viernes, 13 de mayo de 2011

Charla con el tiempo

El tiempo marca mis pasos
condenando cada uno de ellos
para dar lugar al siguiente
bondadoso verdugo que me das la posibilidad
y me quitas el pasado
dejando solo una mota de presente
un instante que duda de si mismo
que teme tus caprichos
que mira hacia otro lado
para evitar tener que preguntarte
¿Eres bueno o eres malo?
¿Me engendras o me destruyes?
¿Soy gracias a ti o dejare de ser por ti?
Estas pegado al espacio
enmarañado con la materia
aplastado por su gravedad
atravesado por la energía que ciega tus ojos
¿Quien eres?
Tiempo
Por que no paras a pensar lo que haces
Por que no te conformas con un presente,
siempre quieres más, cambiarlo,
¿A donde te lleva tanto cambio?
A la destrucción
la eliminación de yottabytes
la desintegración de tanta y tanta información
que dejaste fría, congelada, muerta
en el pasado.

jueves, 5 de mayo de 2011

Localización celular

Nuestro cuerpo se forma a partir de una sola célula. A partir de esa célula, por sucesivas divisiones, se forman tejidos, órganos, sistemas...

Sabemos bastante acerca de como funcionan las células, como trabajan con la información de su ADN-ARN, sus orgánulos, membrana y núcleo.

La pregunta es: Para que una célula se diferencie, se especialice en alguno de los tipos que existen para pasar a formar parte de un órgano que formará parte de un sistema la célula necesita saber donde está ¿Como sabe una célula donde está, quien va a ser ella dentro del conjunto de millones de compañeras? ¿Que idioma hablan entre ellas que las permite geolocalizarse?

miércoles, 27 de abril de 2011

Olvidar

Me parece muy interesante el uso que se le da a la palabra olvidar en referencia a recuerdos humanos.

Creo que no tenemos la capacidad de olvidar, simplemente no somos capaces de acceder conscientemente a un recuerdo. El hecho de que usemos la palabra olvidar nos hace pensar que la información del recuerdo ha desaparecido de nosotros y se ha borrado, pero no creo que sea así como sucede.

Ninguno de nosotros tiene la capacidad consciente de recordar, es decir, evocar información de lo vivido sobre la pantalla de la imaginación, nada de lo que nos sucedió siendo muy pequeños, en nuestro primer año de vida por ejemplo. ¿Toda esa información a la que no podemos acceder conscientemente ha desaparecido?. Si es así entonces ¿Es igual una persona que en su primer año de vida es maltratada sistemáticamente que si es amada y cuidada correctamente?

Según lo veo, todo lo que percibimos queda almacenado, guardado para siempre en forma de la información percibida y el sentimiento que nos ha provocado. Este sentimiento y la frecuencia de acceso al recuerdo los hacen más accesibles, los mantiene arriba de una pila inmensa de información, en cuya base permanecen los datos constituyendo lo que somos, formándonos, pero con acceso únicamente subconsciente.

De esta forma, la intuición puede estar generada desde el subconsciente como respuesta obtenida de un buen montón de información que no somos capaces de recordar, pero que sí seguimos poseyendo, representando un utensilio imprescindible y único para conocernos a nosotros mismos.

Si esto es así, deberíamos dejar de usar olvidar, para pasar a decir no soy capaz de recordarlo, o incluso crear una nueva acepción de la palabra:

Olvidar: Dícese de la falta de capacidad consciente para evocar un recuerdo.

viernes, 8 de abril de 2011

Ser

Tal como indicaba en mi entrada del blog Existir, no cuadra nuestro concepto de existencia nuestra sensación de ser, con resto de aplastantes acontecimientos que están por encima de él.

He hecho una recopilación de paradojas que indican que estamos equivocados, que exageramos y magnificamos nuestra forma de percibirnos a nosotros mismos:

La primera de las paradojas es sin duda la muerte. Percibimos que vivimos espacio-temporalmente determinados. Sabemos que hemos comenzado a vivir y por desgracia sabemos que vamos a morir. Si realmente somos, ¿Donde estamos antes de nacer? (La mayoría de religiones hablan de lo que nos pasará después de la muerte, pero no de donde estamos antes de nacer... una contextualización más).

