Pensaba yo hoy sobre el envejecimiento y la muerte, al leer en un libro que el deterioro físico de los seres vivos es inevitable.
Pensaba si no sería posible migrar de cuerpo para evitar tal deterioro. Llegado el momento, nos fabricaríamos un cuerpo nuevo y trasferiríamos la información que nos compone a este nuevo cuerpo, por ejemplo trasplantando el cerebro.
En ese momento me he dado cuenta que no es tan diferente de lo que en realidad ocurre: Tenemos hijos que nos suceden naturalmente con cuerpos nuevos. Ellos son nuestros sucesores en la carrera contra dicho deterioro. Pero, si esto es así, que yo creo que si, significa que todos, cada una de las formas de vida que hay sobre el planeta, somos distintas versiones del mismo ser vivo. Cada una de las bacterias, árboles o mamíferos que han vivido, vivimos y vivirán, somos todos el mismo individuo. Somos un ser vivo tamaño planeta, que nos extendemos por el tiempo desde hace unos 3.400 millones de años.
Lastima que la información cerebral adquirida durante la vida no se mantenga de generación en generación, y no me refiero a nivel cultural, sino mantenerla al 100%. Si nuestros hijos nacieran con todos nuestros recuerdos y vivencias seríamos nosotros mismos reencarnados y podríamos volver a vivir, y así sucesivamente. Curiosa forma de inmortalidad ¿no?
lunes, 28 de mayo de 2012
jueves, 10 de mayo de 2012
¿Ves?
Hoy he tenido una más que interesante charla en mi más que interesante ambiente de trabajo. Estas palabras van dedicadas a mis compañer@s , - )
Hemos empezado, como buenos informáticos, intentando calcular el peso en bytes de la vida de una persona, pasando por los detalles de la percepción y llegando hasta el determinismo práctico en nuestro cerebro... lo típico.
Como me han quedado muchas ganas de seguir pensado en estos interesantes temas voy a intentar aprender de mis palabras.
El ejercicio trata de calcular el peso en bytes de la vida de una persona. Si haces una búsqueda en google de este tema aparecen multitud de intentos en los que se calcula cuantas imágenes puede ver una persona con sus ojos, pesar el tamaño de esas imágenes y calcular que en menos de 2 petabytes (9.007.199.254.740.990 unos o ceros) se puede guardar la información perceptible en 80 años de vida.
Creo que la percepción es algo maravillosamente mas complejo que esto. La visual, para seguir el ejemplo, utiliza un órgano (hardware) con sus limitaciones. Los bastoncillos de nuestra retina contienen una molécula, la rodopsina, que cambia de forma cuando le da la luz, estimulando una terminación nerviosa. Estas, como no puede ser de otra manera, tienen un número determinado, por lo tanto (como no puede ser de otra manera) nuestro órgano de la visión tiene una cierta capacidad, que condiciona cualitativamente el primero de los pasos de la percepción visual.
El compendio de estos estímulos en un momento dado (ha de haber una velocidad a la que de estímulo físico se transcribe a estímulo cerebral) llega a nuestro cerebro, en el que no hay una pantalla en la que proyectar estas imágenes. Por mucho que queramos creerlo no somos cámaras de vídeo. Nuestro cerebro no ve imágenes, sino abstracciones.
Entran en proceso todo un ejército de esquemas mentales, que secuencialmente, uno después de otro, van tratando la percepción física y convirtiéndola en percepción lógica. Se empieza por procesos sencillos, como distinguir contrastes, colores y formas. Después empieza la bueno. Tenemos la impresionante y sorprendente capacidad de abstraer, es decir, transcribir la imagen vista a conceptos, ideas con las que después sigue trabajando el cerebro. Es como si en vez de trabajar con una gran cantidad de información sin sentido, comprimiéramos toda esa información en un concepto, algo mucho más económico informáticamente. No sabemos los detalles de como sucede esto, pero creo que no puede haber otra manera, aunque parezca increíble: debemos comparar, a cada instante, cada objeto percibido con todas y cada una de las cosas que conocemos. Una vez comparadas, etiquetamos lo percibido en forma de concepto y a partir de ahí es esa la información con la que seguimos trabajando.
La abstracción hace una segunda cosa muy muy importante para el único objetivo con el que está construido nuestro cerebro (sobrevivir), que es asociar cada una de las ideas percibidas a un sentimiento. El sistema límbico, y en especial la amígdala es el órgano cerebral encargado de cargar emocionalmente cada idea. Es tan importante para nosotros esta segunda información que las personas que por lesiones cerebrales no ejecutan esta acción no son capaces ni de reconocer los rostros de sus seres queridos, a pesar de que los están "viendo" (percepción física) perfectamente.
Estos sentimientos son el lenguaje directo entre el subconsciente y el consciente, siendo herramienta fundamental y rápida para interrumpir la atención del consciente con una idea. El cálculo de este sentimiento ante nuevas percepciones, igualmente, ha da ser obtenido contrastando la idea cruda con toda nuestra base de datos, los recuerdos, que curiosamente son más fácilmente accesibles cuanto mayor sea la carga emocional que llevan asociada.
El proceso de atención, fuertemente determinante en el resultado final de la acción de ver, sería la focalización, consciente o subconsciente, para que solo sea tratada por todos los procesos descritos, parte de la información físicamente percibida, incluso influyendo en futuros movimientos de ojos, cabeza o cuerpo completo para ajustar la percepción física hacia lo que lógicamente se quiere precisar. Para que esto sea posible entra en juego, también, nuestra máquina del tiempo, que basándose en lo que estamos viendo y en todos nuestros recuerdos, vaticina, adelantándose a los acontecimientos, lo que va a ocurrir inminentemente. Las discordancias entre los sucesos y este pronostico se cargan con la emoción de la sorpresa que despierta interés, ya que implica que está sucediendo algo inesperado, y por lo tanto potencialmente peligros, en el mejor de los casos digno de evaluar.
Con todo esto, nuestro objetivo está muy lejos de ser posible, ya que para cuantificar la información percibida tendríamos que comprender el lenguaje en el que están escritas las ideas y sentimientos en nuestro cerebro, que como buen informático después creo posible que se puedan traducir a bytes.
Por ahora nos conformaremos con maravillarnos con el inconmensurable trabajo ejecutado por nuestros cerebros.
Hemos empezado, como buenos informáticos, intentando calcular el peso en bytes de la vida de una persona, pasando por los detalles de la percepción y llegando hasta el determinismo práctico en nuestro cerebro... lo típico.
Como me han quedado muchas ganas de seguir pensado en estos interesantes temas voy a intentar aprender de mis palabras.
El ejercicio trata de calcular el peso en bytes de la vida de una persona. Si haces una búsqueda en google de este tema aparecen multitud de intentos en los que se calcula cuantas imágenes puede ver una persona con sus ojos, pesar el tamaño de esas imágenes y calcular que en menos de 2 petabytes (9.007.199.254.740.990 unos o ceros) se puede guardar la información perceptible en 80 años de vida.
Creo que la percepción es algo maravillosamente mas complejo que esto. La visual, para seguir el ejemplo, utiliza un órgano (hardware) con sus limitaciones. Los bastoncillos de nuestra retina contienen una molécula, la rodopsina, que cambia de forma cuando le da la luz, estimulando una terminación nerviosa. Estas, como no puede ser de otra manera, tienen un número determinado, por lo tanto (como no puede ser de otra manera) nuestro órgano de la visión tiene una cierta capacidad, que condiciona cualitativamente el primero de los pasos de la percepción visual.
El compendio de estos estímulos en un momento dado (ha de haber una velocidad a la que de estímulo físico se transcribe a estímulo cerebral) llega a nuestro cerebro, en el que no hay una pantalla en la que proyectar estas imágenes. Por mucho que queramos creerlo no somos cámaras de vídeo. Nuestro cerebro no ve imágenes, sino abstracciones.
Entran en proceso todo un ejército de esquemas mentales, que secuencialmente, uno después de otro, van tratando la percepción física y convirtiéndola en percepción lógica. Se empieza por procesos sencillos, como distinguir contrastes, colores y formas. Después empieza la bueno. Tenemos la impresionante y sorprendente capacidad de abstraer, es decir, transcribir la imagen vista a conceptos, ideas con las que después sigue trabajando el cerebro. Es como si en vez de trabajar con una gran cantidad de información sin sentido, comprimiéramos toda esa información en un concepto, algo mucho más económico informáticamente. No sabemos los detalles de como sucede esto, pero creo que no puede haber otra manera, aunque parezca increíble: debemos comparar, a cada instante, cada objeto percibido con todas y cada una de las cosas que conocemos. Una vez comparadas, etiquetamos lo percibido en forma de concepto y a partir de ahí es esa la información con la que seguimos trabajando.
La abstracción hace una segunda cosa muy muy importante para el único objetivo con el que está construido nuestro cerebro (sobrevivir), que es asociar cada una de las ideas percibidas a un sentimiento. El sistema límbico, y en especial la amígdala es el órgano cerebral encargado de cargar emocionalmente cada idea. Es tan importante para nosotros esta segunda información que las personas que por lesiones cerebrales no ejecutan esta acción no son capaces ni de reconocer los rostros de sus seres queridos, a pesar de que los están "viendo" (percepción física) perfectamente.
Estos sentimientos son el lenguaje directo entre el subconsciente y el consciente, siendo herramienta fundamental y rápida para interrumpir la atención del consciente con una idea. El cálculo de este sentimiento ante nuevas percepciones, igualmente, ha da ser obtenido contrastando la idea cruda con toda nuestra base de datos, los recuerdos, que curiosamente son más fácilmente accesibles cuanto mayor sea la carga emocional que llevan asociada.
El proceso de atención, fuertemente determinante en el resultado final de la acción de ver, sería la focalización, consciente o subconsciente, para que solo sea tratada por todos los procesos descritos, parte de la información físicamente percibida, incluso influyendo en futuros movimientos de ojos, cabeza o cuerpo completo para ajustar la percepción física hacia lo que lógicamente se quiere precisar. Para que esto sea posible entra en juego, también, nuestra máquina del tiempo, que basándose en lo que estamos viendo y en todos nuestros recuerdos, vaticina, adelantándose a los acontecimientos, lo que va a ocurrir inminentemente. Las discordancias entre los sucesos y este pronostico se cargan con la emoción de la sorpresa que despierta interés, ya que implica que está sucediendo algo inesperado, y por lo tanto potencialmente peligros, en el mejor de los casos digno de evaluar.
Con todo esto, nuestro objetivo está muy lejos de ser posible, ya que para cuantificar la información percibida tendríamos que comprender el lenguaje en el que están escritas las ideas y sentimientos en nuestro cerebro, que como buen informático después creo posible que se puedan traducir a bytes.
Por ahora nos conformaremos con maravillarnos con el inconmensurable trabajo ejecutado por nuestros cerebros.
viernes, 20 de abril de 2012
El gran invento.
Completando el último post Sistes o solo existes quisiera hablar algo más sobre la realidad de nuestra percepción del mundo, de si lo que vemos, oímos o tocamos es real. De si existe el mundo que vemos o solo siste.
La física ha demostrado que la manifestación para nosotros más común de la mataría, los átomos, son casi es su totalidad espacio vacío. Los átomos que componen tu ordenador, el suelo que pisas e incluso a ti mismo son muy pequeños. Pero mucho mas pequeño aún es su diminuto núcleo. En él se concentra la masa del átomo, quedando fuera únicamente los electrones. ¿Que es lo que delimita, entonces, un átomo del siguiente?. La repulsión magnética. Los electrones tienen todos carga eléctrica negativa, que les une en mayor o menor medida al núcleo en el que hay protones con carga eléctrica positiva. Al poner un átomo junto a otro hay un momento en el que nos cuesta acercarlos más, porque los electrones empiezan a repelerse por tener carga eléctrica igual. En otros casos estos mismos electrones son compartidos por ambos átomos quedando pegados por estas mismas fuerzas. En cualquier caso, es espacio vacío desde el núcleo del átomo hasta el "final" del mismo es simplemente eso.. espacio vacío, en el que la fuerza electromagnética marca una barrera.
