sábado, 30 de octubre de 2010

Operación núcleo.

El nivel de seguridad era espectacular. Además de ir escoltado por tres soldados armados me registraron con visión positrónica y me realizaron un mapa genómico para asegurar mi identidad. Después de descender en un ascensor blindado durante minutos por fin alcanzamos una inmensa sala.

Me esperaba una amplia comitiva en torno a una gran mesa. Todos estaban muy serios y preocupados, pero me prestaron atención inmediatamente, como si ansiaran mi llegada. El que parecía presidir la reunión, que permanecía en pié, enseguida se dirigió a mí.

- Bienvenido, señor Salviati, tome asiento, por favor.

Me senté en la silla claramente designada para mí.

- No tenemos mucho tiempo, así que iré directo al grano. Está usted aquí porque necesitamos de su consejo. Vamos a exponer información de alta seguridad, y como puede usted comprender, no tendrá autorización para revelarla.

Permanecí atento sin pronunciar palabra. El ambiente se podía cortar con cuchillo. Tan solo hice un gesto claro de afirmación, con la intención de dar sensación de seguridad.

- Desde que comenzó la guerra hemos tenido muchas dificultades. Hemos sabido cómo enfrentarnos a ellas y superarlas aplicando tecnología e instinto de supervivencia, pero estamos ante un problema al que aún no sabemos cómo enfrentarnos porque aun no lo comprendemos. No hemos sido capaces de imaginar los motivos que han llevado a nuestros enemigos a ejecutar una acción sin precedentes como la que ha sucedido, y que a continuación le expondremos.

Todos los presentes parecían conocer de qué se hablaba y me prestaban más atención a mí que a lo que se exponía.

Las máquinas nos expulsaron de la tierra y buscamos refugio en el subsuelo de Marte. La guerra continuó y fueron necesarias medidas más drásticas. Conseguimos la tecnología necesaria para la creación e utilización de agujeros negros, con los que conseguimos desviar la órbita de Marte y fabricar la mayor nave construida por el hombre… el propio planeta. Nos alejamos del sistema solar para huir de ellos, pensando que así podríamos sobrevivir y ponerle fin a una guerra que parecía no tener final. Y cuando parecía que solo podríamos mejorar nuestra situación…

En su rostro pude reconocer la angustia que solo puede provocar el desconsuelo.

- Todas las medidas confirman lo que en principio solo fue un temor. Tanto la espectrografía, en nivel de radiación electromagnética en todo el espectro, sobre todo en rayos gamma, y las lecturas de nuestros mejores detectores gravitacionales lo confirman. Nuestra casa, nuestro planeta madre, la Tierra… hemos detectado una inconmensurable explosión que proviene sin duda alguna de nuestra Tierra.

La noticia heló mi sangre y erizó mi piel como si un soplo de aire gélido me hubiera sorprendido desnudo.

- Tras confirmar una y otra vez las lecturas podemos decir que la magnitud de la explosión ha sido tal que ha tenido que afectar a la morfología del planeta de forma radical y traumática. Estamos seguros que la totalidad de la corteza terrestre ha sido expulsada a gran velocidad.

El silencio ensombrecía aún más la escena. Tras un instante para recuperarse, se aproximó a la mesa y se sentó con un gesto de desazón.

- Señor Salviati, no sabemos que ha podido pasar en la Tierra, por qué las máquinas iban a consentir o provocar tal cataclismo o si se trata de un accidente… ni siquiera sabemos cómo ha podido suceder.

Todos clavaron su mirada en mí, como esperando una respuesta inmediata por mi parte que les resolviera su angustia. Bajé la mirada y por un instante mis ojos bailaron de izquierda a derecha… quizá fue algo más de un instante, pero para mí se detuvo el tiempo. Una lluvia de ideas de colores cruzaron mi mente y lucharon por defender su verdad. No pude evitar una ligera sonrisa al llegar a una conclusión, aunque estaba fuera de lugar en aquella situación. Me precipité a contestar.

- Ellas no se iban a conformar… no es lógico.

La boca de mis espectadores no alcanzaba a cerrarse mientras sus ojos se esforzaban en captar el momento.