Al comienzo de nuestra vida empezamos a ser nosotros, ¿por qué hemos sido nosotros y no otra persona? ¿por qué empiezo la vida en mi cuerpo y paso a "ser" yo y no una persona del otro lado del mundo?

Desde el mismo instante de comenzar a vivir ya empezamos a cambiar. Constantemente dejamos de "ser" nosotros y pasamos a "ser" otra persona. Morimos, desaparecemos todo el tiempo para revivir distintos. ¿Como podemos tener la sensación de "ser" si dentro de un instante ya soy diferente?

Añadiré a este post todas las paradojas que me encuentre o me sugiráis , - )

Por todo esto creo que no es compatible el sentimiento innato y universal que tenemos los humanos de sentir que somos con la realidad no contextualizada fuera de nuestra subjetividad, de tal forma que creo que existir es un invento del hombre, un escalón por encima de la existencia llana y clara de las cosas en el universo.

martes, 8 de marzo de 2011

Diálogos. El amor.

La tarde comenzaba y el sol calentaba ardiente de ganas el rostro de Salviati, como si hubiera esperado todo el invierno a poder hacerlo. Él no lo rechazaba, todo lo contrario, mostraba como orgulloso su rostro al astro rey, aceptando el calor como un regalo. En ese momento Sagredo se sentó junto a él.

- SAGR: Buenas tardes señor Salviati... hoy me ha ganado usted.
- SALV: Buenas tardes amigo.

No les hizo falta añadir nada más para empezar a disfrutar de cada uno de la compañía del otro, y así permanecieron en silencio un buen rato.

- SALV: ¿No le da a usted alegría?
- SAGR: ¿Alegría? ¿El que, señor Salviati?
- SALV: El comienzo de la primavera... el fin del invierno...
- SAGR: Sin duda, amigo, sin duda. Es motivo de alegría.
- SALV: Eso está claro, pero ya sabe usted, que la curiosidad no es interesarse por lo que ocurre, sino por su causa.
- SAGR: Ya sabía yo que su silencio indicaba sin duda que empieza una de nuestras charlas...
- SALV: Según lo veo, como de costumbre, la ley de leyes (evolución de Darwin) fomenta este sentimiento en nosotros, como maniobra para fomentar el aumento de actividad en todos los sentidos después del detenido invierno, y para facilitar el enamoramiento y el amor.
- SAGR: Es posible, sí señor. Por cierto, curiosas palabras en su boca.
- SALV: ¿Curiosas?

Salviati estiró el cuello en señal de ofensa claramente fingida. Sagredo sonrío ampliamente aguantando la carcajada. Después se concentró... y recitó en tono solemne, quizá demasiado alto...

- SAGR:

Amor, ¿Quién eres?
Soy quien te mueve el corazón
¿Por qué lo mueves?
Para llenarte de emoción
¿Por qué me encontrase?
Por suerte, en esta ocasión
¿Qué quieres?
Cegarte de ti, con pasión
¿Para qué?
Para que en ella fijes tu atención.

- SALV: Bellas y sabias palabras, si me permite decírselo. Según lo veo, el amor es el sentimiento, y por lo tanto comunicado del subconsciente al consciente, que nos empuja a comportarnos en contra de la lógica y a favor de la especie.
- SAGR: Pero amores hay muchos tipos ¿A cuál se refiere?
- SALV: Creo haber definido todos, cada uno en su contexto cumple esta definición.
- SAGR: [murmurando] Pareja... amigos.... paternal... familiar... social... [Con voz normal] Puede ser, puede ser... ¿Y el enamoramiento?, ¿Que me dice del enamoramiento?

Vuelve a ponerse solemne:

- SAGR:

Quiero escuchar mi corazón en tu pecho,
moviendo mí sangre.
Quiero mirarte tan fuerte, con tus ojos,
que a oscuras te vea.
Quiero darte mi mano y que con ella acaricies,
debajo de tu piel.
Quiero juntar nuestras frentes y que pensemos juntos,
como hacemos siempre.