Cuando pulses la siguiente tecla de tu ordenador recuerda que no estas tocándola... tan solo los electrones de los átomos de la última capa de tu piel están repeliendo a los electrones de los átomos más superficiales de la tecla, empujando estos a sus núcleos por la presión electromagnética. De esta forma, nuestro sentido del tacto está lejos de captar la realidad física. Si fuera así, seríamos capaces de atravesar una pared sin ningún problema, ya que no único que nos hace partirnos la cara si lo intentamos es la repulsión magnética entre electrones, y no que nos choquemos realmente con nada.
Vivimos sumergidos en una gran piscina de aire que envuelve toda la tierra. Este aire, además de suministrarnos gases vitales nos permite sentir en la distancia de una forma muy especial. Aunque nos cueste creerlo, las moléculas que componen el aire que tienes a tu alrededor viajan a velocidades muy muy rápidas, que (dependiendo de presión y temperatura) pueden estar moviéndose a más de 1500 Km/h. Solo el hecho de que cada molécula se mueva en direcciones distintas a las demás nos hace tener la sensación de que está estático. Chocan contra nosotros constantemente a esa velocidad, provocando lo que reconocemos como presión atmosférica. Hemos aprendido a aprovechar algo que sucede en el aire cuando un objeto choca contra otros (aunque ya hemos visto que no chocan). Durante este choque hay una transferencia de energías de un cuerpo al otro y viceversa, pasando parte de esta energía al aire hasta que la trasferencia ha terminado al alcanzar equilibrio energético los objetos. Esta energía cinética que ahora poseen las moléculas del aire que chocaron contra los objetos las hace moverse organizadamente en la misma dirección, provocando una reacción en cadena de empujones entre moléculas. Estas ondas de propagación energéticas pueden ser captadas por un órgano especializado, que a partir de una fina membrana, amplifica los empujones del aire y los convierte en señales eléctricas. Oír es pues, el artificio mental que construimos a partir de esta facilidad que nos da el aire.
Nuestros ojos son capaces de captar luz y convertir ese estímulo en señales eléctricas, gracias a la rodopsina, una molécula que cambia de forma cuando le da la luz. El sol o una bombilla emiten esta luz (onda-partícula electromagnética), que es desviada de su trayectoria por los átomos (por sus fuerzas eléctricas) y dirigida hacia nuestros ojos. Es de esta forma como somos capaces de ver. Cómo se produce este rebote sobre las cosas nos puede informar sobre sus características, de tal forma que detectamos también esta información (en forma de longitud de onda), y la hacemos entendible convirtiéndola en los colores. El universo carece de colores, estos son solo artificio mental. Tan solo hay fotones (cuando los hay) rebotando con distintas energías contra la pared electromagnética de los átomos.
Somos seres surgidos y desarrollados en un universo en el que el campo electromagnético pone a nuestro alcance estas facilidades, que, una vez más, la ley de leyes, la evolución de Carles Darwin, se ha encargado de incorporarlas a nuestros sentidos, ya que han supuesto una mejora evolutiva, una mayor capacidad de supervivencia. Percibir el mundo es detectar los peligros a tiempo, y poder huir de ellos. Entenderlos es clave. Esta carrera evolutiva, en la que no solo se perfeccionaban los receptores del mundo, los sentidos, sino que también lo hacía el sistema nervioso encargado de darle sentido a estas percepciones. ¿Como conseguir entender a tiempo un peligro? conociéndolo. Para ello empezamos a memorizar. La memoria nos permitió reconocer los peligros, en un primer momento, la memoria genética que genera sentimientos básicos en forma de instintos. Después, para una mayor flexibilidad empezamos a memorizar vivencias de modo subconsciente, acompañando estas memorias de un sentimiento para diferenciar estímulos positivos y negativos. Y por último surgió la máquina del tiempo... si, si... la máquina del tiempo que nos hace vivir en el futuro. El último grito evolutivo es vivir en una constante especulación de lo que está a punto de suceder, de tal forma que somos capaces de estar un paso por delante del hecho como tal.
Tras muchos muchos años de evolución de estas tecnologías surgió, como efecto secundario quizá ni siquiera buscado, dentro de los procesos que se encargan de trabajar con lo memorizado para especular el futuro, el concepto de nosotros mismos dentro de ese mundo constituido de recuerdos como un elemento más que existe, y tomamos consciencia de nosotros mismos y del mundo. Surgió la consciencia y empezamos a memorizar a nivel consciente, de forma aún mas flexible, utilizando la imaginación como arma definitiva contra el peligro, siendo capaces de vivir situaciones peligrosas pensando en ellas en vez de viviendolas. Le dimos al mundo un nuevo nivel cualitativo de existencia, basado en lo que éramos capaces de percibir y en el más puro sentido práctico para sobrevivir, alejándonos de la realidad física.
Lo que vemos no es de color, lo que oímos no está sonando, lo que tocamos no lo estamos tocando. Los sólidos son espacio vacío al 99% (incluso el suelo que pisas). Todas nuestras percepciones únicamente tienen carácter práctico para sobrevivir, lejos de reflejar la realidad física. Nuestra idea de existencia (más bien diría invento) es un artificio evolutivo más.
La física ha demostrado que la manifestación para nosotros más común de la mataría, los átomos, son casi es su totalidad espacio vacío. Los átomos que componen tu ordenador, el suelo que pisas e incluso a ti mismo son muy pequeños. Pero mucho mas pequeño aún es su diminuto núcleo. En él se concentra la masa del átomo, quedando fuera únicamente los electrones. ¿Que es lo que delimita, entonces, un átomo del siguiente?. La repulsión magnética. Los electrones tienen todos carga eléctrica negativa, que les une en mayor o menor medida al núcleo en el que hay protones con carga eléctrica positiva. Al poner un átomo junto a otro hay un momento en el que nos cuesta acercarlos más, porque los electrones empiezan a repelerse por tener carga eléctrica igual. En otros casos estos mismos electrones son compartidos por ambos átomos quedando pegados por estas mismas fuerzas. En cualquier caso, es espacio vacío desde el núcleo del átomo hasta el "final" del mismo es simplemente eso.. espacio vacío, en el que la fuerza electromagnética marca una barrera.
Cuando pulses la siguiente tecla de tu ordenador recuerda que no estas tocándola... tan solo los electrones de los átomos de la última capa de tu piel están repeliendo a los electrones de los átomos más superficiales de la tecla, empujando estos a sus núcleos por la presión electromagnética. De esta forma, nuestro sentido del tacto está lejos de captar la realidad física. Si fuera así, seríamos capaces de atravesar una pared sin ningún problema, ya que no único que nos hace partirnos la cara si lo intentamos es la repulsión magnética entre electrones, y no que nos choquemos realmente con nada.
Vivimos sumergidos en una gran piscina de aire que envuelve toda la tierra. Este aire, además de suministrarnos gases vitales nos permite sentir en la distancia de una forma muy especial. Aunque nos cueste creerlo, las moléculas que componen el aire que tienes a tu alrededor viajan a velocidades muy muy rápidas, que (dependiendo de presión y temperatura) pueden estar moviéndose a más de 1500 Km/h. Solo el hecho de que cada molécula se mueva en direcciones distintas a las demás nos hace tener la sensación de que está estático. Chocan contra nosotros constantemente a esa velocidad, provocando lo que reconocemos como presión atmosférica. Hemos aprendido a aprovechar algo que sucede en el aire cuando un objeto choca contra otros (aunque ya hemos visto que no chocan). Durante este choque hay una transferencia de energías de un cuerpo al otro y viceversa, pasando parte de esta energía al aire hasta que la trasferencia ha terminado al alcanzar equilibrio energético los objetos. Esta energía cinética que ahora poseen las moléculas del aire que chocaron contra los objetos las hace moverse organizadamente en la misma dirección, provocando una reacción en cadena de empujones entre moléculas. Estas ondas de propagación energéticas pueden ser captadas por un órgano especializado, que a partir de una fina membrana, amplifica los empujones del aire y los convierte en señales eléctricas. Oír es pues, el artificio mental que construimos a partir de esta facilidad que nos da el aire.
Nuestros ojos son capaces de captar luz y convertir ese estímulo en señales eléctricas, gracias a la rodopsina, una molécula que cambia de forma cuando le da la luz. El sol o una bombilla emiten esta luz (onda-partícula electromagnética), que es desviada de su trayectoria por los átomos (por sus fuerzas eléctricas) y dirigida hacia nuestros ojos. Es de esta forma como somos capaces de ver. Cómo se produce este rebote sobre las cosas nos puede informar sobre sus características, de tal forma que detectamos también esta información (en forma de longitud de onda), y la hacemos entendible convirtiéndola en los colores. El universo carece de colores, estos son solo artificio mental. Tan solo hay fotones (cuando los hay) rebotando con distintas energías contra la pared electromagnética de los átomos.
Somos seres surgidos y desarrollados en un universo en el que el campo electromagnético pone a nuestro alcance estas facilidades, que, una vez más, la ley de leyes, la evolución de Carles Darwin, se ha encargado de incorporarlas a nuestros sentidos, ya que han supuesto una mejora evolutiva, una mayor capacidad de supervivencia. Percibir el mundo es detectar los peligros a tiempo, y poder huir de ellos. Entenderlos es clave. Esta carrera evolutiva, en la que no solo se perfeccionaban los receptores del mundo, los sentidos, sino que también lo hacía el sistema nervioso encargado de darle sentido a estas percepciones. ¿Como conseguir entender a tiempo un peligro? conociéndolo. Para ello empezamos a memorizar. La memoria nos permitió reconocer los peligros, en un primer momento, la memoria genética que genera sentimientos básicos en forma de instintos. Después, para una mayor flexibilidad empezamos a memorizar vivencias de modo subconsciente, acompañando estas memorias de un sentimiento para diferenciar estímulos positivos y negativos. Y por último surgió la máquina del tiempo... si, si... la máquina del tiempo que nos hace vivir en el futuro. El último grito evolutivo es vivir en una constante especulación de lo que está a punto de suceder, de tal forma que somos capaces de estar un paso por delante del hecho como tal.
Tras muchos muchos años de evolución de estas tecnologías surgió, como efecto secundario quizá ni siquiera buscado, dentro de los procesos que se encargan de trabajar con lo memorizado para especular el futuro, el concepto de nosotros mismos dentro de ese mundo constituido de recuerdos como un elemento más que existe, y tomamos consciencia de nosotros mismos y del mundo. Surgió la consciencia y empezamos a memorizar a nivel consciente, de forma aún mas flexible, utilizando la imaginación como arma definitiva contra el peligro, siendo capaces de vivir situaciones peligrosas pensando en ellas en vez de viviendolas. Le dimos al mundo un nuevo nivel cualitativo de existencia, basado en lo que éramos capaces de percibir y en el más puro sentido práctico para sobrevivir, alejándonos de la realidad física.
Lo que vemos no es de color, lo que oímos no está sonando, lo que tocamos no lo estamos tocando. Los sólidos son espacio vacío al 99% (incluso el suelo que pisas). Todas nuestras percepciones únicamente tienen carácter práctico para sobrevivir, lejos de reflejar la realidad física. Nuestra idea de existencia (más bien diría invento) es un artificio evolutivo más.
domingo, 15 de abril de 2012
¿Sistes o solo existes?
Una de las preguntas fundamentales que todos podemos llegar a hacernos alguna vez es si el mundo es real, es decir, si lo que consideramos que existe lo hace realmente.
Los profundos conocimientos sobre física que hemos alcanzado (y los que alcanzaremos) nos permiten elevar la filosofía, que intenta dar respuesta a esta pregunta desde el principio de su historia, es decir, desde el principio de nuestra historia.