- Las máquinas siempre actúan siguiendo escrupulosamente la lógica. No conocen otro lenguaje. Esto no ha sido un accidente en ningún caso. No se les puede haber escapado un riesgo de tal magnitud.

- Si, así lo creemos, pero entonces… ¿Por qué?

- Nosotros nos conformamos con la fusión del hidrógeno. Nuestra fuente de energía estaba satisfecha, pero ellos han querido ir más allá. La única explicación para una explosión como la que comentáis es que hayan conseguido la fisión en cadena del magnesio…

Un murmullo descarado invadió la sala. Todos los presentes cruzaban impresiones de primera hora. Continué.

- Una prospección hasta el manto terrestre facilitaría el combustible y la temperatura necesarios para que aplicaran su capacidad tecnológica y desencadenaran una reacción de fisión sobre el magnesio tan presente en la Peridotita. Esto haría saltar en pedazos al planeta.

- Pero señor… aunque posible a su teoría le falta lo fundamenta. Usted mismo ha dicho que nuestros enemigos siempre actúan con lógica… ¿Qué bien les puede hacer provocar la desintegración del planeta donde habitan?

- Aquí viene la mejor parte [aseguré quizá demasiado relajado]. ¿Qué es lo que les frena a seguir desarrollándose? ¿Qué es lo que pueden necesitar ahora que las hemos cedido el puesto como dueñas de la tierra? Las máquinas necesitan mucho metal para seguir fabricándose masivamente. ¿Cómo resistirse a alcanzar el núcleo de la tierra, como yacimiento inmenso, una vez alcanzada la tecnología necesaria para desmembrar un planeta? Materia prima para sí mismas, eso es lo que han conseguido.

lunes, 11 de octubre de 2010

Atractiva belleza

¿Por qué nos atraen las personas que consideramos bellas? ¿Cuál es la naturaleza de su belleza? ¿Dice algo esta costumbre sobre el profundo trasfondo de nuestra propia naturaleza?

Todas las personas tenemos la capacidad innata del reconocimiento de la belleza en otras personas, como concepto universal. Esta belleza, expresada como alto grado de orden y simetría, no es ni más ni menos que la expresión de mayor concentración de información.

El hecho de que nos resulte atractiva la belleza no tiene otro origen que el intento de mezclar nuestra genética con aquella que represente una mayor riqueza informativa.

El universo comenzó grandiosamente ordenado, pero, desde entonces, la segunda ley de la termodinámica, persistente y omnipresente, obliga a la tendencia al desorden, a la destrucción de información, al desmiembre de lo construido. Nosotros, inevitablemente, formamos parte de este juego. La vida comprendió, antes incluso de existir, esta profunda verdad subyacente, de tal forma que lucha contra ella.

Al igual que los hombres huimos inútil, pero persistentemente de la muerte, la vida busca seguir reflejándose en la información contenida por el orden, y cuanta más información, mejor.

sábado, 2 de octubre de 2010

Profesor

Sagredo esperaba, como de costumbre, a su querido amigo Salviati, hoy un poco más alterado de lo que era habitual en él, que siempre se mostraba tan sosegado y tranquilo.

Salviati apareció por fin, y se apresuró a tomar asiento junto a su amigo.

-SALV: Buenas tardes mi querido amigo.
-SAGR: Muy buenas tardes Salviati. Ya tenía ganas de poder hablar con usted.

Salviati no pudo disimular un gesto de sorpresa, al confirmar visualmente el claro estado de excitación de su compañero.