Eres la parte de mí que no soy yo

- SALV: Una de las cosas que hacemos constantemente, y cuando digo constantemente quiere decir en absolutamente todos los instantes de tiempo, es tomar decisiones. Decidimos lo que hacer y si hacerlo o no, si esperar o no, nos preguntamos, muchas veces subconscientemente, si es la mejor opción o no. Esta carga de trabajo aumenta cuando se califica como importante una decisión. La calificación corre por parte de nuestro subconsciente, que proyecta sentimientos sobre el consciente para advertirle de la importancia determinada, y si esta es alta conversan para decidir. Para liberar la tensión creada una vez tomada la decisión, y relajar los mecanismos de calificación y decisión, nos reafirmamos en nosotros mismos autoconvenciendonos de lo bien que hemos decidido, de que la opción tomada es la correcta.
- SAGR: Si, si... lo que me cuenta es muy cierto, pero ¿no hablábamos de enamoramiento?
- SALV: Eso es... justo eso... cuando buscamos pareja estamos tomando una de las decisiones más importante de nuestras vidas, quizá la más importante, y ha de hacerse bien. El enamoramiento es la mayor de las auto-reafirmaciones que podemos sentir. Es tan importante que confiemos en nuestra decisión que nuestro subconsciente nos embriaga de sentimientos placenteros diseñados únicamente para concentrarnos en la persona elegida.
- SAGR: Ley de leyes
- SALV: De nuevo, sí señor, evolución de Darwin que nos constituye y configura.
- SAGR: Y nos empuja fuerte, lo más fuerte que nada nos puede empujar a sentir, a vivir, a gozar, a buscar y encontrar, a amar, a enamorar... Qué bonito es darle explicación a cualquier tema ¿Verdad?
- SALV: Sin duda, la mejor forma de lustrar la belleza de las cosas es darles una explicación basada en la lógica y en la experiencia.

Ambos repetían su charla mentalmente, mientras con una sonrisa seguían disfrutando del amigable y puntiagudo mordisco del sol. Al tiempo Sagredo interrumpe:

- SALV: ¿Le puedo hacer una pregunta personal?
- SAGR: Como no, amigo, con toda confianza
- SALV: ¿Ha sentido usted el amor? ¿Ha estado enamorado?
- SAGR: Por favor, Salviati, no empecemos... no me haga, como siempre, tener que repetirle que somos la misma persona
- SALV: , - )))) Si, si... ya lo se... era por hablarlo con usted, por el gusto de hablarlo
- SAGR: [amplia sonrisa] Ya... claro... Irene
- SALV: Y el 3
- SAGR: Siii... Estar enamorados es una forma de vivir para nosotros ¿Sabe?
- SALV: La única forma de vivir, ¿Verdad?
- SAGR: Sin duda... la única... ¿Será auto-reafirmación?
- SALV: Si, es amor.

martes, 22 de febrero de 2011

Media sonrisa,

La luz de las velas refleja en tus ojos,
lo que confirma tu sincera y tranquila media sonrisa,
que el mundo ha desaparecido, que solo quedamos tú y yo,
no hace falta que todo nos dé igual, no existe todo, no existe nada.

Solo tu mente y la mía,
solo tu cuerpo y el mío,
solo tú y yo.
Eres la isla de mi mar y juego a bañar tus playas con mi limpia agua,
bajo el sol de nuestro amor.
Soy el verde tallo que adorna tu flor en el jardín donde se pierde el aliento
donde se pierde el conocimiento
donde se pierde el control.

Quédate conmigo, que no termine nunca de adivinar
en la luz reflejada de tus ojos
lo que tu media sincera sonrisa confirma.

3

domingo, 6 de febrero de 2011

La lógica del agua

Una molécula de agua no decide a que temperatura se suelta de sus compañeras para saltar a ser gas, ni cuando se agarra con fuerza a ellas para formar hielo. No hay elección para ella. Tan solo sigue un patrón claro y definido de comportamiento con explicación en una capa de detalle inferior, en nuestro ejemplo en la física de los átomos de hidrógeno y oxígeno, y en la geometría de sus uniones.

Conclusión, no existe dios, no existe la libertad, no existe existir. ¿Radical?, ¿Que dice la lógica?

viernes, 28 de enero de 2011

Existir

Todos los seres humanos compartimos muchas cosas, pero una de ellas nos pasa muy desapercibida. Todos tenemos la sensación de existir.