Hay grandes logros en este sentido guardados como tesoros en la frase de Pitágoras, de hace 2500 años: "El hombre es la medida de todas las cosas", argumentos muy buenos en contra de lo que voy a defender, como el mito de la caverna o la teoría de mi amigo Juanjo (El Laberinto del Alma) que defiende que un nivel de inteligencia cualitativamente mayor que la nuestra percibirá un mundo que está fuera de nuestro alcance.
Para poder explicarme voy a inventar una palabra. Tenemos lo que creo que son dos palabras distintas juntas en una sola. Existir. Me veo obligado a separarlas en dos para poder explicarme bien. A partir de ahora utilizaré la palabra existir pare referirme al concepto de algo dentro de nosotros, algo percibido, y utilizaré sistir para indicar la realidad material de algo en este universo, de forma independiente a nosotros.
La pregunta, entonces, no sería si existen realmente las cosas, sino: ¿sisten realmente las cosas?
Mi respuesta es siempre la misma cebolla, la misma lasaña con su bechamel.
Siste un tejido, una malla que define el espacio, formada por campos, es decir, continuos en los que se puede disfrutar de una propiedad que aparece dispuesta analógicamente sobre él. De los cambios en estos valores surgiría el tiempo, ligado, por lo tanto, inseparablemente a este.
Dentro de estos campos, sisten ciertos nudos o agrupaciones de sus características que laten e interactúan de una forma especial y determinada con el campo y con el resto de ellos. Seguramente es a esto a lo que llamamos cuerdas. De su personalidad a la hora de relacionarse emergen las características de fermiones y bosones, las partículas que creemos que existen en el universo. ¿Sisten o solo existen los fermiones y los bosones? Si nos situamos al nivel de las cuerdas solo existen, pero a nivel subatómico son los ladrillos fundamentales de la naturaleza y sisten. ¿La diferencia, entonces, es subjetiva, depende del observador? No. Los dos mundos, aunque ocupando el mismo espacio-tiempo están totalmente separados, disgregados, disjuntos. O estas en uno o estás en el otro. Las dos respuestas son verdad, solo que en planos de la realidad diferentes.
Es lo mismo que ocurre al agruparse los fermiones y bosones para formar átomos. Sus caracteres atractivos y repulsivos entran en juego y determinan una región del espacio-tiempo, independizándola del resto. La existencia de los átomos se debe a la sistencia de las partículas subatómicas, pero se abre un nuevo contexto, una nueva capa superpuesta sobre las anteriores en las que los átomos sisten.
Las siguientes capas que se marcarían serían la de la vida con la aparición de las células, la de la percepción con la aparición de los animales con neuronas, la de los pensamientos, en los animales con sistema nervioso central y de ahí, gradualmente, la aparición de la inteligencia y todas las funcionalidades que la componen en animales con cerebros cada vez más complejos hasta llegar al humano.
La vida siste, pero no para los átomos, para los que sería una existencia. El cómo están agrupados los átomos desencadena la ruptura de la realidad en una nueva capa en la que el concepto de sistencia renace.
Entonces ¿Sistimos o existimos?. Obtenemos información del mundo a través de nuestros sentidos. Solo lo que consigue atravesar todas las capas de realidad que he descrito hasta alcanzarnos es susceptible de ser observado, y por lo tanto candidato para que creamos que existe. Su sistencia está garantizada dentro de su capa de realidad.
La sistencia de cosas que no existen para nosotros está más que demostrada, y la ciencia, día a día, se encarga de conseguir que existan más y más cosas que hasta entonces solo sistían un una capa diferente a la nuestra de realidad y que por si sola no era capaz de emerger hasta nosotros. Gracias a la ciencia y sus experimentos y técnicas somos capaces de saber que el espectro electromagnético no se limita a la parte que podemos ver con nuestros ojos, sino que es mucho más amplio. Hemos conseguido comprender que existe los infrarrojos que hasta entonces solo sistían. Completar nuestros sentidos con nuevas herramientas que los potencian hasta enlazar una realidad desconocida, que solo sistía, con nuestra percepción, y por lo tanto con nuestra capa de la realidad, haciendo que existan.
Nosotros sistimos, si. Lo creo así. Sistimos pero para nosotros mismos. Si le preguntas a una célula, a un boson de Giggs o a un perro nosotros solo existimos para nosotros mismos. No es cuestión de subjetividad, de dependencia de la realidad del observador elegido, sino de contexto, de vivir en una u otra de los niveles de realidad de los que se compone el universo.
¿Puede haber, como preguntaría mi amigo Juanjo un nivel de realidad por encima nuestra, de mayor complejidad y con origen emergente en el nuestro, en el que una consciencia cualitativamente por encima de la nuestra sea capaz de observar y hacer existir realidades que están fuera de nuestro alcance?. Puede ser. Pero a nosotros nos debe dar igual. Si sisten "seres" así, nunca podremos observarles, y por lo tanto no podremos hacerles existir y si no sisten menos aún existirán.
Los profundos conocimientos sobre física que hemos alcanzado (y los que alcanzaremos) nos permiten elevar la filosofía, que intenta dar respuesta a esta pregunta desde el principio de su historia, es decir, desde el principio de nuestra historia.
Hay grandes logros en este sentido guardados como tesoros en la frase de Pitágoras, de hace 2500 años: "El hombre es la medida de todas las cosas", argumentos muy buenos en contra de lo que voy a defender, como el mito de la caverna o la teoría de mi amigo Juanjo (El Laberinto del Alma) que defiende que un nivel de inteligencia cualitativamente mayor que la nuestra percibirá un mundo que está fuera de nuestro alcance.
Para poder explicarme voy a inventar una palabra. Tenemos lo que creo que son dos palabras distintas juntas en una sola. Existir. Me veo obligado a separarlas en dos para poder explicarme bien. A partir de ahora utilizaré la palabra existir pare referirme al concepto de algo dentro de nosotros, algo percibido, y utilizaré sistir para indicar la realidad material de algo en este universo, de forma independiente a nosotros.
La pregunta, entonces, no sería si existen realmente las cosas, sino: ¿sisten realmente las cosas?
Mi respuesta es siempre la misma cebolla, la misma lasaña con su bechamel.
Siste un tejido, una malla que define el espacio, formada por campos, es decir, continuos en los que se puede disfrutar de una propiedad que aparece dispuesta analógicamente sobre él. De los cambios en estos valores surgiría el tiempo, ligado, por lo tanto, inseparablemente a este.
Dentro de estos campos, sisten ciertos nudos o agrupaciones de sus características que laten e interactúan de una forma especial y determinada con el campo y con el resto de ellos. Seguramente es a esto a lo que llamamos cuerdas. De su personalidad a la hora de relacionarse emergen las características de fermiones y bosones, las partículas que creemos que existen en el universo. ¿Sisten o solo existen los fermiones y los bosones? Si nos situamos al nivel de las cuerdas solo existen, pero a nivel subatómico son los ladrillos fundamentales de la naturaleza y sisten. ¿La diferencia, entonces, es subjetiva, depende del observador? No. Los dos mundos, aunque ocupando el mismo espacio-tiempo están totalmente separados, disgregados, disjuntos. O estas en uno o estás en el otro. Las dos respuestas son verdad, solo que en planos de la realidad diferentes.
Es lo mismo que ocurre al agruparse los fermiones y bosones para formar átomos. Sus caracteres atractivos y repulsivos entran en juego y determinan una región del espacio-tiempo, independizándola del resto. La existencia de los átomos se debe a la sistencia de las partículas subatómicas, pero se abre un nuevo contexto, una nueva capa superpuesta sobre las anteriores en las que los átomos sisten.
Las siguientes capas que se marcarían serían la de la vida con la aparición de las células, la de la percepción con la aparición de los animales con neuronas, la de los pensamientos, en los animales con sistema nervioso central y de ahí, gradualmente, la aparición de la inteligencia y todas las funcionalidades que la componen en animales con cerebros cada vez más complejos hasta llegar al humano.
La vida siste, pero no para los átomos, para los que sería una existencia. El cómo están agrupados los átomos desencadena la ruptura de la realidad en una nueva capa en la que el concepto de sistencia renace.
Entonces ¿Sistimos o existimos?. Obtenemos información del mundo a través de nuestros sentidos. Solo lo que consigue atravesar todas las capas de realidad que he descrito hasta alcanzarnos es susceptible de ser observado, y por lo tanto candidato para que creamos que existe. Su sistencia está garantizada dentro de su capa de realidad.
La sistencia de cosas que no existen para nosotros está más que demostrada, y la ciencia, día a día, se encarga de conseguir que existan más y más cosas que hasta entonces solo sistían un una capa diferente a la nuestra de realidad y que por si sola no era capaz de emerger hasta nosotros. Gracias a la ciencia y sus experimentos y técnicas somos capaces de saber que el espectro electromagnético no se limita a la parte que podemos ver con nuestros ojos, sino que es mucho más amplio. Hemos conseguido comprender que existe los infrarrojos que hasta entonces solo sistían. Completar nuestros sentidos con nuevas herramientas que los potencian hasta enlazar una realidad desconocida, que solo sistía, con nuestra percepción, y por lo tanto con nuestra capa de la realidad, haciendo que existan.
Nosotros sistimos, si. Lo creo así. Sistimos pero para nosotros mismos. Si le preguntas a una célula, a un boson de Giggs o a un perro nosotros solo existimos para nosotros mismos. No es cuestión de subjetividad, de dependencia de la realidad del observador elegido, sino de contexto, de vivir en una u otra de los niveles de realidad de los que se compone el universo.
¿Puede haber, como preguntaría mi amigo Juanjo un nivel de realidad por encima nuestra, de mayor complejidad y con origen emergente en el nuestro, en el que una consciencia cualitativamente por encima de la nuestra sea capaz de observar y hacer existir realidades que están fuera de nuestro alcance?. Puede ser. Pero a nosotros nos debe dar igual. Si sisten "seres" así, nunca podremos observarles, y por lo tanto no podremos hacerles existir y si no sisten menos aún existirán.
lunes, 9 de abril de 2012
CÓMO
Este no será el primer post de este blog en el que hablo sobre emerger, sobre el origen común de todas las características de todo lo que hay en el universo. Pero ahora hay más...
Voy a tratar de explicarlo con unos ejemplos, y de completar mi reflexión con algo fundamental que hasta hoy me había pasado desapercibido:
Los libros nos cuentan historias, nos ilustran, horrorizan y divierte con sus mensajes. Si ahora mismo coges un libro en tus manos ¿donde está su historia? ¿CÓMO está contenido su mensaje?... son preguntas fáciles ¿verdad?: En las palabras que hay escritas una detrás de otra. Si nos fijamos un poco más en detalle.. son un montón de letras una detrás de otra. Si nos bajamos a este nivel, al de las letras, ¿donde está la historia que cuenta el libro?... en ninguna parte. Cada una de estas letras no contiene el mensaje del libro, sin embargo todas juntas y en un riguroso y perfecto orden si lo contienen.
Luego el mensaje no está en las letras... sino en el orden de estas. Su mensaje no emerge de la agrupación, sino de CÓMO están agrupadas. Este "CÓMO" es la clave. Si esas mismas letras las pones en otro orden ya no hay mensaje.. ya no hay historia.. colapsa y desaparece del universo. Se borra la información que representa la historia sin haber eliminado ninguno de sus componentes.
Otro ejemplo. Puedes tener 192.138.636.784 unos y ceros uno detrás de otro. ¿Que tienes? ¿Que significan? ¿Que mensaje contienen?. En principio nada... no contienen información.. no cuentan ninguna historia. Ahora, si los pones en exquisito y férreo orden pueden ser el sistema operativo windows que tienes instalado en tu PC desde el que estás leyendo estas palabras. ¿Windows está expresado con 0 y 1?: No. Está expresado en CÓMO están ordenados. En cualquier otro orden (y las posibilidades de combinaciones de esos ceros y unos son muchas, muchas) no harían funcionar tu PC.
Creo que lo mismo que pasa en estos dos ejemplos pasa con absolutamente todas las cosas de este universo. Las sociedades emergen de las personas, las células de los átomos, las galaxias de estrellas y planetas (y demás), los ecosistemas de sus animales y plantas.