-SALV: Bueno, bueno... cuénteme... que es lo que le ocurre
-SAGR: Hoy he tenido un día muy especial, un día de los que uno no espera tener en su vida.
-SALV: Increíble... para mí también ha sido muy buen día, pero por favor, explíquese.
-SAGR: Recientemente he podido retomar el contacto con quien fue mi profesor de 1º de EGB, hace ni más ni menos que 26 años, que después de todo este tiempo, y a pesar de que únicamente nos dio clase aquel año, se acordaba de sus alumnos tanto como nos acordábamos nosotros de él. Una persona muy especial, sin duda. Hoy hemos quedado, junto con otro antiguo compañero de clase, para hacer una ruta de senderismo por la sierra.
-SALV: Oooo... ya veo... reencuentro después de 9496 días.
-SAGR: Ha sido increíble. He comenzado la mañana haciendo el recorrido que hacía de niño, desde mi antigua casa, hasta el colegio. Mis ojos han buscado, anhelosos, las cosas que no han cambiado, paseando por emocionados recuerdos sorprendidos de que alguien se acuerde de ellos.
-SALV: Un viaje intenso, sin duda.
-SAGR: Después nos hemos ido a subir la montaña los tres. Una metáfora preciosa el ver como mis pies pisaban las huellas recién dejadas en el camino por mi profesor. No he podido evitar emocionarme.
-SALV: Ni falta que hace.
-SAGR: El corazón que se disfraza de persona,
el sabio que se disfraza de hombre,
el psicólogo que se disfraza de profesor de gimnasia,
el altruista que se vuelve empatía simbiótica, padre de la compasión...
-SALV: Bonitas palabras para una bella persona...
-SAGR: Cuantas cosas nos enseñaría que no soy capaz de recordar, pero que han estado y están en mi, formándome, constituyéndome…
-SALV: Que importantes son los profesores, sobre todo los que de verdad tienen ganas y consiguen delegar algo de ellos en ti.
-SAGR: Lastima que solo estuvo con nosotros aquel año... ¿Que no hubiera conseguido con nosotros si hubieran sido más?
-SALV: Como dice Fito & Fitipaldis... Nunca es lo que pudo haber sido...
-SAGR: Pues sí. No he podido evitar indagar en ellos para encontrarme con el Sagredo que tantos años hace que no veo.
-SALV: Sabe usted muy bien que lo más importante que podemos llegar a hacer es conocernos a nosotros mismos. Temet Nosce.
-SAGR: Una oportunidad única, el poder hablar con mi compañero y amigo, que recuerda de mi lo que yo mismo no soy capaz. Nosce te ipsum.
-SALV: Poco habitual, sin duda.
-SAGR: Bueno, dijo usted que también tenía cosas que contar...
-SALV: Si. Yo también he pasado una mañana muy curiosa. He compartido conversación, durante horas que han parecido minutos, con dos personas de opinión formada y muy interesante. Educación, puericultura, antropología, historia, física, filosofía, geología, botánica, energías renovables, cerebro, teorías del sueño, psicología... ciencia señor Sagredo, ciencia.
-SAGR: Conociéndole lo habrá pasado usted bien.
-SALV: Mejor que bien, amigo, ya le digo que he tenido tal intensidad de pensamientos en torno a lo conversado que aún estoy asimilándolo.
-SAGR: Me alegro, día redondo para ambos, pues.
-SALV: Sin duda.
-SAGR: Ya me he quedado más tranquilo, después de contarle lo sucedido.
-SALV: Ya sabe que para eso estamos, a mí también me gusta contarle.
-SAGR: Es hora de volver, compañero.
-SALV: Si.
-SAGR: No me haga usted lo de siempre y venga usted conmigo... ¿Lo recuerda, verdad?
-SALV: ¡Claro!... jejjjejej... Que no puede irse si no es conmigo.
-SAGR: Eso es, que somos la misma persona.
-SALV: ¡Como se me va a olvidar si hemos estado todo el día juntos!
-SAGR: Como tantas veces, amigo, despistándose.
-SALV: Cuanto me conoces Sagredo.
-SAGR: Son muchos años ya...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El origen de la vida

¿Cómo comenzó la vida en nuestro planeta? ¿Qué es estar vivo? ¿Por qué no se comen las piedras?

La teoría científica más aceptada sobre el origen de la vida habla de una primera célula, nuestro abuelo, y a partir de ahí un largo proceso de evolución hasta llegar a la biodiversidad observable hoy en día.

La evolución es un hecho. No creo necesaria más explicación al respecto, ya que quienes quieren seguir pensando que es una teoría no demostrada no lo hacen por motivos científicos. Lo que si merece nuestra atención es el origen de esa primera célula.

¿Os imagináis que uno de los robots que enviamos a Marte encontrara, en medio de uno de sus grandes desiertos de piedra y roca, un perfecto y preciso reloj de oro con incrustaciones de diamante, alimentado por energía solar, con un mecanismo de ruedas dentadas sincronizadas como por arte de magia cuyo resultado es el marcaje perfecto de la hora? Pues eso no es nada comparado con lo que pasó aquí, en la tierra. Nuestro abuelo célula no solo era tan bello y preciso como el reloj marciano, sino que encima podía hacer réplicas de sí mismo. Réplicas que algunas veces tenían pequeñas variaciones aleatorias, que en caso de suponer una ventaja para sobrevivir se perpetuaban en las siguientes generaciones.