Un aviso antes de empezar. Voy a tratar este tema con extrema crudeza, buscando acercarme a la utopía de la verdad. A todos nos puede resultar molesta y ofensiva mi opinión aquí expuesta, pero mi objetivo es el mismo de siempre... pensar y hacer pensar.

Todos tenemos, constantemente, la sensación de ser, de existir, de ocupar un espacio en el mundo. Pocas veces nos planteamos donde estábamos antes de nacer, que era de nosotros cuando construían las pirámides de Egipto o caía en imperio Romano. Alguna más pensamos en que será de nosotros cuando muramos, llegando siempre a darnos contra la misma pared, pongamos o no el colchón de la religión para amortiguar el golpe.

No cuadra. No hay explicación. Nuestro concepto de existencia, de ser, tal como lo sentimos para nosotros mismos, no es compatible con el resto del espectro espacio-temporal. Está tan particularizado y contextualizado que es ridículo que nos lo creamos.

¿Por qué nos lo creemos? ¿Por qué lo tenemos todos los humanos?... mi explicación típica.... la ley de leyes, la evolución de Darwin, que contestó todas las preguntas. Somos el resultado de la ingeniería evolutiva, que con el objetivo marcado de hacernos mejores para sobrevivir, alcanzó la tecnología que nos define física y mentalmente. Cuanta mejor percepción de nuestro entorno, mayor posibilidades de detectar peligros y evitarlos. ¿Qué mejor manera de percibir el mundo que creyendo que existimos, que pertenecemos a él, que tenemos un estatus cualitativo presencial en el mismo?

Pero es solo eso, un paso más en la mejora de las especies. Nuestro egocentrismo sobrepasa lo lógico, al caer en la parcialidad de creer en nuestra propia existencia.

No somos. Únicamente hay un complicado y muy complejo algoritmo de percepciones y respuestas antes las mismas que se pone en marcha sobre el 4-5 mes de gestación, impulsado y generado por la información que nos precede y que nos es delegada, nuestro ADN, testigo escrito con toda la carga tecnológica evolutiva. La flexibilidad que mostramos, nuestra plasticidad mental, nos permite creernos vivos dentro del mundo en el que nacemos, que ha sido muy distinto desde el instante temporal en el que empezó nuestra especie.

Antes de nacer, no estábamos ni éramos. Después de morir dejamos de ser y de existir. La única razón que es lógica dentro de estas dos verdades es que durante nuestras vidas tampoco somos.

Nuestro concepto de ser está magnificado por nuestra necesidad genética y Darwiniana de luchar por nuestra supervivencia, en un intento de mejorar la percepción del mundo en el que tenemos que sobrevivir.

Existir, es un invento del hombre.

Esto no debe interpretarse como el fin de nuestra motivación para vivir. Al contrario. Debemos aceptar la que para mí es una realidad, y, una vez comprendida, saborearla más intensamente. El entender algo lo enriquece, le da brillo. Te permite enfocarlo desde más ángulos y por lo tanto ser más fuerte y más capaz.

miércoles, 12 de enero de 2011

Operación núcleo II. Viaje de vuelta

Tan solo dos días después de mi visita al alto mando había vuelto a ser convocado, algo que lejos de calmarme me inquietaba aún más.

Esta vez mis armados escoltas me llevaban a una zona del gran cuartel que no conocía, sin duda reservada al personal de máximo nivel de seguridad. Estaba demasiado cerca de la superficie para mi gusto.

A lo lejos presidía un gran edificio de aspecto peculiar que le hacía destacar por encima de los demás, no solo por su gran tamaño sino por dominar una amplia zona despejada. Nuestra trayectoria claramente nos conducía hacía él. No puedo decidir si es mayor mi asombro, mi miedo o mi admiración cuando, sin que pudiera esperar algo así, compruebo que el edificio se levanta justo debajo de un gran cráter que deja ver el espacio. Tan solo dos veces en mi vida había tenido oportunidad de ver fuera, más que la mayoría de personal no militar, y esta era la sobrecogedora tercera vez. Incluso pude ver alguna estrella lejana, a pesar del alto nivel de luz presente en el transporte. Venciendo a los nervios tuve un momento para la melancolía al recordar que hubo un día, antes de la guerra, en que los hombres vivíamos en la superficie de un planeta precioso, verde y azul, y podíamos disfrutar de las estrellas todas las noches.

