse un poco más cómodo con su relación de parentesco con Simplicio y compañía, pero no lo conseguía.
Continuó así el resto del camino y de la mañana, sin que nada remediara su malestar. Cuando llegó a casa, al abrir la puerta, su hija pequeña se encontraba justo enfrente, aunque algo alejada. Ella se limito a sonreírle ampliamente, como solo los niños saben hacer. La intranquilidad de Salviati salió despedida de su cabeza para dejar paso a un sentimiento que la ocupó por completo. Una frase brotó, entonces, y sus ojos se humedecieron sutilmente: yo se lo que es el amor, yo se lo que es la ignorancia y me alegro mucho de poder defenderte de ella.
lunes, 26 de abril de 2010
Para siempre...
Sobrecogedor desánimo, que sorprendes
atizado por el recuerdo
de lo que ha sido y ya nunca más
¿Cuanto tiempo es para siempre?
¿Cuan profundo es el metálico océano
al que va para no volver?
Frías son sus aguas negras
que congelan el vacío
ensombreciendo el sol del medio día.
atizado por el recuerdo
de lo que ha sido y ya nunca más
¿Cuanto tiempo es para siempre?
¿Cuan profundo es el metálico océano
al que va para no volver?
Frías son sus aguas negras
que congelan el vacío
ensombreciendo el sol del medio día.
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