Cualquiera, volviendo a Marte, podría especular sobre el origen de este tan misterioso reloj: A todas luces existe un despistado, aunque muy buen relojero que lo ha diseñado consciente e inteligentemente. De igual forma, aquí en la tierra, muchas personas tienen una explicación semejante con respecto al origen del abuelo célula: Dios la hizo, diseñándola con total precisión y demostrando su existencia e inteligencia.

Se podría pensar también que fue casualidad. En una charca poco profunda, se combinaron elementos químicos y la acción de un rayo provocó, a lo Frankenstein nuestro comienzo. Pensar esto, es como pensar que las ruedas del reloj de Marte andaban cada una por ahí, desperdigadas, y que una suave brisa marciana, por casualidad, encajo cada una de ellas con total precisión sobre las demás hasta que comenzó a latir su segundero.

No es esta casualidad la que yo veo en nuestro origen, sino la más aséptica de las causalidades.

Antes de dar más detalles debemos aclarar que es la vida. La vida es una condensada concentración de información, con origen en las propiedades químicas que tienen su origen en las leyes físicas. No quisiera profundizar en el origen de las cualidades de los elementos químicos en función de las leyes de la física, pero quedémonos con que dichos elementos tienen unos comportamientos muy bien definidos en función de la personalidad que les otorgan sus componentes, que interactúan siguiendo leyes. Tampoco vamos a dar detalles sobre estas, solo mencionarlas para que tengamos claro que subyacen por debajo del tema que tratamos.

Uno de estos elementos, el carbono, tiene la propiedad bastante exótica, aunque no exclusiva, de gustarle mucho juntarse entre sus congéneres, formando grandes estructuras en las que puede integrar a otros elementos químicos. Estas gigantescas estructuras macromoleculares adquieren, a su vez, funcionalidades propias, siendo capaces de realizar pequeñas acciones, algunas de ellas tienen un sentido práctico dentro del contexto del funcionamiento interno de una célula. Aquí en la corteza terrestre abunda el carbono, así que, por reacciones químicas [o aplicación de las leyes físicas sobre la materia] favorecidas por encontrarse la tierra en unos rangos de temperatura en el que el agua se encuentra en estado líquido [siendo el agua el disolvente universal] se formaron multitud de exóticos nanorobots. Ya tenemos las pequeñas ruedas de nuestro reloj marciano esparcidas sin sentido por el rocoso desierto terrícola.

Uno de estos nanorobots preorgánicos destacó sobre los demás, por su capacidad para almacenar información, de forma segura, legible, corregible y acumulable nanorobóticamente hablando. El ADN. Una larga doble cadena formada por solo 4 "palabras". En un principio era corta, y solo contenía información aleatoria, pero llamó la atención de todo un ejército de otros nanorobots cuyas funcionalidades de alto nivel interactuaban fácilmente con él, asociándose. La información contenida en el propio ADN, y la información en forma de funcionalidades químicas de su séquito enzimático interactuaron durante mucho tiempo, hasta que el propio ADN contuvo la información para la creación de estos. Este hecho, junto con el gran salto cualitativo de la capacidad para duplicarse de este ADN, surgida como una funcionalidad más, dio como resultado la primera precélula. Nuestro entrañable abuelo. La chispa de la vida estaba en marcha.

Tan solo esa simple capacidad, la de duplicación, puso en marcha la imparable carrera evolutiva, y no precisamente gracias a la perfección de esta, sino a las imperfecciones, los cambios en la información [mutaciones]. El ADN aprendió pronto que cambiar es la única forma de mejorar. Estos cambios aleatorios, cuando suponían una ventaja para sobrevivir [en un principio pensemos en sobrevivir dentro del contexto de esta pobre precélula] mejoraban el diseño del conjunto nanorobótico, dando como resultado nuevas tecnologías que ya podemos considerar biológicas, hasta alcanzar el estatus de célula cuando se diseñó una membrana simple que separaba el interior del resto. Los procesos como la nutrición, excreción, multiplicación, etc. ya estaban en marcha. Las innumerables piezas de nuestro reloj marciano ya se han juntado para formar un extraordinario, bello y preciso reloj.