El ensueño quedó bruscamente interrumpido ante nuestra inminente llegada. Nada más bajar, se repite la rutina de seguridad, algo violenta por la situación. Reconocimientos biométricos, mapa genómico instantáneo y escáner de positrones.

- Buenos días señor Salviati. Disculpe que le hayamos hecho madrugar, espero que el transporte haya sido de su agrado.

Una comitiva de dos hombres y una mujer militares me invitaban a acompañarles. Demasiado amables para lo que era costumbre y norma.

- Ningún problema, todo perfecto, gracias.

Contesté en los mismos términos intentando quitarle importancia al tan claro exceso de amabilidad.

- Son los comandantes Harry y Wester, y yo la teniente coronel Aldeba. Por favor, acompáñenos.

Montamos en el transporte interno, y una vez cerrada la cápsula y ya en movimiento, el tercero de ellos, que hasta ahora no había pronunciado palabra, se dirige a mí.

- Señor Salviati, voy a ser directo con usted. Sabemos que tras su citación de hace 48 horas usted ha realizado tres comunicaciones encriptadas a las que por motivos que no alcanzo a entender no me permiten decodificar. No me han facilitado su RSA a pesar de mi nivel 1 de seguridad. ¿Puede usted garantizar que no ha filtrado ninguna información de lo hablado en nuestra reunión?

La brusquedad de mi tercer acompañante ya me pareció más natural.

- Por supuesto que no.

Contesté rápidamente para dar mayor sensación de seguridad.

- Disculpe al comandante Harry, no está acostumbrado a encontrarse con impedimentos de seguridad.

En seguida alcanzamos el que parecía ser nuestro destino. Una sala con una mesa central y sillas, todo normal si no fuera porque las paredes eran metálicas y las esquinas estaban redondeadas, como si formase parte de una estructura que tuviera que soportar mucho peso. Pronto entraron por otra puerta dos mujeres que no parecían militares.

- Buenos días señor Salviati. Nos acompaña la doctora Dene, y yo soy la doctora Marie. Tome asiento, por favor.

- Usted sabe, desde nuestra última reunión, el asunto que le ha traído aquí, y esperamos que se haga cargo de la gran importancia y trascendencia del tema.

El discurso sonaba estudiado y premeditado para alcanzar un objetivo...

- Es fundamental que investiguemos para confirmar su teoría, tanto en fondo como en forma, y que lo hagamos de manera inequívoca y rigurosa. Vamos a mandar una nave tripulada a las inmediaciones del sistema solar, concretamente a una zona que pensamos no vigilada de la nube de Oort, a unas 350 UA del sol, distancia a la que la luz del "acontecimiento traumático" ya le ha dado tiempo a llegar y podremos registrar de primera mano lo sucedido.

El discurso quedo en un incómodo punto muerto en el que nadie continuaba con la exposición, como si tuvieran que seguir con algo que ninguno de ellos quería asumir. Al fin la teniente coronel Aldeba continúa...

- Le hemos hecho venir porque pensamos que debería usted unirse a nuestra expedición. Su observación directa del fenómeno es fundamental para el diagnostico y confirmación de su teoría. Quien mejor que usted mismo puede hacer algo así. El comandante Harry dirigirá personalmente la operación, y podemos garantizarle su seguridad.

La cara del comandante dejaba claro que él no estaba de acuerdo con la idea. Tras un momento para asumir mis temores contesté.

- Disculpen mi ignorancia, doctoras, saben que a pesar de mi interés no soy personal militar y no tengo acceso a las tecnologías que permiten los viajes supralumínicos ¿cómo es posible que estando nuestra nave planeta Marte al otro lado de la vía láctea podamos hablar de volver al sistema solar?

- Por favor, Dene, muestre al señor Salviati el esquema del túnel de Higgs.

La doctora Dene miró sin mediar palabra a la teniente, como pidiéndole autorización, que esta concedió con un rápido y disimulado gesto. Dene se puso en pié y activo la pantalla virtual.

- Como podemos ver en este gráfico las partículas que tienen masa lo que están mostrando es en realidad resistencia contra el campo de Higgs que empapa todo el universo, que al igual que los campos electromagnéticos hemos aprendido a controlar. Tras la normalización de nuestro conocimiento del Bosón de Higgs hemos sido capaces de crear su antipartícula. Disparando un chorro continuo de estas antipartículas creamos un túnel dentro del campo de Higgs, a través del cual no hay límite para la aceleración, al no haber resistencia en forma de masa.