Sobre todo creo que pasa esto mismo en nuestro cerebro. Si queremos saber CÓMO funciona nuestro cerebro no podemos buscar dentro de una neurona. Sería como intentar leer un libro cogiendo una sola de sus letras. Solo en la agrupación, en la inconmensurable agrupación de las neuronas y sus sinapsis (uniones) encontraremos CÓMO funciona el más complejo dispositivo que tenemos a nuestro alcance, y que además nos constituye. Sobre todo debemos tener en cuenta CÓMO están agrupadas, el orden que guardan entre ellas, la disposición y sentido de las sinapsis.
Mi admirada y querida ley de leyes, la evolución de Charles Darwin, se convierte tras esta reflexión, tras este hallazgo, tras la humilde declaración filosófica que representa este post, en el CÓMO que utiliza la naturaleza en todas sus artes:
¿CÓMO agrupa la naturaleza los quarks para formar las partículas subatómicas? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza las partículas subatómicas para formar átomos? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza átomos para formar moléculas? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza moléculas para formar complicadas moléculas orgánicas? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza moléculas orgánicas para formar células? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza células para formar seres pluricelulares? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza seres vivos para formar ecosistemas? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza ecosistemas para formar un planeta? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza neuronas para formar consciencia? Con la ley de leyes
Mi frase resumen decía así: La agrupación es el generador cualitativo de información. Ahora he de reformar esta frase: "El CÓMO de una agrupación es el generador cualitativo de información".
Voy a tratar de explicarlo con unos ejemplos, y de completar mi reflexión con algo fundamental que hasta hoy me había pasado desapercibido:
Los libros nos cuentan historias, nos ilustran, horrorizan y divierte con sus mensajes. Si ahora mismo coges un libro en tus manos ¿donde está su historia? ¿CÓMO está contenido su mensaje?... son preguntas fáciles ¿verdad?: En las palabras que hay escritas una detrás de otra. Si nos fijamos un poco más en detalle.. son un montón de letras una detrás de otra. Si nos bajamos a este nivel, al de las letras, ¿donde está la historia que cuenta el libro?... en ninguna parte. Cada una de estas letras no contiene el mensaje del libro, sin embargo todas juntas y en un riguroso y perfecto orden si lo contienen.
Luego el mensaje no está en las letras... sino en el orden de estas. Su mensaje no emerge de la agrupación, sino de CÓMO están agrupadas. Este "CÓMO" es la clave. Si esas mismas letras las pones en otro orden ya no hay mensaje.. ya no hay historia.. colapsa y desaparece del universo. Se borra la información que representa la historia sin haber eliminado ninguno de sus componentes.
Otro ejemplo. Puedes tener 192.138.636.784 unos y ceros uno detrás de otro. ¿Que tienes? ¿Que significan? ¿Que mensaje contienen?. En principio nada... no contienen información.. no cuentan ninguna historia. Ahora, si los pones en exquisito y férreo orden pueden ser el sistema operativo windows que tienes instalado en tu PC desde el que estás leyendo estas palabras. ¿Windows está expresado con 0 y 1?: No. Está expresado en CÓMO están ordenados. En cualquier otro orden (y las posibilidades de combinaciones de esos ceros y unos son muchas, muchas) no harían funcionar tu PC.
Creo que lo mismo que pasa en estos dos ejemplos pasa con absolutamente todas las cosas de este universo. Las sociedades emergen de las personas, las células de los átomos, las galaxias de estrellas y planetas (y demás), los ecosistemas de sus animales y plantas.
Sobre todo creo que pasa esto mismo en nuestro cerebro. Si queremos saber CÓMO funciona nuestro cerebro no podemos buscar dentro de una neurona. Sería como intentar leer un libro cogiendo una sola de sus letras. Solo en la agrupación, en la inconmensurable agrupación de las neuronas y sus sinapsis (uniones) encontraremos CÓMO funciona el más complejo dispositivo que tenemos a nuestro alcance, y que además nos constituye. Sobre todo debemos tener en cuenta CÓMO están agrupadas, el orden que guardan entre ellas, la disposición y sentido de las sinapsis.
Mi admirada y querida ley de leyes, la evolución de Charles Darwin, se convierte tras esta reflexión, tras este hallazgo, tras la humilde declaración filosófica que representa este post, en el CÓMO que utiliza la naturaleza en todas sus artes:
¿CÓMO agrupa la naturaleza los quarks para formar las partículas subatómicas? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza las partículas subatómicas para formar átomos? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza átomos para formar moléculas? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza moléculas para formar complicadas moléculas orgánicas? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza moléculas orgánicas para formar células? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza células para formar seres pluricelulares? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza seres vivos para formar ecosistemas? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza ecosistemas para formar un planeta? Con la ley de leyes
¿CÓMO agrupa la naturaleza neuronas para formar consciencia? Con la ley de leyes
Mi frase resumen decía así: La agrupación es el generador cualitativo de información. Ahora he de reformar esta frase: "El CÓMO de una agrupación es el generador cualitativo de información".
sábado, 7 de abril de 2012
Volver a ver agOra
Hoy he vuelto a ver agOra, la película que desencadenó una tormenta en mi mente y terminó por empujarme a crear este blog. Se suma esto a que estamos en "semana santa", días en los que hay muchas demostraciones públicas de cristianismo y en los que fácilmente se pueden leer y escuchar discusiones (acaloradas en muchas ocasiones) sobre religión.
Viendo las escenas en las que el maestro Amenabar saca la cámara del planeta tierra después de algunos de los peores momentos de la película no puede llegar a mi cabeza otra idea que la que nos quiere transmitir: podemos pelearnos todo lo que queramos. A la verdad le da completamente igual nuestras discusiones, ella seguirá rotunda y fuerte. Somos simples (pero curiosas) formas de vida en un pequeño planeta de un pequeño sistema solar a las afueras de una típica galaxia.
Creo que debemos ser mucho más humildes y no creer ninguna teoría sobre el origen del universo, ni de la tierra, ni de la vida, ni del hombre que no esté asépticamente basada en la persecución metódica, científica, de forma contrastable y repetible de la utopía que representa la verdad. No es una cuestión de si somos o no católicos.. de si creemos o no en dios. Es cuestión de mejorar, de crecer como seres, de evolucionar nuestro pequeño hábitat y de alcanzar la máxima altura informativa que nos sea posible. Solo reconociendo nuestra debilidad al creernos más de lo que realmente somos lo conseguiremos. Solo comprendiendo que nuestro sentido de la superstición es un efecto secundario de nuestra necesidad de saber nos libraremos de nuestro mayor lastre.
Amenabar lo resume mucho mejor que yo: "Tú no cuestionas lo que crees, no puedes. Yo sí, yo debo"
Gracias Amenabar.
Viendo las escenas en las que el maestro Amenabar saca la cámara del planeta tierra después de algunos de los peores momentos de la película no puede llegar a mi cabeza otra idea que la que nos quiere transmitir: podemos pelearnos todo lo que queramos. A la verdad le da completamente igual nuestras discusiones, ella seguirá rotunda y fuerte. Somos simples (pero curiosas) formas de vida en un pequeño planeta de un pequeño sistema solar a las afueras de una típica galaxia.
Creo que debemos ser mucho más humildes y no creer ninguna teoría sobre el origen del universo, ni de la tierra, ni de la vida, ni del hombre que no esté asépticamente basada en la persecución metódica, científica, de forma contrastable y repetible de la utopía que representa la verdad. No es una cuestión de si somos o no católicos.. de si creemos o no en dios. Es cuestión de mejorar, de crecer como seres, de evolucionar nuestro pequeño hábitat y de alcanzar la máxima altura informativa que nos sea posible. Solo reconociendo nuestra debilidad al creernos más de lo que realmente somos lo conseguiremos. Solo comprendiendo que nuestro sentido de la superstición es un efecto secundario de nuestra necesidad de saber nos libraremos de nuestro mayor lastre.
Amenabar lo resume mucho mejor que yo: "Tú no cuestionas lo que crees, no puedes. Yo sí, yo debo"
Gracias Amenabar.
jueves, 8 de marzo de 2012
Fotos. Las caras del tiempo.
Son las caras del tiempo
las mismas caras, distintas todas,
moneda con forma rara,
que dibuja el tiempo
sobre el mismo lienzo.
El cambio que mantiene,
lo mismo que varía,
el eterno caminar
que ojalá fuera eterno.
jueves, 9 de febrero de 2012
Soy un bit
Hola a tod@s. Me presento. Soy un bit.
Solo soy la parte más pequeña de información que existe, lo más básico y pequeño que deja de ser insignificante precisamente para darle sentido a la palabra significante.
Podría haber existido en cualquier momento de la historia de este universo, en cualquier lugar del mismo a lo largo de su inconmensurable tamaño, pero da la casualidad que existo en un sistema informático de un especialísimo lugar llamado tierra en una especialísima época en la que estoy de moda.
Y es por esto, que en vez de ser lo más pequeño... ¡¡¡ahora soy enorme!!!. Os voy a contar mi historia.
Ya os he dicho que solo soy un minúsculo 0 o su contrario el 1. Pero eso no es verdad. Yo no soy eso. Esa es la primera de las traducciones que hacéis vosotros los humanos para nombrarme. Yo soy electrones. Si, si, electrones encerrados en silicio, magnetizando una pequeña zona de un disco o circulando por un cable. Incluso puedo ser luz en ciertas ocasiones, pero lo más increíble de todo es que puedo ser la ausencia de electrones, es decir, ¡¡nada!!!, si es que la ausencia de algo es la nada.
Total, alguien pone o deja de poner electrones en alguna parte y ¡¡Bualá!!.. nazco. Pero la cosa no ha hecho más que comenzar, como os pasa a los humanos al nacer. Nunca empiezo solo, como poco tengo otros 7 hermanos mellizos. Byte nos llamáis. En los sistemas modernos, además, nos juntáis de 8 en 8 bytes, es decir, de 64 en 64 bits. Nunca estamos solos menos de 64, para ir de un sitio a otro, o cambiarnos el peinado siempre vamos los 64.
Aquí empieza la paranoia. Y es que como buenos padres os preocupa muchísimo que nos perdamos, así que empezáis a hacer copias de mi y a aseguraros que no se me pierden los electrones por ninguna parte. Algunas veces, entre los 64 que somos metéis uno o incluso dos espías. Cuando uno de nosotros se tropieza y cambia el espía enseguida se chiva para que nos "corrijáis". Otras veces, en vez de dejarnos solo en un disco nos clonáis y ponéis en dos o más discos y hacéis copia de esos discos, y después hacéis copia de la copia para guardarme en una cinta magnética para que me quede ahí hasta el confín de los tiempos.
Luego está el momento de salir de casa, simplemente, para ir de un sitio a otro. Algo que os parece tan sencillo a los humanos para nosotros es impresionantemente complejo. Empezáis a ponernos abrigos por si hace frío, abrigo encima del abrigo por si llueve, otro más por si las moscas... niveles, les llamáis. Total.. cuando me doy cuenta en vez de salir los 64 voy en un paquete en el que podemos llegar a ser 65.000, incluso más.
Cualquier cosa que hago salgo en los periódicos. si voy porque voy, si vengo porque vengo, cuando cambio, cuando no cambio, si me escriben, si me leen, todo lo que pasa conmigo deja un rastro de otro montón de bits que registran todas esas acciones, por si algún cotilla luego quiere saber de mi vida. ¡¡Esto es prensa rosa!!! No tiene uno intimidad ninguna.
Otras veces vuestra obsesión es que no me vea quien no me tiene que ver. Así que empezáis a esconderme. Me rodeáis de otro montón de bits y me cambiáis el peinado o me ponéis un sombrero y tengo que ir de un sitio a otro silbando para disimular. Si alguien intenta verme ya ni me reconoce con tanto jaleo.
Y todo esto para ser una pequeña parte de una de las letras que componen una de las frases que forman las instrucciones de todo un terror tecnológico que es el mas sencillo del los programas informáticos que convive con miles de semejantes en cada una de las ciudades que supone cualquier sistema informático que se integra en el universo de universos de universos que es la informática actual.