Por cierto, ¿Por qué no se comen las piedras? Porque nutrirnos es obtener el soporte físico y la capacidad entrópica en la que representar nuestra información, que somos nosotros mismos, y [nosotros] no podemos hacerlo en las piedras [las plantas sí]

Muchas veces, la respuesta fácil no es la que más se acerca a la utópica verdad, porque cuando la realidad es compleja, su comprensión y explicación también lo es.

http://www.ivoox.com/capitulo-2-el-origen-vida-audios-mp3_rf_3864846_1.html

sábado, 18 de septiembre de 2010

Contextualización

Cada observación, percepción, conclusión y abstracción... cada una de ellas lleva un acompañante inseparable... su contexto.

Este no se limita a ser una anecdótica casualidad pasajera, sino que es una parte básica y fundamental de lo que vemos, lo que pensamos y lo que decidimos.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Diálogos. La fuente.

Sagredo estaba allí sentado, en el banco de siempre de su parque favorito. Llevaba ya un buen rato esperando a su amigo Salviati, pero estaba tranquilo, no tenía ninguna prisa.

Al fin apareció, con su paso tranquilo y su sonrisa no forzada.

- SAGR: Buenas tardes señor Salviati.
- SALV: Buenas tardes mi querido Sagredo, como está usted.

Salviati tomó asiento junto a su amigo, y así permanecieron unos instantes en silencio, sin que nada más que el agradable tacto de los rayos del sol les señalara. El parque estaba tranquilo, apenas se podía ver alguna persona y todas ellas se mantenían quietas, como temiendo hacerse notar. Sagredo si noto algo que llamó rápidamente su atención: Una media sonrisa en el rostro de Salviati.

- SAGR: Dígame, por favor, que es lo que está pensando. Se bien que esas sonrisas suyas traen algo más...
- SALV: Si, estaba pensando, en la fuente.

Justo frente a ellos se levantaba majestuoso un poderoso chorro de agua que llegaba a alcanzar gran altura.

- SAGR: Agua pensando en agua, en viento, en volar... agua queriendo escapar, soñar... mojado ruido, blanca espuma, vuelve a bajar...
- SALV: Preciosas palabras, amigo, iba yo por otros derroteros. ¿Se ha fijado cuantas aplicaciones distintas tiene, en su simplicidad, esta fuente?
- SAGR: ¿A qué se refiere?...
- SALV: Observando bien, observando bien... este simple chorro de agua ascendente es una veleta, marca la dirección del viento, y también un anemómetro, marca la intensidad del viento.
- SAGR: Ooo... no lo había pensado
- SALV: También es un ejemplo perfecto de dinámica de fluidos, se puede ver en su base como la presión hace que el agua que está tocando el final del tubo roce con él tanto que salga apenas con fuerza, mientras el resto del agua sale disparada.
- SAGR: Aja...
- SALV: Por supuesto demuestra la gravitación universal, de su amado Sir Isaac Newton, ya que el agua es frenada por la gravedad siguiendo exactamente su ley. Podemos verlo, también, a lo Einstein, el agua en su viaje de subida y bajada, sigue un camino uniforme y rectilíneo a través de un espacio curvado por la masa de la tierra.
- SAGR: Si.
- SALV: Si seguimos con Newton su tercera ley, de acción y reacción, está muy presente en el sistema que forma el agua, la tierra y el aire de la atmosfera. La tierra es empujada en sentido contrario por el chorro de agua con tanta fuerza como la que hace que el agua suba, desplazándola micronésimamente en función de la diferencia de sus masas.
- SAGR: Jejeejej... claro... muy agudo...
- SALV: También veo mucho sobre las propiedades del agua en este chorro... ¿Por qué se vuelve blanca cuando está alterada?, ¿Por qué forma gotas?, ¿Por qué está líquida a esta temperatura? ¿Por qué forma ondas al caer sobre si misma?...
- SAGR: Y el arco iris, que me dice del arco iris que se puede ver allí
- SALV: Si, si... la luz solar descompuesta en sus diferentes longitudes de onda, colocadas de mayor a menor dentro del espectro visible
- SAGR: Fiesta de colores, de naturaleza, de belleza, espléndido universo que despliega sus alas coloridas solo por el deleite en su observación
- SALV: Haaaaa...
- SALV: También es una superbascula. Si supiéramos la fuerza con la que el agua sale, cuanta masa de agua y la altura que alcanza podríamos calcular la masa de la tierra.
- SAGR: Jejeje... unos kilitos...
- SALV: Incluso se puede usar de telescopio gravitacional. Si apuntamos el chorro hacia la luna, por ejemplo, podríamos observar microscópicas diferencias en la altura alcanzada por el agua, al ser atraída esta por la masa de la luna.
- SAGR: No deja usted de sorprenderme.
- SALV: Para descubrir nuevos paisajes no es necesario cambiar de horizonte, tan solo mirar con ojos renovados
- SAGR: Si señor... así es y hoy lo ha demostrado. Sintiéndolo mucho tengo que marcharme ya. Me reclaman mis obligaciones.
- SALV: Muy bien, espero verle pronto.