Esforcé mis pensamientos al máximo para asumir lo expuesto y entender aquel esquema lo mejor posible. Después contesté...

- Es lo mismo que sucedió en los primeros instantes del universo, durante la inflación ¿no?

- Sí, pero esta vez localizado y controlado por nosotros. Dentro de este túnel la velocidad no tienen límites. Hemos ejecutado con éxito transportes a 3 billones de veces la velocidad de la luz.

- Pero... a esa velocidad cruzaríamos la galaxia en un solo segundo.

- Así es.

- Ellas, las máquinas, ¿no tiene esta tecnología?

La teniente interrumpió

- Disculpe, Salviati, no podemos contarle más de lo necesario. Me estoy jugando los galones con este asunto. En cualquier caso, y para su tranquilidad, por muy rápido que puedan viajar tienen que saber dónde quieren ir... nosotros sabemos donde están, pero ellas no donde estamos nosotros. ¿Qué le parece nuestra propuesta, Salviati?

Pensé por un instante lo amante de la tranquilidad que siempre he sido, pero hay otro amor que no dejaba pasar esta oportunidad de saciarse:

- Estoy dispuesto a acompañarles en su misión, pero a cambio quiero acceso a tecnología nivel 1.

El comandante Harry pegó un respingo que hizo que su silla se desplazara hacia atrás.

- Eso no está permitido, le recuerdo que no es usted personal militar.

La teniente coronel Aldeba le dirigió una mirada claramente sancionadora, mientras desdecía al comándate

- Veré lo que se puede hacer. Este tipo de permisos los concede mi superior, pero mediaré para que se cumpla su solicitud.

Para mí era un sueño. Poder tener acceso a aprender todas las tecnologías de las que somos capaces... los viajes supralumínicos, la creación de agujeros negros para hacer viajar a nuestra nave planeta Marte, la fusión en frío con la que obteníamos nuestra energía y calentábamos nuestro errante planeta, al que ningún sol calentaba hacía ya mucho. La teniente había comenzado una teleconversación privada. Yo estaba deseando que terminara la reunión y volver a la tranquilidad del hogar para poder asumir todo lo que me estaba sucediendo. Aldeba termina su conversación.

- Señor Salviati, tiene usted concedido y activado su nivel 1 tecnología desde ya.

No pude cerrar la boca ni sujetar mis cejas, que no podían creer lo que tenía que ser una broma, pero que la misma estaba totalmente fuera de contexto. Mi marcador personal, acostumbrado ya al ocho, marcaba ahora un flamante número uno. Los cambios de permisos eran absolutamente extraordinarios, más si no eres personal militar, y llevan años que te suban un nivel. Yo acababa de conseguir 7 saltos en unos minutos. Lo espeluznante es que nada sucede por casualidad, y menos en el mundo militar…

- La misión parte en menos de una hora. Las doctoras le asesorarán en todo lo que necesite y no dude en depositar su confianza en el comandante Harry, está especialmente preparado para esta misión.

Todos se pusieron de pié y antes de darme cuenta habíamos abandonado la sala. No me dan oportunidad de protestar por la trampa en la que claramente me han metido y el miedo que hiela mis huesos les ayuda en su misión.

- Pero... eee… al menos me dejarán tiempo para avisar por telecomunicación

El comandante Harry giró en redondo y se aproximó bruscamente

- ¿Está usted loco? No puede contarle nada de esto a nadie. Se lo pregunté antes y se lo advierto ahora.

Tenía toda la razón, pero mi gente se iba a inquietar ante tanto secreto militar. Pensé en concentrarme en lo que iba a suceder para estar preparado, y fue entonces cuando advertí en lo extraño de los pasillos e instancias que íbamos atravesando. Todas estaban redondeadas al igual que la primera sala y el metal era el único material de todas las paredes. Las doctoras me están relatando un sinfín de datos relacionados con mi estancia en la nave, inventario a mi disposición y normativas de seguridad. Me siento algo mareado, como si todo se estuviera moviendo, claro que no es de extrañar algo de desorientación.