Así que de ser la cosa más sencilla del mundo, por definición, me habéis convertido en lo más complicado que te puedes encontrar. ¡¡Como sois los humanos!!!
Solo soy la parte más pequeña de información que existe, lo más básico y pequeño que deja de ser insignificante precisamente para darle sentido a la palabra significante.
Podría haber existido en cualquier momento de la historia de este universo, en cualquier lugar del mismo a lo largo de su inconmensurable tamaño, pero da la casualidad que existo en un sistema informático de un especialísimo lugar llamado tierra en una especialísima época en la que estoy de moda.
Y es por esto, que en vez de ser lo más pequeño... ¡¡¡ahora soy enorme!!!. Os voy a contar mi historia.
Ya os he dicho que solo soy un minúsculo 0 o su contrario el 1. Pero eso no es verdad. Yo no soy eso. Esa es la primera de las traducciones que hacéis vosotros los humanos para nombrarme. Yo soy electrones. Si, si, electrones encerrados en silicio, magnetizando una pequeña zona de un disco o circulando por un cable. Incluso puedo ser luz en ciertas ocasiones, pero lo más increíble de todo es que puedo ser la ausencia de electrones, es decir, ¡¡nada!!!, si es que la ausencia de algo es la nada.
Total, alguien pone o deja de poner electrones en alguna parte y ¡¡Bualá!!.. nazco. Pero la cosa no ha hecho más que comenzar, como os pasa a los humanos al nacer. Nunca empiezo solo, como poco tengo otros 7 hermanos mellizos. Byte nos llamáis. En los sistemas modernos, además, nos juntáis de 8 en 8 bytes, es decir, de 64 en 64 bits. Nunca estamos solos menos de 64, para ir de un sitio a otro, o cambiarnos el peinado siempre vamos los 64.
Aquí empieza la paranoia. Y es que como buenos padres os preocupa muchísimo que nos perdamos, así que empezáis a hacer copias de mi y a aseguraros que no se me pierden los electrones por ninguna parte. Algunas veces, entre los 64 que somos metéis uno o incluso dos espías. Cuando uno de nosotros se tropieza y cambia el espía enseguida se chiva para que nos "corrijáis". Otras veces, en vez de dejarnos solo en un disco nos clonáis y ponéis en dos o más discos y hacéis copia de esos discos, y después hacéis copia de la copia para guardarme en una cinta magnética para que me quede ahí hasta el confín de los tiempos.
Luego está el momento de salir de casa, simplemente, para ir de un sitio a otro. Algo que os parece tan sencillo a los humanos para nosotros es impresionantemente complejo. Empezáis a ponernos abrigos por si hace frío, abrigo encima del abrigo por si llueve, otro más por si las moscas... niveles, les llamáis. Total.. cuando me doy cuenta en vez de salir los 64 voy en un paquete en el que podemos llegar a ser 65.000, incluso más.
Cualquier cosa que hago salgo en los periódicos. si voy porque voy, si vengo porque vengo, cuando cambio, cuando no cambio, si me escriben, si me leen, todo lo que pasa conmigo deja un rastro de otro montón de bits que registran todas esas acciones, por si algún cotilla luego quiere saber de mi vida. ¡¡Esto es prensa rosa!!! No tiene uno intimidad ninguna.
Otras veces vuestra obsesión es que no me vea quien no me tiene que ver. Así que empezáis a esconderme. Me rodeáis de otro montón de bits y me cambiáis el peinado o me ponéis un sombrero y tengo que ir de un sitio a otro silbando para disimular. Si alguien intenta verme ya ni me reconoce con tanto jaleo.
Y todo esto para ser una pequeña parte de una de las letras que componen una de las frases que forman las instrucciones de todo un terror tecnológico que es el mas sencillo del los programas informáticos que convive con miles de semejantes en cada una de las ciudades que supone cualquier sistema informático que se integra en el universo de universos de universos que es la informática actual.
Así que de ser la cosa más sencilla del mundo, por definición, me habéis convertido en lo más complicado que te puedes encontrar. ¡¡Como sois los humanos!!!
martes, 7 de febrero de 2012
La Julio Verne. Capitulo 6: El espacio-tiempo.
Mike despertó con la sensación de haber dormido profundamente, no recordaba ningún sueño en especial, quizás el hecho de que nada, en absoluto, pudiese perturbar su sueño al estar el universo, literalmente parado, hubiese ayudado a no soñar con nada concreto. Le vino a la mente una duda un poco pueril... ¿estaría Pastafari aún al otro lado? ¿se daría cuenta de que había despertado ya? No recordó ninguna forma en la que él, activamente, pudiese comunicar con Pastafari, así que no veía forma de gritar “buenos días” en esa otra realidad.
Entonces recordó que le había comentado antes Pastafari sobre un script que tenía instalado que automatizaba todo el proceso. Si no entendió mal la explicación, con solo él hablar en voz alta, el script debía detectarlo y traducirlo en el otro extremo, así que decidió probar.
Mike: “Hola Pastafari, soy Mike, ya estoy despierto y esperándote ¿puedes oirme?”
Folk: “Hola Mike, buenos días. Pastafari no estará hoy aquí, ha habido mucho interés tras vuestra charla de ayer, ha alcanzado un 10% de share en nuestra realidad, y hoy tiene que atender a los “medios”. Mucha gente estará hoy pendiente de lo que hablemos, y es importante que ese share suba un poco antes de la exposición oficial de la tesis de Pastafari.”
Folk: “Pero antes de nada más, permíteme presentarme: Soy la doctora Folk, Pastafari me pidió que siguiese con su investigación sobre vuestra realidad en su ausencia. Mi especialidad es la historia antigua de nuestra civilización, antes del nacimiento de La Consciencia.”
Mike: “Es un placer conocerla, doctora Folk, estoy a su disposición para lo que necesite preguntar. Me gustaría comentarle que me resulta algo inesperado saber que nos están escuchando muchos de ustedes, preferiría haber sido informado antes de este punto, la verdad.”
Folk: “Le pido disculpas, en mi sociedad no existe nada que no sea público, siempre contamos con ello, seguro que Pastafari ni siquiera pensó que podría no ser lo habitual en su civilización. Le pido de nuevo disculpas.”
Folk: “Vera, en mi sociedad todo es conocido. Todos los individuos tiene acceso pleno a la investigación de Pastafari, por ejemplo. Todos conocen igualmente el costo en información, tanto de CPU como de RAM, que supone mantener la simulación activa, y todos votarán para determinar si su tesis es suficiente o no para justificar el continuar con ese gasto en información. Nuestra sociedad es totalmente transparente y democrática, no existen dirigentes como tales, todos lo somos.”
Mike: “Entiendo, será el interés general en la simulación lo que determinará su continuación o no en su realidad. Y si no me equivoco, necesitamos un 42% de votos positivos para poder continuar.”
Folk: “Así es, Mike. El porcentaje mínimo responde a una simple ecuación entre la información requerida y la disponible para asignación. Su universo requiere del 42% de la potencia de cálculo disponible para el próximo trimestre, así que su aprobación es de entrada improbable, aunque el share de ayer del 10% nos dio a todo el equipo de la simulación una esperanza.”
Mike: “Me alegra oir eso. ¿cuantos componentes tiene el equipo completo de la simulación?”
Folk: “Aparte de Pastafari y yo, solo te falta por conocer a Mario, él es el encargado de la simulación a nivel de hardware, configuraciones de memoria y esos aspectos más técnicos. Podrás hablar con el mañana.”
Mike: “Si me permite preguntarlo, doctora Folk ¿en qué está su campo relacionado con la simulación de mi universo?”
Folk: “Todo lo que sabes de nosotros es a partir de conversaciones sobre las leyes de tu universo, es normal que no conozcas nuestra historia antigua aun, pero hay varios aspectos de esta simulación que me interesan mucho. Para empezar, está la cuestión de la complejidad. Nuestro universo, por así llamarlo, es muy sencillo en comparación al que hemos creado en tu simulación. Nosotros no tenemos complejidad alguna en nuestra física, ni tampoco la posibilidad de que existan otras civilizaciones en nuestra realidad. Tenemos mucha curiosidad por saber como es vivir en un universo tan complejo como el vuestro.”
Mike: “Bueno, a mi me cuesta imaginar un universo tan simple como el que cuentas. Aquí nada es lo que aparenta, siempre hay una realidad más compleja detrás de todo. Cuando creemos haber descubierto que la materia esta hecha de moléculas, aparecen los átomos, pero luego descubrimos que esos átomos están a su vez hechos de partículas más pequeñas, y estas a su vez de otras, y así en todas las cosas. Parece que nunca vayamos a ser capaces de alcanzar el porqué último de las cosas. La humanidad, nunca en su historia, ha logrado explicar ni un solo fenómeno físico en su totalidad. Ni siquiera el más simple de ellos. Muchos creen en mi mundo que su ciencia lo sabe casi todo, pero no es así. Creen que conocemos todo de, por ejemplo, la gravedad, pero realmente solo sabemos calcular su valor en ciertas condiciones no muy adversas, pero del porqué existe o cual es su naturaleza real, de eso no sabemos nada, todo podría ser rebatido en los próximos años. No sabemos de donde sale la gravedad de la materia oscura, y eso que parece formar más del 90% de nuestra materia.”
Folk: “Vaya, debe de ser una experiencia frustrante y la vez intrigante. En mi civilización raramente se descubre algo nuevo, hace tiempo que nuestras leyes físicas no tienen secretos para nosotros, y nuestra ciencia está estancada desde hace cientos de años en esta situación. Por eso el poder contactar con otros seres de otra realidad está siendo todo un acontecimiento para nuestra sociedad. Esperamos poder aprender algo de esa complejidad vuestra.”
Mike: “Bueno, puede que a veces resulte frustrante no poder encontrar las respuestas últimas, pero mi realidad es, por otra parte, muy bella y llena de matices, con detalles tan sutiles que nunca terminamos de apreciar del todo. Muchos encontrarían decepcionante encontrar esas respuestas últimas en nuestro universo, el hecho de no conocer nuestro potencial real en ningún terreno nos da esperanzas de ser capaces de superar cualquier reto. Gracias a esa búsqueda, nuestra tecnología crece a un ritmo exponencial, cada vez somos más capaces de aprovechar nuestro entorno, y parece que nunca pase un día sin que se conozca algún avance importante en la ciencia o algún nuevo invento que haga posible algo antes impensable.”
Folk: “Esperamos poder contagiarnos de alguna manera de esa forma vuestra de ver la vida. Quisiera comentarte otra de las cuestiones que más me interesan de tu simulación. Es el tema del espacio y el tiempo en vuestro universo. No se si lo sabrás, pero nuestra realidad transcurre en cuatro dimensiones. Tres son puramente espaciales, pero la cuarta es diferente en el sentido de que no podemos desplazarnos libremente por ella, solo en una dirección y de forma excepcional. ¿Como es en vuestro caso?”
Mike: “Es básicamente igual por lo que entiendo. También tenemos tres dimensiones espaciales y una tercera, que llamamos tiempo, en la que tampoco podemos movernos libremente. Diferenciamos en esa cuarta dimensión del tiempo tres zonas: el presente es el instante en que estamos viviendo, el pasado comprende todo lo ya vivido, y el futuro es lo que aun no ha ocurrido. Del pasado solo tenemos recuerdos, que son como copias del momento almacenadas en nuestro cerebro, que es una parte de nuestro ser. Revivir uno de esos momentos pasados lo llamamos recordar. Pero es importante que sepas que, a diferencia de lo que he creído entender antes, cuando nosotros recordamos un momento pasado seguimos viviendo en nuestro presente, solo podemos observar pasivamente esa copia del momento, no podemos revivir la experiencia en sí y modificar nuestros actos. El pasado pasado está y no puede alterarse.”