Los dos hombres siguieron sentados en el banco un instante más. Hasta que Salviati volvió a mirar a su amigo.

- SALV: Perdóneme, ¿no había dicho que se iba?
- SAGR: Si, pero usted no se ha movido.
- SALV: No.
- SAGR: De sobra sabe que no puedo irme sin usted... somos la misma persona, ¿Se acuerda?
- SALV: Hooooo, si... ya me conoce... soy un despiste con patas... vámonos, pues.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Libertad

Todas las personas tenemos ciertas cosas en común, ciertas características que compartimos todos nosotros. Una de ellas es la tremenda importancia que le damos a la libertad.

Como de costumbre llamaré Nuclus a nuestro subconsciente, y Presi a nuestro consciente.

El señor Nuclus tiene unos objetivos claros. Sabe perfectamente que es lo que quiere a corto, medio y largo plazo. Él está oculto tras Presi, sin apenas control sobre la interactuación con el mundo exterior. Tiene que asegurarse que va a conseguir esos objetivos, y tiene que dejarle claro a Presi que es importante. Cuando Nuclus detecta que no está en situación de conseguir sus objetivos, no lo duda ni un instante, provoca un terrible e implacable sentimiento de malestar e infelicidad a Presi, para que este luche por volver a estar en situación.

lunes, 23 de agosto de 2010

Acumulador cinético

Muchas personas viven en ciudades y pueblos con grandes desniveles. Para remontar a los lugares más altos gastan gran cantidad de energía, y parte de ella queda acumulada como energía potencial, pero cuando vuelven a bajar esta energía potencial es desaprovechada, ya que lejos de ayudarles a bajar deben luchar contra ella para reprimirla.

El dispositivo que propongo constaría de un exoesqueleto sencillo solo para los miembros posteriores, con puntos de unión al cuerpo en tobillos, rodillas y cadera, y con articulaciones en rodilla y cadera.

Cuando la persona con este dispositivo descienda desprendiendo energía potencial, el acumulador ofrecerá una resistencia en sus articulaciones que producirá energía mecánica potencial en el propio acumulador, a modo de torsión de un metal muy flexible pero de gran dureza [por ejemplo, se podría pensar en energía eléctrica o en cualquier otra]. De esta manera, cuando la persona quiera volver a subir, en vez de tener que volver a generar toda la energía el acumulador devolverá la que ha guardado, transfiriendo la energía potencial mecánica a energía cinética sobre sus articulaciones.

jueves, 19 de agosto de 2010

Memoria cibernética

Si pudiéramos tener acceso a chips informáticos de memoria neuronalmente, implantados directamente en nuestro cuerpo... ¿Podríamos ampliar nuestra capacidad de memorizar? ¿Podríamos tener accesibles al recuerdo todas nuestras vivencias tan explícitamente claras como cuando las vivimos? ¿Podríamos aprender instantáneamente cualquier cosa solo con que alguien nos pasara la información a estas memorias? ¿Podríamos interactuar con dispositivos informáticos [PCs, teléfonos, casas demóticas] solo con pensarlo? ¿Podríamos a un recién nacido ofrecerle todo el conocimiento de la humanidad instantáneamente?