Pronto alcanzamos una sala de doble puertas herméticas de exterior, del tipo de las que yo no esperaba nunca tener que flanquear. Una vez atravesamos la doble puerta mis pupilas quedan al mínimo ante un espectáculo de luz y bullicio. Una inmensa sala circular semiesférica cubierta por una cúpula transparente, claramente diseñada para abrirse en dos, y por encima de ella el espectáculo del universo desnudo, negro, sobrecogedor. Estábamos más allá de la superficie del planeta. El edificio entero había asomado por el cráter del planeta y ahora estábamos fuera del mismo, como un pequeño gusano que asoma a la superficie después de la lluvia. Pude ver claramente la superficie del planeta, modificado por los sistemas de defensa y los blindajes. En el centro de la sala estaba la que iba a ser mi transporte, una nave militar de un tipo que nunca había visto antes muy distinta de cualquier otra nave que nunca haya visto. Una rápida despedida militar fue la única pausa de escasos dos segundos que hicimos antes de subir a bordo. Para mi sorpresa la doctora Dene iba con nosotros. El comandante Harry quedaba al mando de la misión:

- Usted hará en viaje con la doctora aquí, en la cabina auxiliar. Tomen asiento y pídanle a la nave si necesitan algo que les sea imprescindible. Yo estaré en la cabina de mando junto con el resto del personal militar. Si todo va según lo previsto el viaje será corto.

En sus palabras se le podía ver descargado de la tensión que la teniente comandante Aldeba ejercía sobre él, aunque su brusquedad no había cambiado. El cualquier caso su tranquilidad y firmeza daban confianza en una situación así.

Desde mi asiento tenía la posibilidad de usar la pantalla virtual para poder ver lo que sucedía fuera. Todo el personal de tierra había desaparecido, y todas las puertas yacían herméticamente cerradas ya. La cúpula se está abriendo, y una rítmica vibración, suave pero generalizada, provocaba un sordo ruido de rechinar de dientes.
Ahora lo comprendo. Este edificio es el propio cañón de antipartículas de Higgs, y nuestra nave ya está en lo que va a ser la boca del túnel. Por un instante reflexiono sobre las características de nuestro viaje. No vamos a romper el tejido espacio-tiempo, simplemente vamos a saltarnos una de las leyes que estamos acostumbrados a que se respete en él. La presencia de masa en la materia de la que estamos hechos ya no va a ser un impedimento para acelerarnos, y la infranqueable barrera de la velocidad luz, no va a ser quebrantada. Einstein sigue teniendo razón. Vamos atravesar un túnel en el que no rigen las mismas leyes que en el resto del universo.
El ritmo de la vibración y el nivel de ruido aumentan. Nuestra nave se mueve.

- Nave, ¿Puedo hacerte una pregunta?

- Señor Salviati, dígame

- ¿Has hecho esto antes?

- [ ; - ) ] no se preocupe, todo va a salir bien.

Una mirada a la doctora Dene que permanecía en su asiento con cara de situación. La oscuridad que parecía dominar el espacio exterior empezó a contonear, como si un espejo flexible estuviera siendo agitado. Pronto la oscuridad dio paso a la luz, la maternal y sobrecogedora luz de nuestro abandonado sol. Dimos un suave acelerón hacia la nueva estampa. Aun con la mirada fija en el sol irrumpe el comandante.

- Señores, el viaje a terminado. Estamos exactamente a 350 UA del sol, adentrados en territorio enemigo. A partir de ahora deben obedecer todo lo que les ordene sin mediar palabra. Su seguridad y la de la misión están en juego. Ya pueden comenzar su trabajo. Tenemos 24 horas.

Mi silla liberó mis amarres y entonces recordé mi trágica teoría, era el momento de confirmar con un rápido vistazo si nuestro planeta seguía siendo un simple punto iluminado desde aquí, o si por el contrarío una mayor dimensión en lo observable era indicador de la teórica super-explosión.

- Nave, puedes apuntar los teledetectores hacía las coordenadas en las que se encuentra el planeta tierra.

- Claro, señor, ya me había permitido el comenzar con esta labor.

La pantalla virtual se encendió ante mis ojos, iluminando con la peor de las noticias mis incrédulos ojos…