Folk: “Eso resulta sumamente interesante. Dice la leyenda que, en la era llamada la historia lejana, antes de que todo estuviese registrado, nuestra raza vivía la realidad de una forma similar en cierto sentido a la vuestra. Es difícil precisar lo que ocurría realmente en esa lejana época, no se registraba nada de forma permanente y todo lo que tenemos nos ha llegado como leyendas. Cuentan esas leyendas que los habitantes de ese tiempo podían ver lo ocurrido en momentos pasados sin recurrir a lo que llamáis “recuerdos”, pero no podía modificar sus acciones pasadas como hacemos hoy día. En esto último eran iguales a vosotros y solo podían revivir el momento, pero no alterar sus acciones.”
Mike: “Eso ya sería una gran mejora en mi caso. Los recuerdos no siempre son muy fieles a lo ocurrido, siempre se almacenan tras ser procesados por nuestro cerebro, y en general, los recuerdos de varias personas sobre un mismo hecho pasado pueden ser bastante diferentes, incluso cambian con el paso del tiempo. Tendemos, por ejemplo, a olvidar lo que no nos gustó, haciendo que aparente que, como suele decirse en mi mundo, cualquier tiempo pasado fue mejor.”
Folk: “Supongo que no precisar de ese mecanismo que llamáis recuerdos hace más simple nuestro funcionamiento interno. La historia continua con la leyenda de Buddy, el primero entre nosotros que fue capaz de cambiar su pasado. Hoy día todos le debemos a sus descubrimientos la percepción de las cuatro dimensiones que te he contado, siempre que la leyenda sea cierta, claro.”
Folk: “Siempre según la leyenda, Buddy consiguió, a base de una profunda meditación, mantenerse en un estado que le permitía oír las voces de su propio yo provenientes del futuro, y así poder actuar en consecuencia. Pasado un tiempo, al revivir de nuevo ese momento, podía influir en sus acciones pasadas sin más que desear haber actuado de otra forma. A nuestra especie esto le parece ahora totalmente natural, pero en su día no lo fue. El caso es que consiguió adeptos rápidamente, una parte de la gente veía con buenos ojos poder cambiar los momentos pasados, mientras otros sostenían que era una aberración. Con el tiempo desarrolló su técnica y pudo mantener ese estado de trance sin precisar de la meditación. Los que asimilaron sus enseñanzas fueron inicialmente vistos como un problema en la sociedad del momento. Los que dominaban la técnica por primera vez eran propensos a utilizar sus nuevas habilidades en su propio beneficio. Acumularon gran poder y riqueza rápidamente, y terminaron por hundir el sistema económico.”
Mike: “Vaya, eso último me ha resultado inesperado, pero tiene todo el sentido. En mi sociedad la economía se basa en comprar barato y vender caro, pero si alguien fuese capaz de volver a repetir una negociación cuando ya conoce las consecuencias, muchos modelos de negocio dejarían de funcionar, empezando por las loterías, las acciones en bolsa o las inversiones en materias primas. Realmente debió de ser una hecatombe en vuestra sociedad.”
Folk: “Lo fue, y de forma muy profunda por lo que sabemos. El cambio en lo económico fue inevitable. Dejaron de existir los secretos y la especulación no era posible. Todo el sistema se convirtió poco a poco en más transparente, y la gente fue haciéndose con el tiempo más consciente de las consecuencias de sus actos. Esto último fue la clave para la siguiente fase de la historia, la época de transición.”
Mike: “¿Habían todos alcanzado ya ese poder de cambiar su pasado que comentaste?”
Folk: “Esa parte de la historia está algo borrosa. Se sabe que al final, aunque muy poco a poco, todos fueron terminaron siendo capaces. En un principio fueron solo 12 los iniciados, pero el círculo se fue ampliando, y transcurridos 100 años, el 42% de nosotros ya dominábamos el cambio de nuestros actos pasados. Se cuenta que la transición completa duró 500 años. Tras la muerte natural del patriarca del antiguo mundo, Lord Obtuso, que siempre se negó a aprender las técnicas de autocontrol de Buddy ya que, según su entender, no eran más que peligrosas técnicas antinaturales.”
Folk: “Sus seguidores fueron decreciendo con el paso del tiempo, y por fin llegó el día que todos dominaron la técnica. Pero eso no cerro el círculo del todo, solo tras la muerte del último de los nacidos en el antiguo mundo se cerró ese círculo. De eso hace ahora unos 5.000 años.”
Mike: “Estoy realmente intrigado con tu historia, en cierto sentido tiene paralelismo con algunas filosofías orientales de mi mundo. Ellas predican que el tiempo es una ilusión y puede ser manejado a voluntad, si se está entrenado para ello, lo cual se consigue con la meditación. No existen pruebas de la veracidad de estas afirmaciones, nada de esto es comprobable científicamente. ¿qué ocurrió cuando ese círculo se cerró?”
Folk: Cuenta la leyenda que en ese instante, una idea recorrió todas las mentes de los habitantes de mi mundo. Todos tenían ya la habilidad de cambiar absolutamente todo de su vida pasada, incluyendo su nacimiento, pues todos habían nacido con la habilidad innata de poder modificar sus pasados. Al haber sido concebidos por seres con esa habilidad, la heredaron.
Folk: “Veras Mike, cuando alguien de nuestra comunidad desea cambiar algo de su pasado inmediato, digamos que pulsó un botón hace un minuto y ahora preferiría haber pulsado el otro, debe obtener el consentimiento de todos los afectados. Si solo uno no colabora, el cambio no se produce. No tendría sentido dejar hacer el cambio, alguien que no esté de acuerdo simplemente cambiaría algo en un pasado más lejano, creando una espiral de cambios catrastrófica. Así que si otras dos personas están afectadas por el cambio, han de aprobarlo. Esto no era posible antes cuando alguna de las personas implicadas no controlaba la técnica, ya que todos han de participar conjuntamente en la realización del cambio, haciendo cada una su parte en el momento adecuado. Así que si algún implicado no dominaba la técnica en el momento en el que ocurrió el hecho a cambiar, no podría estar presente en el cambio y este no se produciría.”
Folk: “Cuando esta gran restricción cayó, todos los cambios imaginables se hicieron posibles, todos sin excepción, y eso lo cambió todo. En ese momento, 500 años desde que Buddy comenzará todo, empezó lo que conocemos como la historia actual. Este proceso nos ha hecho lo que ahora somos, y por eso estamos tan interesados en saber como es para vosotros el paso del tiempo.”
Mike: “Entonces, por lo que parece, el tiempo es para vosotros algo más similar a las otras tres dimensiones de lo que lo es para nosotros. Podéis revivir el pasado y hasta modificarlo, y conseguía oír vuestras propias voces provenientes del futuro. Es realmente asombroso lo diferente que puede parece el paso del tiempo en nuestras dos realidades.”
Folk: “Mike, hay algo me intriga bastante sobre nuestra historia antigua y que quizás me puedas ayudar a entender mejor ¿Como resolvéis en vuestro mundo los conflictos, si no podéis volver atrás en el tiempo y resolver sus causas?”
Mike: “Bueno, pues se hablan las cosas pasado un tiempo, cuando uno las ha pensado con un poco más de calma. Se pide perdón, se reconoce el error, se muestra arrepentimiento... es difícil para mí explicártelo mejor, la verdad. También se dice por mi mundo que el tiempo lo cura todo, pero algunas cosas, si no se hablan y se perdonan, nunca curan.”
Folk: “Mike, hay algo que no nos encaja en tu explicación del tiempo. Según nuestra traducción parece como os vieseis como objetos tridimensionales puros, pero a la vez admites que existe una cuarta dimensión. No entendemos como podéis ser seres tridimensionales existiendo en un universo de cuatro dimensiones. Eso no es imaginable en nuestra realidad, nosotros vivimos en cuatro dimensiones, y todo lo que podemos observar son objetos con cuatro dimensiones. De hecho no seríamos capaces de imaginar algo con más o con menos de cuatro dimensiones en nuestra realidad.”
Mike: “Para seros sinceros, es algo que a mi me ronda la cabeza desde hace tiempo. Veréis, la física de nuestra civilización tiene éxito porque trata todo como de cuatro dimensiones. La relatividad, no funciona si no es todo de cuatro dimensiones, espacio-tiempo lo llamó su inventor, Einstein. Además, en nuestra vida cotidiana somos a menudo conscientes de que vivimos inmersos en un espacio-tiempo de cuatro dimensiones: Si hemos de quedar con alguien en un edificio 3D de los nuestros, hemos de indicar tres parámetros espaciales: el piso de altura, el pasillo más a la derecha o la izquierda, y la puerta, más adentro o menos del pasillo. Pero además, hemos de añadir la cuarta dimensión, el tiempo. Hemos de quedar a una hora concreta. Cuatro parámetros como mínimo. Eso es nuestras matemáticas define un espacio de cuatro dimensiones. Aún así, nos vemos a nosotros mismos como objetos de solo tres, que cambian con el tiempo. No es creíble en nuestra realidad tampoco, que en un espacio de tres dimensiones existan objetos de dos. Ninguna cosa en nuestro mundo es plana, todo tiene un cierto grosor. Todo tiene tres dimensiones. Supongo que la única respuesta lógica a este acertijo es que somos de cuatro dimensiones, pero solo vemos una “rodaja” de tres dimensiones, a la que llamamos presente.”
Mike: “Siempre pensé que éramos así, objetos de cuatro dimensiones viendo solo una “rodaja” de sí mismos. Algo así como si una rodaja extremadamente fina de un pepino lo separase en tres zonas: el pasado, la rodaja que es el presente, y la otra mitad que es el futuro. Solo creemos que existe la rodaja, el presente, y que lo que paso, desapareció, pero quizás sea “la parte de abajo” del pepino... Quizás nuestro pasado también exista en nuestra realidad, y solo no somos capaces de revivirlo, como hacéis vosotros. A mí esta conclusión siempre me dio miedo. Si mi pasado existía tras ser vivido, entonces también mi futuro existía antes de ser vivido. Siempre pensé que eso significaba el fin del libre albedrio, si el futuro ya está escrito, solo que no lo has vivido aún, todo pierde la gracia. No sé si me entendéis.”
Folk: “Creo que sí. Si no pudiésemos revivir y cambiar nuestros momentos pasados, la vida se convertiría en algo fugaz. Debe ser estresante, supongo.”
Mike: “Sí, lo es, comparado con vosotros, nuestra sociedad es mucho más volátil. El no poder revivir todo nuestro pasado nos condena a repetir nuestros errores, a avanzar más lentamente
repitiendo lo que otros ya intentaron. Pero mi principal reparo conceptual, la imposibilidad de libre albedrío, veo que no es necesariamente así. En vuestro caso, el pasado y el futuro existen, y podéis comunicaros con ellos, aunque de distinta forma, y eso no os quita el libre albedrío. En cierta medida, el no poder movernos libremente por el tiempo como si fuese una distancia espacial, es lo que hace que sea posible que exista el libre albedrio en nuestras dos realidades.”
Folk: “Mike, esta conversación nos ha resultado mucho más interesante de lo que crees, creo que ahora entiendo como veían el mundo tridimensional nuestros antepasados en la época de la historia remota. Puede que ahora también tú te entiendas un poco mejor. Espero que ayude a subir nuestro share de mañana.”
Mike: “Ha sido un placer conversar usted, doctora Folk, y me alegro de haber podido conocer de primera mano otra forma de vivir el tiempo. Yo siempre pensé que la nuestra no podía ser la única forma de entender el paso del tiempo. En cualquier caso, mi día llega s u fin y he de prepararme para dormir, espero que podamos conversar de nuevo otro día.”
Folk: “Me temo que mañana me ocurrirá igual que hoy a Pastafari y deba atender a los “medios”, así que dudo que pueda estar por aquí, pero seguro que Mario te mantendrá ocupado explicándote los detalles de la simulación. Es muy probable que los misterios más profundos de tu ciencia estén reflejados en estos detalles, al menos eso esperamos. Hablaremos quizás otro día, ahora descansa, mañana puede ser un día decisivo para entender tu realidad.”