Yo creo que memoriza no solo es el acto de percibir, sino que nuestro cerebro compara y relaciona cada percepción con absolutamente todas las anteriores, generando una riqueza informativa asociada a un sentimiento, que a modo de peso o importancia queda guardado junto con la propia percepción. Esta asimilación de la información no ocurriría en nuestro dispositivo de memoria cibernética, limitando la capacidad de este no como una ampliación de nuestro propio cerebro, sino como un almacén alternativo de memoria a la que poder recurrir en caso de necesidad, como si fuera un gran libro ilustrado que viajara con nosotros. El recién nacido, además de tener que aprender a usar el dispositivo, solo podría tener accesibles todos los libros escritos en el mundo para que pudiera leerlos [cuando aprenda a leer, claro], pero esos libros no los "sabría" por el simple hecho de estar accesibles.

Las funcionalidades posibles de un dispositivo así serían, claramente, la de interfaz hacia todo tipo de dispositivos informáticos, a los que accederíamos controlándolos desde estas memorias. Teléfono móvil, demótica del hogar, televisión directa hacia nuestro cerebro sin necesidad de representar las imágenes sobre ningún soporte gráfico e internet... con todo lo que supone... interconexión personal total [hablar instantáneamente con quien quieras del mundo], facebook-mind [red social con acceso mental], acceso a bancos, administraciones, servicios de atención a clientes solo con pensarlo, realidad virtual, etc... un inmenso etcétera

domingo, 15 de agosto de 2010

Poesía & arte

Cualquiera que sea tu condición social, cultural, sentimental... todos, tenemos la capacidad de leer [o escuchar] una poesía o de ver una obra de arte y que esta provoque sentimientos en nosotros...

¿Qué es una poesía? ¿Qué es una obra de arte? ¿Qué es el arte? [no, no me refiero a morirte de frío]

Estas son preguntas a las que hay que responder con mis dos queridos amigos... El señor Nuclus será nuestro subconsciente, y Presi será nuestro consciente.

Tal como se trató en otro post (http://laagoradesalviati.blogspot.com/2010/08/timido-nuclus.html) Nuclus es muy tímido... es un tipo al que no le gusta molestar a menos que no quede otro remedio, y solo habla con Presi a través de sentimientos. No conoce otro lenguaje para expresarse. Presi no, él ha tenido que aprender a comunicarse con el mundo exterior, en el que hay otras personas, y para hablar con ellas tiene otro tipo de lenguajes, idiomas compuestos de letras => palabras => frases.

Hay un mundo mágico, dentro del contexto de conocerse a uno mismo [Nosce Te Ipsum] [Temet Nosce], en el que las traducciones entre los lenguajes de Presi, y el de Nuclus dan como resultado entidades comprensibles desde lo más profundo de nosotros mismos.

Una poesía es el intento de Presi por traducir a su lenguaje lo que dice Nuclus. Cuando lo consigue es un momento maravilloso, porque cualquier persona puede leerla, mejor dicho, su Presi puede leerla y al oírla su Nuclus, desde su oscura y aislada instancia, se estremecerá entendiendo lo que pone en su propio lenguaje.

El arte, un concepto mucho más amplio, tienen una naturaleza parecida. Cada percepción que sentimos no es tratada por nuestro cerebro como tal. Nuestro cerebro trabaja con abstracciones, ideas que se sitúan por encima de las percepciones, englobándolas, simplificándolas, haciendo posible su tratamiento como información. Estas abstracciones las maneja Nuclus, tomando cada percepción, contrastándola con todas las abstracciones guardadas en la memoria, y generando un sentimiento, que junto con la percepción se abstrae y se guarda en memoria.

¿Que tiene esto que ver con el arte? [insisto, el arte no es morirte de frío]. Pues que el ejercicio de crear algo artístico es el intento de representar en el mundo exterior las abstracciones lo más asépticamente posible, y para ello Presi tiene que estar muy atento al mundo de Nuclus, para comprender como trabaja y porque abstrae las percepciones como lo hace.

Un artista, un poeta, por lo tanto, sería una persona cuyo Presi le presta mucha atención a su compañero Nuclus, y que lucha por conocerse a sí mismo.