Continuará...
Por Sergio HC.
Entonces recordó que le había comentado antes Pastafari sobre un script que tenía instalado que automatizaba todo el proceso. Si no entendió mal la explicación, con solo él hablar en voz alta, el script debía detectarlo y traducirlo en el otro extremo, así que decidió probar.
Mike: “Hola Pastafari, soy Mike, ya estoy despierto y esperándote ¿puedes oirme?”
Folk: “Hola Mike, buenos días. Pastafari no estará hoy aquí, ha habido mucho interés tras vuestra charla de ayer, ha alcanzado un 10% de share en nuestra realidad, y hoy tiene que atender a los “medios”. Mucha gente estará hoy pendiente de lo que hablemos, y es importante que ese share suba un poco antes de la exposición oficial de la tesis de Pastafari.”
Folk: “Pero antes de nada más, permíteme presentarme: Soy la doctora Folk, Pastafari me pidió que siguiese con su investigación sobre vuestra realidad en su ausencia. Mi especialidad es la historia antigua de nuestra civilización, antes del nacimiento de La Consciencia.”
Mike: “Es un placer conocerla, doctora Folk, estoy a su disposición para lo que necesite preguntar. Me gustaría comentarle que me resulta algo inesperado saber que nos están escuchando muchos de ustedes, preferiría haber sido informado antes de este punto, la verdad.”
Folk: “Le pido disculpas, en mi sociedad no existe nada que no sea público, siempre contamos con ello, seguro que Pastafari ni siquiera pensó que podría no ser lo habitual en su civilización. Le pido de nuevo disculpas.”
Folk: “Vera, en mi sociedad todo es conocido. Todos los individuos tiene acceso pleno a la investigación de Pastafari, por ejemplo. Todos conocen igualmente el costo en información, tanto de CPU como de RAM, que supone mantener la simulación activa, y todos votarán para determinar si su tesis es suficiente o no para justificar el continuar con ese gasto en información. Nuestra sociedad es totalmente transparente y democrática, no existen dirigentes como tales, todos lo somos.”
Mike: “Entiendo, será el interés general en la simulación lo que determinará su continuación o no en su realidad. Y si no me equivoco, necesitamos un 42% de votos positivos para poder continuar.”
Folk: “Así es, Mike. El porcentaje mínimo responde a una simple ecuación entre la información requerida y la disponible para asignación. Su universo requiere del 42% de la potencia de cálculo disponible para el próximo trimestre, así que su aprobación es de entrada improbable, aunque el share de ayer del 10% nos dio a todo el equipo de la simulación una esperanza.”
Mike: “Me alegra oir eso. ¿cuantos componentes tiene el equipo completo de la simulación?”
Folk: “Aparte de Pastafari y yo, solo te falta por conocer a Mario, él es el encargado de la simulación a nivel de hardware, configuraciones de memoria y esos aspectos más técnicos. Podrás hablar con el mañana.”
Mike: “Si me permite preguntarlo, doctora Folk ¿en qué está su campo relacionado con la simulación de mi universo?”
Folk: “Todo lo que sabes de nosotros es a partir de conversaciones sobre las leyes de tu universo, es normal que no conozcas nuestra historia antigua aun, pero hay varios aspectos de esta simulación que me interesan mucho. Para empezar, está la cuestión de la complejidad. Nuestro universo, por así llamarlo, es muy sencillo en comparación al que hemos creado en tu simulación. Nosotros no tenemos complejidad alguna en nuestra física, ni tampoco la posibilidad de que existan otras civilizaciones en nuestra realidad. Tenemos mucha curiosidad por saber como es vivir en un universo tan complejo como el vuestro.”
Mike: “Bueno, a mi me cuesta imaginar un universo tan simple como el que cuentas. Aquí nada es lo que aparenta, siempre hay una realidad más compleja detrás de todo. Cuando creemos haber descubierto que la materia esta hecha de moléculas, aparecen los átomos, pero luego descubrimos que esos átomos están a su vez hechos de partículas más pequeñas, y estas a su vez de otras, y así en todas las cosas. Parece que nunca vayamos a ser capaces de alcanzar el porqué último de las cosas. La humanidad, nunca en su historia, ha logrado explicar ni un solo fenómeno físico en su totalidad. Ni siquiera el más simple de ellos. Muchos creen en mi mundo que su ciencia lo sabe casi todo, pero no es así. Creen que conocemos todo de, por ejemplo, la gravedad, pero realmente solo sabemos calcular su valor en ciertas condiciones no muy adversas, pero del porqué existe o cual es su naturaleza real, de eso no sabemos nada, todo podría ser rebatido en los próximos años. No sabemos de donde sale la gravedad de la materia oscura, y eso que parece formar más del 90% de nuestra materia.”
Folk: “Vaya, debe de ser una experiencia frustrante y la vez intrigante. En mi civilización raramente se descubre algo nuevo, hace tiempo que nuestras leyes físicas no tienen secretos para nosotros, y nuestra ciencia está estancada desde hace cientos de años en esta situación. Por eso el poder contactar con otros seres de otra realidad está siendo todo un acontecimiento para nuestra sociedad. Esperamos poder aprender algo de esa complejidad vuestra.”
Mike: “Bueno, puede que a veces resulte frustrante no poder encontrar las respuestas últimas, pero mi realidad es, por otra parte, muy bella y llena de matices, con detalles tan sutiles que nunca terminamos de apreciar del todo. Muchos encontrarían decepcionante encontrar esas respuestas últimas en nuestro universo, el hecho de no conocer nuestro potencial real en ningún terreno nos da esperanzas de ser capaces de superar cualquier reto. Gracias a esa búsqueda, nuestra tecnología crece a un ritmo exponencial, cada vez somos más capaces de aprovechar nuestro entorno, y parece que nunca pase un día sin que se conozca algún avance importante en la ciencia o algún nuevo invento que haga posible algo antes impensable.”
Folk: “Esperamos poder contagiarnos de alguna manera de esa forma vuestra de ver la vida. Quisiera comentarte otra de las cuestiones que más me interesan de tu simulación. Es el tema del espacio y el tiempo en vuestro universo. No se si lo sabrás, pero nuestra realidad transcurre en cuatro dimensiones. Tres son puramente espaciales, pero la cuarta es diferente en el sentido de que no podemos desplazarnos libremente por ella, solo en una dirección y de forma excepcional. ¿Como es en vuestro caso?”
Mike: “Es básicamente igual por lo que entiendo. También tenemos tres dimensiones espaciales y una tercera, que llamamos tiempo, en la que tampoco podemos movernos libremente. Diferenciamos en esa cuarta dimensión del tiempo tres zonas: el presente es el instante en que estamos viviendo, el pasado comprende todo lo ya vivido, y el futuro es lo que aun no ha ocurrido. Del pasado solo tenemos recuerdos, que son como copias del momento almacenadas en nuestro cerebro, que es una parte de nuestro ser. Revivir uno de esos momentos pasados lo llamamos recordar. Pero es importante que sepas que, a diferencia de lo que he creído entender antes, cuando nosotros recordamos un momento pasado seguimos viviendo en nuestro presente, solo podemos observar pasivamente esa copia del momento, no podemos revivir la experiencia en sí y modificar nuestros actos. El pasado pasado está y no puede alterarse.”
Folk: “Eso resulta sumamente interesante. Dice la leyenda que, en la era llamada la historia lejana, antes de que todo estuviese registrado, nuestra raza vivía la realidad de una forma similar en cierto sentido a la vuestra. Es difícil precisar lo que ocurría realmente en esa lejana época, no se registraba nada de forma permanente y todo lo que tenemos nos ha llegado como leyendas. Cuentan esas leyendas que los habitantes de ese tiempo podían ver lo ocurrido en momentos pasados sin recurrir a lo que llamáis “recuerdos”, pero no podía modificar sus acciones pasadas como hacemos hoy día. En esto último eran iguales a vosotros y solo podían revivir el momento, pero no alterar sus acciones.”
Mike: “Eso ya sería una gran mejora en mi caso. Los recuerdos no siempre son muy fieles a lo ocurrido, siempre se almacenan tras ser procesados por nuestro cerebro, y en general, los recuerdos de varias personas sobre un mismo hecho pasado pueden ser bastante diferentes, incluso cambian con el paso del tiempo. Tendemos, por ejemplo, a olvidar lo que no nos gustó, haciendo que aparente que, como suele decirse en mi mundo, cualquier tiempo pasado fue mejor.”
Folk: “Supongo que no precisar de ese mecanismo que llamáis recuerdos hace más simple nuestro funcionamiento interno. La historia continua con la leyenda de Buddy, el primero entre nosotros que fue capaz de cambiar su pasado. Hoy día todos le debemos a sus descubrimientos la percepción de las cuatro dimensiones que te he contado, siempre que la leyenda sea cierta, claro.”
Folk: “Siempre según la leyenda, Buddy consiguió, a base de una profunda meditación, mantenerse en un estado que le permitía oír las voces de su propio yo provenientes del futuro, y así poder actuar en consecuencia. Pasado un tiempo, al revivir de nuevo ese momento, podía influir en sus acciones pasadas sin más que desear haber actuado de otra forma. A nuestra especie esto le parece ahora totalmente natural, pero en su día no lo fue. El caso es que consiguió adeptos rápidamente, una parte de la gente veía con buenos ojos poder cambiar los momentos pasados, mientras otros sostenían que era una aberración. Con el tiempo desarrolló su técnica y pudo mantener ese estado de trance sin precisar de la meditación. Los que asimilaron sus enseñanzas fueron inicialmente vistos como un problema en la sociedad del momento. Los que dominaban la técnica por primera vez eran propensos a utilizar sus nuevas habilidades en su propio beneficio. Acumularon gran poder y riqueza rápidamente, y terminaron por hundir el sistema económico.”
Mike: “Vaya, eso último me ha resultado inesperado, pero tiene todo el sentido. En mi sociedad la economía se basa en comprar barato y vender caro, pero si alguien fuese capaz de volver a repetir una negociación cuando ya conoce las consecuencias, muchos modelos de negocio dejarían de funcionar, empezando por las loterías, las acciones en bolsa o las inversiones en materias primas. Realmente debió de ser una hecatombe en vuestra sociedad.”
Folk: “Lo fue, y de forma muy profunda por lo que sabemos. El cambio en lo económico fue inevitable. Dejaron de existir los secretos y la especulación no era posible. Todo el sistema se convirtió poco a poco en más transparente, y la gente fue haciéndose con el tiempo más consciente de las consecuencias de sus actos. Esto último fue la clave para la siguiente fase de la historia, la época de transición.”
Mike: “¿Habían todos alcanzado ya ese poder de cambiar su pasado que comentaste?”
Folk: “Esa parte de la historia está algo borrosa. Se sabe que al final, aunque muy poco a poco, todos fueron terminaron siendo capaces. En un principio fueron solo 12 los iniciados, pero el círculo se fue ampliando, y transcurridos 100 años, el 42% de nosotros ya dominábamos el cambio de nuestros actos pasados. Se cuenta que la transición completa duró 500 años. Tras la muerte natural del patriarca del antiguo mundo, Lord Obtuso, que siempre se negó a aprender las técnicas de autocontrol de Buddy ya que, según su entender, no eran más que peligrosas técnicas antinaturales.”
Folk: “Sus seguidores fueron decreciendo con el paso del tiempo, y por fin llegó el día que todos dominaron la técnica. Pero eso no cerro el círculo del todo, solo tras la muerte del último de los nacidos en el antiguo mundo se cerró ese círculo. De eso hace ahora unos 5.000 años.”
Mike: “Estoy realmente intrigado con tu historia, en cierto sentido tiene paralelismo con algunas filosofías orientales de mi mundo. Ellas predican que el tiempo es una ilusión y puede ser manejado a voluntad, si se está entrenado para ello, lo cual se consigue con la meditación. No existen pruebas de la veracidad de estas afirmaciones, nada de esto es comprobable científicamente. ¿qué ocurrió cuando ese círculo se cerró?”
Folk: Cuenta la leyenda que en ese instante, una idea recorrió todas las mentes de los habitantes de mi mundo. Todos tenían ya la habilidad de cambiar absolutamente todo de su vida pasada, incluyendo su nacimiento, pues todos habían nacido con la habilidad innata de poder modificar sus pasados. Al haber sido concebidos por seres con esa habilidad, la heredaron.
Folk: “Veras Mike, cuando alguien de nuestra comunidad desea cambiar algo de su pasado inmediato, digamos que pulsó un botón hace un minuto y ahora preferiría haber pulsado el otro, debe obtener el consentimiento de todos los afectados. Si solo uno no colabora, el cambio no se produce. No tendría sentido dejar hacer el cambio, alguien que no esté de acuerdo simplemente cambiaría algo en un pasado más lejano, creando una espiral de cambios catrastrófica. Así que si otras dos personas están afectadas por el cambio, han de aprobarlo. Esto no era posible antes cuando alguna de las personas implicadas no controlaba la técnica, ya que todos han de participar conjuntamente en la realización del cambio, haciendo cada una su parte en el momento adecuado. Así que si algún implicado no dominaba la técnica en el momento en el que ocurrió el hecho a cambiar, no podría estar presente en el cambio y este no se produciría.”
Folk: “Cuando esta gran restricción cayó, todos los cambios imaginables se hicieron posibles, todos sin excepción, y eso lo cambió todo. En ese momento, 500 años desde que Buddy comenzará todo, empezó lo que conocemos como la historia actual. Este proceso nos ha hecho lo que ahora somos, y por eso estamos tan interesados en saber como es para vosotros el paso del tiempo.”
Mike: “Entonces, por lo que parece, el tiempo es para vosotros algo más similar a las otras tres dimensiones de lo que lo es para nosotros. Podéis revivir el pasado y hasta modificarlo, y conseguía oír vuestras propias voces provenientes del futuro. Es realmente asombroso lo diferente que puede parece el paso del tiempo en nuestras dos realidades.”
Folk: “Mike, hay algo me intriga bastante sobre nuestra historia antigua y que quizás me puedas ayudar a entender mejor ¿Como resolvéis en vuestro mundo los conflictos, si no podéis volver atrás en el tiempo y resolver sus causas?”
Mike: “Bueno, pues se hablan las cosas pasado un tiempo, cuando uno las ha pensado con un poco más de calma. Se pide perdón, se reconoce el error, se muestra arrepentimiento... es difícil para mí explicártelo mejor, la verdad. También se dice por mi mundo que el tiempo lo cura todo, pero algunas cosas, si no se hablan y se perdonan, nunca curan.”
Folk: “Mike, hay algo que no nos encaja en tu explicación del tiempo. Según nuestra traducción parece como os vieseis como objetos tridimensionales puros, pero a la vez admites que existe una cuarta dimensión. No entendemos como podéis ser seres tridimensionales existiendo en un universo de cuatro dimensiones. Eso no es imaginable en nuestra realidad, nosotros vivimos en cuatro dimensiones, y todo lo que podemos observar son objetos con cuatro dimensiones. De hecho no seríamos capaces de imaginar algo con más o con menos de cuatro dimensiones en nuestra realidad.”
Mike: “Para seros sinceros, es algo que a mi me ronda la cabeza desde hace tiempo. Veréis, la física de nuestra civilización tiene éxito porque trata todo como de cuatro dimensiones. La relatividad, no funciona si no es todo de cuatro dimensiones, espacio-tiempo lo llamó su inventor, Einstein. Además, en nuestra vida cotidiana somos a menudo conscientes de que vivimos inmersos en un espacio-tiempo de cuatro dimensiones: Si hemos de quedar con alguien en un edificio 3D de los nuestros, hemos de indicar tres parámetros espaciales: el piso de altura, el pasillo más a la derecha o la izquierda, y la puerta, más adentro o menos del pasillo. Pero además, hemos de añadir la cuarta dimensión, el tiempo. Hemos de quedar a una hora concreta. Cuatro parámetros como mínimo. Eso es nuestras matemáticas define un espacio de cuatro dimensiones. Aún así, nos vemos a nosotros mismos como objetos de solo tres, que cambian con el tiempo. No es creíble en nuestra realidad tampoco, que en un espacio de tres dimensiones existan objetos de dos. Ninguna cosa en nuestro mundo es plana, todo tiene un cierto grosor. Todo tiene tres dimensiones. Supongo que la única respuesta lógica a este acertijo es que somos de cuatro dimensiones, pero solo vemos una “rodaja” de tres dimensiones, a la que llamamos presente.”
Mike: “Siempre pensé que éramos así, objetos de cuatro dimensiones viendo solo una “rodaja” de sí mismos. Algo así como si una rodaja extremadamente fina de un pepino lo separase en tres zonas: el pasado, la rodaja que es el presente, y la otra mitad que es el futuro. Solo creemos que existe la rodaja, el presente, y que lo que paso, desapareció, pero quizás sea “la parte de abajo” del pepino... Quizás nuestro pasado también exista en nuestra realidad, y solo no somos capaces de revivirlo, como hacéis vosotros. A mí esta conclusión siempre me dio miedo. Si mi pasado existía tras ser vivido, entonces también mi futuro existía antes de ser vivido. Siempre pensé que eso significaba el fin del libre albedrio, si el futuro ya está escrito, solo que no lo has vivido aún, todo pierde la gracia. No sé si me entendéis.”
Folk: “Creo que sí. Si no pudiésemos revivir y cambiar nuestros momentos pasados, la vida se convertiría en algo fugaz. Debe ser estresante, supongo.”
Mike: “Sí, lo es, comparado con vosotros, nuestra sociedad es mucho más volátil. El no poder revivir todo nuestro pasado nos condena a repetir nuestros errores, a avanzar más lentamente
repitiendo lo que otros ya intentaron. Pero mi principal reparo conceptual, la imposibilidad de libre albedrío, veo que no es necesariamente así. En vuestro caso, el pasado y el futuro existen, y podéis comunicaros con ellos, aunque de distinta forma, y eso no os quita el libre albedrío. En cierta medida, el no poder movernos libremente por el tiempo como si fuese una distancia espacial, es lo que hace que sea posible que exista el libre albedrio en nuestras dos realidades.”
Folk: “Mike, esta conversación nos ha resultado mucho más interesante de lo que crees, creo que ahora entiendo como veían el mundo tridimensional nuestros antepasados en la época de la historia remota. Puede que ahora también tú te entiendas un poco mejor. Espero que ayude a subir nuestro share de mañana.”
Mike: “Ha sido un placer conversar usted, doctora Folk, y me alegro de haber podido conocer de primera mano otra forma de vivir el tiempo. Yo siempre pensé que la nuestra no podía ser la única forma de entender el paso del tiempo. En cualquier caso, mi día llega s u fin y he de prepararme para dormir, espero que podamos conversar de nuevo otro día.”
Folk: “Me temo que mañana me ocurrirá igual que hoy a Pastafari y deba atender a los “medios”, así que dudo que pueda estar por aquí, pero seguro que Mario te mantendrá ocupado explicándote los detalles de la simulación. Es muy probable que los misterios más profundos de tu ciencia estén reflejados en estos detalles, al menos eso esperamos. Hablaremos quizás otro día, ahora descansa, mañana puede ser un día decisivo para entender tu realidad.”
Continuará...
Por Sergio HC.
martes, 31 de enero de 2012
Pingüinos... digo.... Motauros.
Hoy es un día como otro cualquiera. Me levanto, sigo rigurosamente la liturgia establecida para salir de casa y me mezclo con el resto de currantes en el transporte público sin destacar lo más mínimo entre ellos, como mandan las normas no escritas. Nada parece haber cambiado... ¿o si?
Un agudo dolor en el dedo gordo del pie derecho me hace despertar, y lejos de provocarme lo que un dolor así debería provocarme lo que me hace es sonreír. ¿Porque un dolor me hace sonreír? ¿Me estoy volviendo loco?. No, al menos no más de lo que ya estaba.
Despertando un poco más sigo haciendo recuento de daños en mi cuerpo... a ver... además de los pies... arañazo en el pecho, las manos desolladas, dolor de costillas, la cadera como golpeada, espalda y cuello como para un master en fisioterapia... todo un mosaico de señales, que lejos de hacerme ningún mal, me hacen feliz.
Si, si... sigo defendiendo que no me he vuelto loco... Estas heridas no son tales, son recuerdos de lo bien que lo he pasado el fin de semana. No tengo los dedos gordos morados, sino que recuerdo mis botas deformadas por el fuego. Las costillas me recuerdan al tronco de leña inmenso que conseguí levantar y con el que no fui capaz de dar un paso hasta que no acudió en mi ayuda el señor Buenaño. Mi cadera opina que el suelo está muy duro para dormir sobre él, y mi cuello que mi cazadora mugrienta no es una buena almohada.
Agradezco las lesiones porque me hacen recordar que hoy no es un día como otro cualquiera, porque hoy puedo recordar mi fin de semana en Pingüinos.. digo.. en Motauros, y lo bien que lo hemos pasado en la fogata, en el hotel desayunando y "tomando algo" por la tarde, en la comida en Matapozuelos, los viajes acortados por las inmensas charlas con Rosa y las "madalenas", los chistes de los hermanos Nogales, la envidia insana de ver a Emilio montar en su moto, el cariño con el que Raúl asesina los chorizos, el rato que se echó a dormir el Moreno después de las serenatas en la caseta de los orcos... Demasiado como para que hoy sea otro día más.
Sobre todo me ha gustado saber de verdad algo que sospechaba, la diferencia entre ser motero y tener moto, y saber que nuestra quedada motera anual está a salvo, que se mantienen como el primer día, y que vamos a poder seguir quedando año tras año.
Hay un fuego que ya no dejará de crepitar en mis recuerdos.
Un agudo dolor en el dedo gordo del pie derecho me hace despertar, y lejos de provocarme lo que un dolor así debería provocarme lo que me hace es sonreír. ¿Porque un dolor me hace sonreír? ¿Me estoy volviendo loco?. No, al menos no más de lo que ya estaba.
Despertando un poco más sigo haciendo recuento de daños en mi cuerpo... a ver... además de los pies... arañazo en el pecho, las manos desolladas, dolor de costillas, la cadera como golpeada, espalda y cuello como para un master en fisioterapia... todo un mosaico de señales, que lejos de hacerme ningún mal, me hacen feliz.
Si, si... sigo defendiendo que no me he vuelto loco... Estas heridas no son tales, son recuerdos de lo bien que lo he pasado el fin de semana. No tengo los dedos gordos morados, sino que recuerdo mis botas deformadas por el fuego. Las costillas me recuerdan al tronco de leña inmenso que conseguí levantar y con el que no fui capaz de dar un paso hasta que no acudió en mi ayuda el señor Buenaño. Mi cadera opina que el suelo está muy duro para dormir sobre él, y mi cuello que mi cazadora mugrienta no es una buena almohada.
Agradezco las lesiones porque me hacen recordar que hoy no es un día como otro cualquiera, porque hoy puedo recordar mi fin de semana en Pingüinos.. digo.. en Motauros, y lo bien que lo hemos pasado en la fogata, en el hotel desayunando y "tomando algo" por la tarde, en la comida en Matapozuelos, los viajes acortados por las inmensas charlas con Rosa y las "madalenas", los chistes de los hermanos Nogales, la envidia insana de ver a Emilio montar en su moto, el cariño con el que Raúl asesina los chorizos, el rato que se echó a dormir el Moreno después de las serenatas en la caseta de los orcos... Demasiado como para que hoy sea otro día más.
Sobre todo me ha gustado saber de verdad algo que sospechaba, la diferencia entre ser motero y tener moto, y saber que nuestra quedada motera anual está a salvo, que se mantienen como el primer día, y que vamos a poder seguir quedando año tras año.
Hay un fuego que ya no dejará de crepitar en mis recuerdos.
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